viernes 21 de enero de 2022
COLUMNISTAS Épocas
03-12-2021 23:55
03-12-2021 23:55

De dos, hacer uno

03-12-2021 23:55

El porcentaje de votos del candidato José Antonio Kast del Frente Social Cristiano tuvo una importante repercusión por el giro del electorado hacia un representante de la derecha. El ballottage lo enfrentará a Gabriel Boric de Apruebo Dignidad que nuclea a la izquierda y ha recibido el apoyo de los Partidos Socialistas y Democracia Cristiana de la Concertación. 

La búsqueda de apoyos para la segunda vuelta está llevando a ambos candidatos a morigerar sus discursos y abrir sus plataformas para incluir las propuestas de otras fuerzas. Boric ya reconoce el papel de las grandes empresas, el problema del terrorismo en la Araucanía donde Kast obtuvo el 50% de los votos, el resentimiento con los inmigrantes indocumentados y la moderación sobre el indulto de los detenidos por recurrir a la violencia durante las protestas de 2019. Por su parte Kast afirma que el gobierno de Pinochet fue autoritario donde se cometieron violaciones a los derechos humanos. En esa línea recuerda que como diputado votó a favor de las leyes de reparación de las víctimas, pero rescata que convocó a elecciones libres en 1988 mientras que Cuba admirada por Boric sigue sufriendo una dictadura desde 1958 sin perspectivas democráticas.    

El triunfo de Gabriel Boric tendrá un impacto negativo para la economía chilena. Como sucede con las propuestas en boga su programa está basado en la expansión del Estado, mayor gasto fiscal y controles, el aumento de impuestos para atacar la desigualdad y un sistema de pensiones administrado por el Estado. Todo esto provocará una disminución de la inversión privada y salida de capitales. El programa de Kast propone la continuidad de la política económica enfatizando la reducción del Estado, menores impuestos para reactivar la inversión y mantenimiento del sistema de capitalización individual. En ambos casos, estas políticas requerirán el aumento del gasto estatal para cumplir con la promesa de la heladera llena.  

La victoria de Kast podría acelerar la reactivación económica que prevé un crecimiento del 10% para 2021 después de una caída del 6% en 2020. El informe del FMI del 23 de noviembre señala “la economía se está recuperando rápidamente de la pandemia del covid-19. El crecimiento ha repuntado con fuerza, se están creando empleos en muchos sectores y casi el 85% de la población ya completó la vacunación”. Chile es el único país de América Latina que tendrá un saldo positivo entre los dos años.  

Las mayores discrepancias entre ambos contendientes surgen de la agenda social. En este ámbito Kast se ha manifestado en contra del aborto, el matrimonio igualitario, las políticas ambientales y de equidad de género que se consideran parte del meollo de las reclamaciones para una sociedad con mayor igualdad de derechos.

En este proceso es difícil de entender como una derecha que reclama un parentesco con el liberalismo no incluya, por motivos dogmáticos disfrazados como convicción, la trascendencia de los derechos individuales para construir una sociedad más democrática sin discriminación. Tampoco se comprende que exista una izquierda que continúe negando la libertad económica y más aún cuando los emprendimientos se han convertido en la principal fuerza productiva; el mismo Xi Jinping sostiene que el mercado es más eficiente que el Estado en la asignación de los recursos. 

Tailandia tuvo en los años 2000 un primer ministro, Thaksin Shinawatra, empresario y liberal que colocó en cargos relacionados con políticas sociales a ex combatientes de las guerrillas comunistas de los 60 y 70.  Mientras el país crecía aumentó el salario mínimo, implementó el seguro de salud, fijó un precio mínimo al arroz para asegurar el ingreso del campesinado y los mejores estudiantes pudieron acceder a las universidades extranjeras. No duró mucho en su cargo: el ejército pronto lo derrocó con la excusa de proteger a la monarquía. 

Quizás ambos candidatos comprendan que se necesita más pragmatismo porque no habrá igualdad sin crecimiento ni estabilidad sin inclusión.  

*Diplomático.

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