jueves 20 de enero de 2022
COLUMNISTAS La salud Mental durante la pandemia
15-01-2022 01:27
15-01-2022 01:27

De mal en peor

15-01-2022 01:27

Se conoció el estudio “Materiales de investigación N°9, del Conicet a cargo de Gabriela Irrazabal: Salud, bienestar, coronavirus y vacunas según región y adscripción religiosa. Primer Informe de la Encuesta Ciencia, Salud, Creencias y Sociedad en contexto de pandemia Covid-19 en Argentina.

La ficha técnica es:  fecha de relevamiento: Agosto-octubre 2021. Cantidad de casos: 4537 usuarios/as de internet y teléfonos móviles residentes de Argentina. Tipo de muestra: River Sampling con captura de casos vía redes sociales de internet y mensajes de texto muestreo no probabilístico

Tal como se observa en el cuadro que acompaña esta columna y se desarrolla pormenorizadamente en el referido estudio acerca del estado de la salud mental durante la pandemia, los datos son muy preocupantes: Casi la mitad de los respondentes padeció trastornos de ansiedad en el último año.

Casi cuatro de cada diez, depresión.

Finalmente, cuatro de cada diez respondentes perdieron a alguien cercano en el curso de la extensa pandemia.

En efecto, en el último año, las personas declaran haber atravesado al menos tres problemas de salud. En primer lugar, afecciones vinculadas a la salud mental - y luego alergias y problemas de piel -. Al menos dos de cada diez tuvieron Covid.

Otros tres de cada diez no recurrieron a nadie para atender la ansiedad y la depresión y dos de cada diez tampoco lo hicieron para cuestiones que consideraron psiquiátricas.

Quienes tuvieron ansiedad y depresión acudieron a profesionales de la salud mental en el orden del 42,4 por ciento y 34,9 por ciento Casi la mitad de las y los respondentes declaran haber recurrido como cuidados complementarios en salud a las comidas y plantas medicinales, las infusiones de hierbas y a rezos y oraciones.

También dos de cada diez respondentes declararon sufrir situaciones de violencia en el último año.

Quienes sufrieron violencia declaran principalmente maltrato y hostigamiento psicológico (76,3 por ciento y luego la violencia física (18,1popr ciento) 5,6 por ciento declara haber sufrido violencia sexual durante el último año.

Y para dar más gravedad al contexto ya muy complejo, cuatro de cada diez declararon que una persona cercana falleció durante el último año.

Si consideramos que antes de la pandemia según un estudio que comentamos dirigido por el Dr. Juan Carlos Stagnaro publicado en la revista Argentina de Psiquiatría del año 2018, los trastornos de ansiedad fueron el grupo de mayor prevalencia (16,4 por ciento) hoy mucho más (47,2% por ciento) , seguidos por los trastornos del estado de ánimo (12,3 por ciento), hoy muy aumentado (36,8 por ciento), observamos que, con tan solo citar dos trastornos habituales, la situación de la salud mental en el país ha empeorado notablemente durante la pandemia.

Así las cosas, imaginando esta situación de base y el impacto que sobre ella tuvo y tiene la pandemia aún no resuelta, con su secuencia de encierro, ansiedad, depresión, abuso de sustancias, fobias, el estado de la salud mental de los argentinos y las discapacidades permanentes o transitorias que ello supone, la salud mental resulta ya un tema inocultable y de primer orden a considerar en cualquier iniciativa de salud pública.

Sin embargo, existen recortes presupuestarios graves, que suponen también conceder a la fiscalidad un lugar que históricamente terminó en colapso, muchas veces sujeto a los planes de ajuste propuestos por el FMI.

Sabemos por ejemplo que, según la Ley de Salud Mental, el Estado nacional debe destinar el 10% del gasto total de salud a salud mental y las provincias y la Ciudad de Buenos Aires deben adoptar el mismo criterio.

Sin embargo, en el año 2021, el año de mayor deterioro en salud mental después del año 2001 - durante la crisis de salida de la convertibilidad - solo el 1,47% del gasto total en salud a nivel nacional se destinó a salud mental.

Con estos recortes el Estado se desentiende de la alta y creciente incidencia de estos trastornos en nuestra población, incidencia que quedó demostrada en el reciente estudio del Conicet en sintonía con relevamientos anteriores. Un grave recorte, de consecuencias insospechadas.

*Director de Consultora Equis.

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