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COLUMNISTAS / Elecciones 2019
sábado 9 febrero, 2019

El año de la inseguridad

El fracaso de Cambiemos, fundamentalmente en el terreno de la gestión económica, cualquiera sea la profundidad del impacto de este en los hogares, parece no llevar al elector de manera directa al FpV ni al peronismo tal como lo conocemos.

por Cecilia Mosto

Nivel de acuerdo con las políticas de Gobierno. Foto: Cedoc Perfil

El fracaso de Cambiemos, fundamentalmente en el terreno de la gestión económica, cualquiera sea la profundidad del impacto de este en los hogares, parece no llevar al elector de manera directa al FpV ni al peronismo tal como lo conocemos. Su, no menor, enojo con el partido gobernante no lo distrae totalmente de la decepción previa. Aun con una importante caída del salario, aumentos variopintos e infinitos, marchas y contramarchas en las medidas de un gabinete muchas veces mudo, pareciera que la apuesta al error Cambiemos no está dando los resultados esperados dentro del escenario político de cara a 2019. Al menos no los grandes resultados esperados. En otro contexto, la décima parte de lo experimentado durante estos últimos tres años hubiera anulado como posibilidad política a los responsables de la actual gestión. Esto no parece quedar reflejado en las encuestas. Podemos concluir que hay, al menos, tres aspectos que surgen claros en este escenario. En primer lugar, que no toda opinión electoral es motorizada por factores económicos; es decir, puede haber problemas peores. En segundo término, que la alianza gobernante está representando algo más que el valor de una gestión. Y por último, que las alternativas a Cambiemos aún carecen de una oferta lo suficientemente atractiva.  Así las cosas, es importante observar que los factores que impulsan la toma de decisión electoral cambian con el contexto, y pareciera que, con ello, la evaluación de las opciones de la población mayor de 16 años.

Quizás, Alternativa Federal, para variar, esté anunciando un despertar y deje de entusiasmarse con el aumento de dosis de fracaso esperando mejorar una performance que presenta, a todas luces, restricciones importantes. Hay una oportunidad para abandonar la apuesta a la capacidad de erosión del mal resultado económico sobre el comportamiento de la intención de voto, y empezar a poner esfuerzo en convertirse en alguien más lindo, revisando lo hecho, y adecuando la oferta y el discurso. El peronismo no quiere pagar ningún costo innecesario mientras exista la sospecha de un regreso del electorado a sus brazos, tal y como es.

Ahora bien, es interesante entender que lo que se disputa no es la cantidad de errores sino la entidad de estos o, como les gusta decir a algunos intelectuales, su espesor. Pareciera que, hasta ahora, y siempre según las encuestas, los recientes y actuales traspiés vienen siendo percibidos como de un calibre inferior a los experimentados durante los gobiernos peronistas en el pasado o a los exhibidos por algunos gobernadores de su signo político en el presente.

Solo recordemos que la aprobación de la gestión del gobierno viene cayendo, lo mismo ocurre con la imagen de sus dirigentes, y también con las expectativas de la población. Todos los indicadores caen pero, aun así, esto no mejora, sustancialmente, la mirada de gran parte de los votantes sobre los candidatos de la oposición. Esto nos lleva a pensar que no solo hay que ver los niveles de los indicadores sino también, y mucho más importante, observar aquello que los impulsa y el proceso que da lugar a la construcción de esa opinión.

Basta observar cómo ordena sus problemas la población, es decir, a cuál de ellos le da más importancia. Si a aquellos que soluciona el peronismo o a aquellos que soluciona Cambiemos. Durante 2018, con una inflación récord desde 1991, la preocupación al tope de los rankings de problemas de la población del área metropolitana de Buenos Aires fue la de la inseguridad. A su vez, las acciones del Gobierno con mayor aprobación en el mismo período, después de la iniciativa de género y apertura al debate del aborto, fueron aquellas referidas al otorgamiento de mayor poder a la policía y la promoción de intervención de las Fuerzas Armadas en acciones de seguridad interior. Todo dicho. El atisbo de algún buen resultado en lo que resulta lo más preocupante para la gente, su vida, y alguna, aun menor, estabilidad económica dejan al peronismo, en la opinión de una parte importante de los electores no fanáticos de Cambiemos, más bien enojados con Cambiemos, con sus viejos problemas sin encarar y esperando un fracaso que nunca parece ser suficiente.

*Politóloga.


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