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Curas

El bien general como coartada

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No habíamos empezado a ver, por pereza, The Passage, una serie de Fox del año pasado. De hecho, como la había bajado yo de un sitio más bien ruso, tampoco teníamos idea de qué venía. Para nuestra sorpresa empieza con una epidemia terrible en un país asiático, a punto de convertirse en pandemia. No somos particularmente proclives a replicar en la ficción lo que nos está pasando en la vida misma, y mucho menos post facto.

Pero nos enganchamos de inmediato con los personajes (buen casting: casi todos actores intrascendentes y desconocidos) y el ritmo bastante vertiginoso y por cierto lateral a la crisis sanitaria que funciona de marco y de excusa para las aberraciones que se cometen en los primeros capítulos. Adelanto apenas información del capítulo primero: está esta pandemia. La enfermedad que produce el virus es fulminante (mata en doce horas). 

Los Estados Unidos, por la vía de su Departamento de Defensa, se preocupan (que muera el mundo vaya y pase, pero que mueran ellos es intolerable). Hay un experimento en curso que tal vez se pueda utilizar. Unos científicos locos encontraron en Bolivia (acá a la vuelta) un vampiro muerto de hambre. Se lo llevaron y empezaron a inocular vampiritud en sujetos experimentales (condenados a muerte, en principio). Los sujetos se curaban de todo mal, pero... ay, perdían la humanidad.

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¿Qué hacer? Se les ocurre un plan macabro que encuentra un escollo en un humanismo (no en el sentido posestructuralista, sino en el sentido lato) elevado a la millonésima potencia: un agente del Departamento de Defensa cuya hija se murió hace un tiempo (y él la extraña). Para salvar a la humanidad hay que deshumanizarla por medio de procedimientos no solo inhumanos sino sobre todo antihumanos. El conflicto es entre los malos, escudados en la salud general de la población, y los que se resisten al plan malévolo y huyen, huyen, huyen.

¿Entonces? Ah, sí, la “vida desnuda”. Lo que se pretende salvar es la “vida desnuda” (claro que norteamericana: no tan desnuda) a toda costa.

En nombre del bien mayor o el bien general (la salud del pueblo), los príncipes, científicos y militares, en alianza clásica, claudican de toda humanidad.

Nos dicen que la serie ha sido discontinuada y no habrá una nueva temporada. No es de extrañar, porque si una situación de emergencia supone soluciones igualmente de emergencia, lo que la serie The Passage habilita a discutir es precisamente esas “soluciones”, porque supone (correctamente) que todo cálculo sobre lo viviente es inmediatamente... injusto, inmoral, en fin: fascista.

Por supuesto, una vez que una vía de “cura” se revela posible, inmediatamente comienzan los intentos para convertir en arma esa herramienta viral. 

Como un rizo, la ficción dice que en esas situaciones excepcionales casi todo va a terminar en el puro Mal.