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COLUMNISTAS / Pandemia
viernes 27 marzo, 2020

El coronavirus y el control del ciudadano

La tecnología China y sus avances no fueron suficiente para evitar esta pandemia

El primer caso de transmisión apareció en China en noviembre o diciembre dependiendo de la fuente Foto: DPA
viernes 27 marzo, 2020

La crisis del coronavirus revivió el espanto del miedo a la muerte pero también a los soñadores del totalitarismo esta vez de la mano de la ciencia. China está ufanándose de su victoria sobre el virus mediante el 5G, las pulseras lectoras y los móviles que vigilan a los ciudadanos. Mediante esa tecnología China habría logrado contener la propagación del virus y reiniciar la apertura de Wuhan presentándola como un decidido triunfo frente a los devaneos de los países democráticos. El mundo ya no será igual. Los filósofos se apresuran a predecir que los humanos tendrán siempre un Súper Yo que los podrá convertir en buenos ciudadanos sumisos y obedientes: el nuevo hombre. El Iluminismo ya forma parte de la prehistoria.

Estas tecnologías parecieran reemplazar con mayor eficiencia a los escribas del estalinismo, maoísmo y nazismo anotando con detalles la vida de los ciudadanos que luego pasaban a integrar las millones de carpetas cuidadosamente archivadas en los depósitos de los organismos de inteligencia. Cientos de libros y películas han descripto esa pesadilla desde la caída del Muro de Berlín. Los archivos de las SS tardaron en revelar la miseria del período 1933/45. Nada similar ocurrió en China luego del Golpe de Estado de 1976. Los nuevos dueños del PC dieron la vuelta de  página y continuaron con políticas similares.

China: en Hubei terminó la cuarentena pero el miedo al coronavirus sigue

China aparece hoy como un ejemplo de virtudes en comparación con los desastres de la Unión Europea y los Estados Unidos donde las víctimas del coronavirus parecieran no alcanzar la pendiente descendente de la curva y los gobiernos claman por una mayor disponibilidad de equipos médicos para atender los casos de mayor urgencia. El Gobierno chino tiende una mano generosa mostrando una rápida capacidad de reacción en contraposición con las disponibilidades en occidente.

Todos estos avances tecnológicos de China parecieran no haber sido suficientes para evitar esta catástrofe sanitaria como tampoco lo fue en el 2002 con el SARS o la fiebre porcina en 2019. La tecnología de control humano no alcanzó para imponer normas sanitarias para la comercialización de productos alimenticios en los mercados comunitarios como tienen “casi” todos los países.  El énfasis puesto en la IA no condice con la realidad del “otro país” donde prima la negligencia con las sucesivas crisis sanitarias y las dificultades de aplicar normas similares en toda la extensión del país.

El primer caso de transmisión apareció en China en noviembre o diciembre dependiendo de la fuente pero sería lógico afirmar que no trascendió al exterior hasta no tener el sello de aprobación del CC del PC. No  es posible imaginar que un profesional médico en ese contexto pudiera tener la iniciativa de comunicarse con un colega de otro país para interiorizarlo de la situación. Poco se conoce del escenario en la Provincia de Hubei o la ciudad de Wuhan. China procedió a aislar la región  y recién en febrero recibió a una misión de la OMS para contarle lo sucedido. En estos días está procediendo a restablecer las conexiones ferroviarias con excepción de Wuhan. Sólo aquellos que haya pasado los controles sanitario podrán desplazarse; Wuhan continuará cerrada hasta el 8 de abril.

¿China no hace nuevas pruebas de coronavirus en Wuhan para ocultar estadísticas?

Los países occidentales están donde China estaba en enero aceptando que las informaciones provenientes del Gobierno sean fieles. Es difícil de entender como el Gobierno no procedió a extender el lockout a todas las fronteras incluyendo Hong Kong para evitar la propagación fuera de su territorio. El cierre de China nunca estuvo entre las alternativas; la economía depende todavía del comercio exterior y de las inversiones externas a pesar de los cambios en la composición del PBI en los últimos años pero hubiera sido una muestra de solidaridad para atenuar la recesión mundial.

La respuesta a la crisis es una forma de mirar el problema. El otro es pensar cuáles son los mecanismos de transparencia y coordinación que serán necesarios para mitigar los efectos de esta pandemia y evitar sus repeticiones. Las dos condiciones requieren mayor apertura,  más democracia y libertad todas muy lejos de la voluntad de las burocracias que solo buscan perpetuarse en el poder para conservar sus privilegios.  

 

 


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