05 dic 2020
COLUMNISTAS |Elecciones en EE.UU.
sábado 7 noviembre, 2020

El muro azul

En campaña. Joe Biden y Obama reforzaron el voto afroamericano. Foto: afp

El relato mainstream, aceptado por gran parte de la derecha y la izquierda, es que en las elecciones del año 2016 Trump cabalgó una ola de resentimiento de clase trabajadora blanca, movilizando a los abstencionistas tradicionales, así como a los trabajadores de cuello azul alienados (Republicanos y Demócratas), algunos de los cuales fueron también seducidos por Sanders. 

Interminablemente citadas han sido las encuestas exitosas que entonces mostraban la extraordinaria popularidad de Trump entre los hombres blancos sin titulación universitaria.

Más allá de las encuestas, lo cierto es que en las elecciones del año 2016 Trump ganó un tercio de los condados que habían votado por Obama dos veces seguidas entre ellos los del famoso “Cinturón del óxido”.

“Donald Trump tuvo éxito en 2016 en esa región porque se centró en hablar de los empleos manufactureros que se fueron de los estados y cómo el acuerdo comercial con México y Canadá y otras políticas de libre comercio dañaron la economía y arrebataron empleos automotrices”, subrayó a Efe John Klemanski, profesor de política en la Universidad de Oakland, en el noroeste de Detroit.

Pero este año, apuntó Klemanski, “un buen número de los que consideraron atractivas las propuestas de Trump pensaron que no había cumplido sus promesas, particularmente en el sector automovilístico, donde los empleos no han mejorado mucho”.

Consciente de ello, Joe Biden redobló su esfuerzo en la región y acudió en varias ocasiones junto con el expresidente Barack Obama para reforzar el voto afroamericano en Detroit, y la apuesta parece haberle dado resultado.

Así las cosas, cuatro años después de que el muro azul (demócrata) del “Cinturón del Óxido” fuese hecho añicos por el republicano Donald Trump, el aspirante demócrata Joe Biden ha logrado reconstruirlo y con él ha puesto un pie en la Casa Blanca, a la espera del conteo final.

En efecto, entre 1992 y 2012, todas las elecciones presidenciales en Wisconsin, Michigan y Pensilvania se habían decantado por el partido demócrata hasta tal punto que llegaba considerarse territorio seguro.

En 2016, sin embargo, el muro se vino abajo y con él la candidatura de Hillary Clinton.

Por márgenes menores al 1 % de los votos, y aupado por un agresivo discurso de nacionalismo económico, Donald Trump rompía la tendencia y conseguía así el trampolín necesario para devolver la Casa Blanca a los republicanos.

Los demócratas aprendieron la lección y durante toda la campaña de este año Biden no dejó de visitar de manera repetida esos tres estados.

Aunque dos días después de las elecciones aún no se ha logrado determinar oficialmente un vencedor en todos los estados del medio oeste, debido a lo reñido del conteo, tanto en Wisconsin como en Michigan ya se ha confirmado la victoria de Biden.

En el caso de Michigan por 67 mil votos este año frente a la derrota de 10 mil votos sufrida por los demócratas en 2016; y en la vecina Wisconsin, por 20 mil votos comparados con la derrota por casi 25 mil en 2016.

En Pensilvania todavía se está finalizando el cómputo de papeletas, proceso que se ha demorado por la avalancha de votos por correo en medio de la pandemia del coronavirus, pero a la distancia inicial de Trump con voto presencial, ya se le insinúa un virtual empate tras la incorporación del voto por correo.

En fin, todo parece encaminado para que “la bestia fascista” sea desplazada de la Casa Blanca, buen momento para moderar festejos abusivos, recordando las palabras de un sabio pensador y líder político del pasado siglo XX, al que sé que tienen en alta estima, estimados lectores de perfil

“Los norteamericanos, dignos hijos de la Gran Bretaña, han ido mucho más allá: han organizado dos partidos de derecha que les permite mantener su sistema plutocrático y sostener teóricamente una simulación democrática para engañar a los tontos que tanto abundan en la política o estimular a los sinvergüenzas, que también abundan”. Juan Domingo Perón. “La Hora de los Pueblos” (1968).”

*Consultora Equis.


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