2nd de March de 2021
COLUMNISTAS opinion
07-02-2021 02:11

Hacia Maradona en el Sputnik

07-02-2021 02:11

La publicación de los resultados de la Fase III en The Lancet, en relación con la vacuna cuyo nombre recuerda las aspiraciones de gloria de la ex Unión Soviética, han traído especial tranquilidad, particularmente para aquellos entre los que Formosa transitaba la semana, todavía como una vergüenza, y una contradicción insoportable.

Con ese 91,5% de eficacia, no solo se garantizaba su aplicación, sino también el reingreso de la crítica desde el oficialismo a la oposición por haber intentado sembrar dudas en relación con la única vacuna circulante en nuestro país. Así, la ciencia, aunque ahora sin criterios científicos, ofrecía un arma política para dar nueva vida y revancha, a una semana terrible para el oficialismo y sus seguidores.

El tratamiento que el sistema político tiene para dar a los descubrimientos del sistema de la ciencia son siempre bajo lógicas propias, y no es el único. Por más que se haya agregado una etiqueta, que ya ha quedado en desuso, de que se trataría de un gobierno de científicos, no podría la política llevar adelante nunca sus enlaces operativos con criterios que no sean específicos de su universo. La ciencia solo es atractiva, si permite un logro al oficialismo, o una ventaja a la oposición.

La política no tendría manera de atravesar su vida cotidiana basando sus operaciones en la búsqueda de establecer verdades o falsedades, como elementos para decidir el tomar o no una decisión de gobierno. Si la gestión sería solo sobre verdades, el sistema quedaría totalmente congelado, ya que los tiempos de la ciencia no responderían nunca a las demandas y urgencias ciudadanas. En su lugar, se utilizarán las esperanzas y la imaginación sobre el futuro, con un uso intercambiable entre realidad y ficción, sobre la conveniencia de expresar o no promesas, en cada nuevo presente. El corrimiento de la frontera en relación a la cantidad de gente que será vacunada, es un perfecto ejemplo, sobre el cual siempre nuevas explicaciones estarán disponibles para nuevas decepciones.

La publicación de un estudio de estas características en The Lancet contiene información técnica sobre la población evaluada, detalles del análisis estadístico utilizado para estimar la eficacia, mediciones de los márgenes de incertidumbre y error y, finalmente, detalles sobre las posibles ventajas y limitaciones de la investigación. Sin embargo, casi ningún vocero o vocera de la embestida contra sus rivales posee la capacidad de comprender o leer el documento en su total profundidad. Solo se dedican a vivenciar esa comunicación del sistema de la ciencia para luego retomar la embestida política, bajo una lógica en que la ciencia ya no tiene nada para ofrecer, aunque para ellos se trate, fundamentalmente, de la confirmación de un esperanza previa.

La manera en que esta disputa toma volumen es, a su vez, en otro ámbito, en que la ciencia y la política solo se convierten en estímulos comunicacionales. Los medios de comunicación masivos son los encargados de seleccionar todo aquello que pueda ser noticiable sin importar tampoco los detalles específicos, ya que allí solo importa lo sorpresivo, lo nuevo, lo poco rutinario, las disputas, las opiniones y los cuestionamientos morales; para hacer de eso un fluir constante de estímulos que siempre tendrán que ser novedosos, para mantener al público atento. El 91,5% de eficacia es una noticia que no requiere tampoco de los detalles del paper. No los necesita la política, tampoco los medios.

Por estos días, la ciencia y la medicina han estado también en paralelo integradas a las irritaciones comunicacionales con el caso Maradona. Si bien se busca explorar el accionar médico, es través de la filtración de audios completamente fuera de su contexto específico en donde la noticia adquiere vuelo propio. Allí prima fundamentalmente la oportunidad de la primicia y la promoción de un posible escándalo, sobre el cual se podrá jugar a encontrar a buenos y malos, culpables y víctimas, y en donde no necesariamente importará la verdad o el resultado final, sino solo la actualización de un caso que extenderá la vida de su protagonista en los medios de comunicación masivos más allá de su presencia física.

En las noticias, tanto la vacuna del Instituto Gamaleya como Maradona y sus médicos y abogados, encuentran el lugar de expansión que solo el mundo moderno tiene para ofrecer. Una vez por allí lanzados, se suman familiares, que también utilizando los medios, se convierten en noticia por sus declaraciones y disputas, repitiendo la historia de su padre, para quien las noticias fueron su hogar y parte de su medio de reproducción.

De un audio, se construye una respuesta, y de esa respuesta se construyen declaraciones que hablan sobre los audios. De uno al otro, de la instrucción de una novedad a la otra novedad, todos atrapados en la reproducción del sistema encargado de hacer de eso un constante fluir. Igual que en Formosa, igual que con la vacuna Sputnik.

El lugar y rol reservado a las personas en este devenir es bastante limitado, sobre todo en lo que todavía se imagina en relación a la importancia que para la construcción de la sociedad, tienen estos para ofrecer. ¿Quién no publicaría la revelación del contrato de Messi? Por más que luego se despliegue un debate moral sobre la pertinencia de semejante revelación, lo fundamental de tremenda noticia, como proceso interno de los medios, es absolutamente irreprimible. La respuesta no está en la decisión de una persona, sino en lo incontenible de un espacio de la sociedad para el que ese tipo de datos es la garantía de aumento de público.

Para los medios es la noticia y su explosión informática, para la política es la confirmación de una decisión y para la ciencia el respeto a lo aceptado como criterios probatorios de una verdad. Eso es la sociedad moderna, un espacio diferenciado en el que se producen irritaciones que después guiarán reacciones que solo serán absorbidas por los otros ámbitos con criterios propios sin importar sus condiciones originales; todo al mismo tiempo, todo en paralelo, todo incontrolable.

*Sociólogo.

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