viernes 09 de diciembre de 2022
COLUMNISTAS Defensor de los Lectores

La calidad tiene un costo

30-06-2013 07:00

Algunas semanas atrás, esta columna explicaba a los lectores de PERFIL algunas deficiencias que habrán notado en los contenidos, particularmente la ausencia de la mayoría de las firmas de redactores y colaboradores, una característica que en este diario es parte de su esencia ética: todo texto superior a los mil caracteres debe ir firmado porque se quiere para los lectores la mayor transparencia. Cada palabra impresa, así, tiene a alguien detrás con nombre y apellido que se hace cargo de lo que publica. Pues bien: el conflicto irresuelto entre las cámaras empresariales que nuclean a editores de diarios y revistas, portales de internet y agencias informativas, de una parte, y la dirigencia de la Unión de Trabajadores de Prensa (Utpba) y delegados de base, por la otra, ha originado un crescendo en las medidas de acción directa votadas por los trabajadores en asambleas por medios y en plenarios de delegados. La situación actual es la siguiente: hay paros de tres horas (en el caso de PERFIL, entre las 18 y las 21, con asambleas en cada caso) y hasta este momento dos paros generales de 24 horas cumplidos en las pasadas semanas; y el retiro de las firmas, acción que en este diario involucra ahora también –salvo  unos pocos casos en los que los interesados resolvieron no adherir a la medida– a los subeditores, editores y editores jefes. Naturalmente, tales medidas de protesta para respaldar la postura de los paritarios en las negociaciones que continúan en el Ministerio de Trabajo conspiran contra la calidad habitual de los materiales que PERFIL ofrece a sus lectores. Este ombudsman –que no retira su firma como tal porque ello desnaturalizaría el valor de esta columna, aunque comparte la actitud de sus colegas– anhela que las partes lleguen finalmente a un acuerdo y concluya un conflicto que afecta a miles de trabajadores del gremio de prensa, a los empresarios y a los destinatarios de los contenidos.

Continuidad.
Para que el lector pueda darle al conflicto la dimensión que realmente tiene, quiero mencionar una consecuencia clara, una carencia observada en la sección Internacionales, impotente por este motivo para ofrecer la totalidad de su poder de fuego. En una columna anterior, planteaba la aspiración de lograr que en todas las secciones del diario exista una continuidad en el seguimiento de los temas que, por su importancia, así lo requirieran.

En estas últimas semanas, el lector se habrá preguntado cuál es la verdad y cuánta y de qué calidad la información disponible en PERFIL sobre la incidencia que la elección del nuevo presidente iraní tiene y tendrá en las relaciones Buenos Aires-Teherán, en particular lo vinculado a la investigación judicial por el atentado a la AMIA y el memorándum de entendimiento firmado por los cancilleres de ambos países meses atrás.

En su edición 790 del domingo 16, página 30, el título dice que “el nuevo presidente de Irán podría ser una buena señal para la AMIA”, indicando en la bajada que “la sorpresiva elección del moderado que busca diálogo con Occidente sería positiva para el memorándum”. Aunque ni Hassan Rohani, el vencedor en los comicios, ni los candidatos por él derrotados hablaron del acuerdo con la Argentina durante sus campañas, se consignó que Rohani fue uno de los pocos postulantes que no tienen pedido de captura internacional por el atentado.

El sábado 22, una semana más tarde, José Eliaschev desarrolló en las páginas 28 y 29 un extenso informe con título enfático: “Rohani integró el comité que habría ordenando el ataque contra la AMIA”. En la bajada se aclaraba que “el sucesor de Ahmadinejad fue acusado por el ex oficial iraní que ya declaró ante la Justicia argentina”. La nota de Eliaschev hace un recorrido por la política iraní de las últimas décadas, se detiene en la historia personal del nuevo presidente, caracteriza sus posturas actuales diferenciándolas de su antecesor, y sugiere que propiciará una mejora en las relaciones de su país con Occidente. Recién sobre el final, en el penúltimo párrafo, da sustento informativo a lo expuesto en el título, basándose en el testimonio del ex oficial de inteligencia Abolgashem Mesbahi,  quien escapó de Irán en 1990 y afirmó en 2006 que Rohani integraba el comité especial que ordenó el ataque a la mutual judía argentina.

El día siguiente, PERFIL hizo silencio, y tampoco se ocupó del tema en su edición de ayer. El lector de este diario merece saber por qué.

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