lunes 17 de mayo de 2021
COLUMNISTAS ajuste en el respirador
08-11-2020 05:34

La vacuna es un sueño eterno y fiscal

08-11-2020 05:34

Cada uno de los 4700 pacientes que todavía quedan en terapia intensiva en todo el país por coronavirus necesitan la combinación de dos tipos de drogas: sedantes, como el midazolam, lorazepam y el propofol, y analgésticos como el fentanilo y la morfina. Cuando el estado es muy crítico se le agregan relajantes musculares para que el respirador trabaje al máximo. Son el atracurio y el vecuronio.

Los sedantes los venden laboratorios como Richmond, Scott-Cassará, B. Braun o Fada Pharma y tuvieron aumentos de precios de hasta el 452% entre febrero y octubre. Los analgésicos son de firmas como Johnson & Johnson, Denver Farma, Lazar, Northia y Gobbi y en el mismo período registraron subas de hasta el 541%. Mientras que los relajantes musculares son productos también de Richmond, Scott-Cassará, Fada Pharma e IBC, entre otros, y también su precio se disparó hasta 461% en el año.

El salto en la demanda mundial por la pandemia, la incertidumbre por el dólar y un dejar hacer que rige el vínculo del Gobierno con los laboratorios como con muy pocas otras corporaciones rodean la escalada de los costos en el sector de la salud. Los empresarios muestran esos datos en una negociación con la Jefatura de Gabinete que es un caso testigo para toda la discusión económica que se viene: el recorte de la ayuda que vinieron recibiendo en la emergencia.

Es que el debate sobre cómo, cuánto y desde cuándo el Gobierno terminará de retirar la asistencia extraordinaria para cumplir con el ajuste fiscal que requiere el Fondo Monetario Internacional marcará la agenda mientras el dólar blue en baja le da al ministro de Economía, Martín Guzmán, la virilidad necesaria para imponer “un puente” a la estabilidad como dijo en las últimas horas. Si se confirma ayuda cero para los médicos y enfermeros que se arriesgaron ante el Covid19, ¿qué le puede esperar al gastronómico que empiece a recibir algo de gente en unos días?

Dosis justa. Ahí está parte del secreto de por qué se termina el aislamiento para buena parte del país desde mañana, más allá de que los casos vienen bajando, de que 9 meses de restricciones ya no tenían más consenso en la calle y de que el clima no da para filminas porque pasamos en muertes por millón de habitantes hasta al Estados Unidos de Donald Trump.

El Presupuesto 2021 cerrará si los que recibieron plata del Estado se las arreglan solos

Hacía falta esa definición regulatoria clave para terminar también con la ayuda para los monotributistas y trabajadores informales que escucharon 20 veces el “estamos definiendo” qué pasa con el IFE 4, el pago de $ 10 mil pesos que pintaba para mensual y siempre fue cada dos meses o más, tal vez en el gesto más ortodoxo de la administración del Frente de Todos: que la migaja que iba a costar $ 90 mil millones al mes implicó en realidad gastar la mitad. Los que hablan de descontrol fiscal, ¿no lo ven?

Y ahí está también parte de la necesidad de poder gritar que hay una vacuna a la vuelta de la esquina, por más de que todos los acuerdos con los que se avanza dependen de que se pase la famosa fase 3 de prueba en miles de personas (ahora todos decimos “fase 3” o Wisconsin para parecer cool). Sea la de Pfizer o la de AstraZeneca o la de Sinopharm -las que se prueban acá- o sea la del Instituto Gamaleya de Moscú, el sueño de la vacuna también es fiscal.

Porque incluso cuando hablar de la vacuna rusa suene poesía del Indio Solari (encima el viaje clave fue en Oktubre), lo central es otra cosa. Hay un hilo económico invisible que une la necesidad de dejar atrás la pandemia con el eventual éxito del plan de Guzmán. Todos los números del presupuesto 2021 cierran si todos los que precisaron plata del Estado se las vuelven a arreglar por sí solos y -fundamental- si una vacuna estadounidense, rusa, inglesa o china nos hace zafar del rebrote que -como le está pasando a Europa- nos podría obligar a cerrar todo otra vez cuando llegue el otoño allá por marzo o abril.

Es con todos. Será indispensable también la vacuna para consolidar una reactivación que los economistas debaten en los gráficos si tendrá la forma de raíz cuadrada, pipa de Nike o jopo de Trump. Solo así será tolerable en la calle pero sobre todo dentro de la coalición de gobierno la otra pata del programa económico de Fernández: evitar que los precios clave de la economía se atrasen, especialmente las tarifas y el tipo de cambio, tal vez el mayor aprendizaje para toda la dirigencia que dejaron los 12 años de kirchnerismo y los últimos 4 de macrismo.

Por eso estamos asistiendo a un proceso con nombre de obra de teatro del under porteño sobre la angustia de vivir: el descongelamiento. Desde julio los medicamentos ya duplican a la inflación mensual, y ahora subirán también 3% por mes en noviembre y diciembre los que cubre el PAMI. Entre agosto y octubre la nafta aumentó tres veces. Las prepagas ajustarán 10% antes de fin de año. Los bancos recibieron el OK para un incremento de las comisiones del 18% en dos veces en el arranque de 2021. Y el secretario de Energía Darío Martínez ya avisó que la luz y el gas seguirán a la inflación desde el año que viene. Todo en un contexto en el que el dólar ya lleva un 30% acumulado en el mercado mayorista.

Ajuste fiscal, garantía de precios para la inversión y un tipo de cambio competitivo fueron las tres certezas, diría Cristina, que les ofreció Guzmán a los miembros de la Asociación Empresaria Argentina en la simbólica visita que esta semana le hicieron en el Ministerio de Economía, casi en busca de convencerse de que lo que están percibiendo en mil reuniones y gestos no va a quedar archivado en cuanto se enojen en el Instituto Patria porque algo no funca y se acerquen las elecciones. “Tal vez este rumbo está avalado por la carta de la vicepresidenta”, se autoconvencen.

Aunque lo más llamativo pudo ser la presencia de Héctor Magnetto, el hombre fuerte del Grupo Clarín, trajinando despachos oficiales como si fuera un Osvaldo Cornide, el empresario que más rédito le sacó a ese acercamiento parece haber sido Paolo Rocca. Tecpetrol, la petrolera de Techint, principal beneficiada de los subsidios energéticos en Vaca Muerta en el gobierno anterior, formará parte también del nuevo Plan Gas. Hubo fiesta en los mercados. Las acciones de las naves insignias del holding, Ternium y Tenaris, subieron del jueves al viernes casi 20% en Nueva York.