sábado 26 de noviembre de 2022
COLUMNISTAS Apuntes en viaje

La vida sencilla

Tobías los mira hacer, meditativo. Cierra los párpados y comprime los ojos con la base de las palmas.

25-09-2022 01:04

Sobre la olvidadiza arena, bañistas corren enfrentando a la última luz del crepúsculo sus dulces pelos y sus cuerpos ya más que tostados por varios días de audaz exposición. Tobías los mira hacer, meditativo. Cierra los párpados y comprime los ojos con la base de las palmas duras. Medita pálidamente que Fortaleza ya no es lo mismo, que acaso tampoco él es ya el mismo que llegó hasta aquí. ¿Hace cuánto ya? ¿Diez, acaso doce años? Los días son tibios y calmos. Y sobre todo pasan.

(Hunde la mirada en el abismo, sin miedo a sumergirse en lo insondable.) 

Antes de dejarlo todo, de verdad dejarlo todo (Resumo: se recibió de físico en la UBA; pensaba casarse, era un hecho; su padre, depositado por la familia en un geriátrico años antes, finalmente había fallecido, de manera que cargaba con una suculenta herencia), mantuvo la atención preciosista por el detalle en sus cuadernos. Setenta y cuatro cuadernos espiralados de 43 centímetros de alto por 32 centímetros de alto; 120 páginas lisas, sin renglones. Decidido a descubrirlo todo, deja notas así: Mirás una mariposa y ves el color de sus alas. Lo que sucede con respecto a mí es el establecimiento de una correlación entre yo y la mariposa: ambos estamos ahora en un estado entrelazado. Las palabras nunca son precisas; la borrosa nube de significados que llevan consigo es su fuerza expresiva (cause you know sometimes words have two meanings.). ¿Es posible que algo sea real para vos y no lo sea para mí?

O así:

La idea de que el conocimiento se fundamenta en la experiencia y la observación no es original: es la tradición del empirismo clásico que se remonta a Locke y Hume, si no a Aristóteles. La atención a la relación entre sujeto y objeto del conocimiento y la duda sobre la posibilidad de conocer el mundo como realmente es habían conducido, en el gran idealismo clásico alemán, a la centralidad filosófica del sujeto que conoce. La experiencia como sensación, o dicho mejor aún: sensaciones. No se trata de ver el conocimiento como la deducción o la conjetura de una realidad hipotética, sino como una forma luminosa de ordenar la ristra de sensaciones que se alimentan de fenómenos manifiestos en el universo. De manera que todo puede pensarse no desde la observación de partículas, sino en la interrelación que proclaman. 

Un miércoles áspero y gris, de regreso a su departamento ubicado en el centro de Fortaleza, Brasil, aturdido aun por el griterío y por el lamentable espectáculo de pánico que dieron sus amigos, Tobías se decidió a saltar por la ventana (en vez de usar un revolver, cuyo ruido lo hubiera llenado de terror). Tengo sus cuadernos.

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