29 oct 2020
COLUMNISTAS |Opinión
domingo 27 septiembre, 2020

Lectura política de la pandemia

Marshall McLuhan. Foto: Pablo Temes
domingo 27 septiembre, 2020

La cuarentena convirtió en realidad aquella promesa de “aldea global” de Marshall McLuhan: vivimos en una pequeña aldea planetaria, enfrentamos los mismos desafíos de aislamiento social y percibimos como cotidiana la misma realidad de confinamiento que se transita en lugares tan disímiles como Seúl, Bagdad, Madrid, Nueva Delhi o Bogotá.

Pero las cuarentenas no han sido iguales en todo el mundo y, aparentemente, existe una relación directa entre su funcionamiento y la realidad política de cada sociedad en la que fue impuesta. Por lo menos, esto es lo que reflejan una serie de estudios académicos que fueron recientemente publicados en los Estados Unidos. Allí se advierte que, a pesar de tratarse de una agenda de salud pública, el coronavirus tuvo un claro correlato ideológico.

En Las creencias políticas afectan el cumplimiento de normativas de distanciamiento social, Marcus Painter y Tian Qiu utilizaron datos de gastos en tarjetas de crédito con pagos online para documentar que la identificación partidaria presentó una limitación a la hora de garantizar el aislamiento social en varios estados de los Estados Unidos. Es menos probable que los residentes de estados gobernados por republicanos se queden en casa después de que se haya implementado una cuarentena, en comparación con los ciudadanos de estados gobernados por demócratas.

Vivimos en la “aldea global” de McLuhan y percibimos cotidiano el confinamiento de lugares tan disímiles como Seúl, Bagdad, Madrid, Nueva Delhi o Bogotá.

En Explicando la respuesta de los gobernadores a la pandemia de Covid-19 en los Estados Unidos, Leonardo Baccini y Abel Brodeur analizaron las órdenes de permanecer en casa emitidas por los gobernadores de cada estado y concluyeron que ser un gobernador demócrata aumenta la probabilidad de implementar una cuarentena estricta, y que la decisión de decretar medidas de aislamiento es más probable para gobernadores que buscan ser reelectos.

Por otra parte, Samuel Bazzi, Martin Fiszbein y Mesay Gebresilasse publicaron Individualismo duro e (in)acción colectiva durante la pandemia del Covid-19, una investigación que demuestra que la mayoría de los estados conservadores del centro de los Estados Unidos exhibieron menor aceptación al uso de barbijos y al distanciamiento social. Son estados que exhiben un alto grado de individualismo y antiestatismo, que se combina con una menor participación cívica y confianza en la ciencia.

Por último, John Barrios y Yael Hochberg publicaron Percepción del riesgo a través del foco de la política en la época de la pandemia del Covid-19, donde usaron datos de geolocalización de smartphones para demostrar que los votantes de Donald Trump no se preocupan por buscar información sobre el coronavirus y respetan en menor medida las reglas de aislamiento. “Incluso cuando la muerte está en juego, los prejuicios ideológicos afectan los hechos”, advirtieron Barrios y Hochberg.

Hay una relación directa entre las cuarentenas aplicadas en el mundo y la realidad política en las que fueron impuestas: el coronavirus tuvo un correlato ideológico.

En este pandémico 2020 hemos descubierto modelos a imitar (Taiwán, Alemania), a evitar (España, Italia), casos que parecían ser ejemplares y luego fracasaron (Israel), o a la inversa (Suecia). Pero lo que no se había visto hasta este momento eran estudios científicos que permitan señalar la profunda relación que se establece entre la militancia política y la efectividad en la lucha contra el coronavirus.

Estos papers, además, permiten reflejar una cruda ironía: Estados Unidos es la primera potencia económica y el Estado provisto de mayores recursos para ofrecer una respuesta sanitaria a la pandemia, pero se ha convertido en el país con mayores víctimas mortales de Covid en todo el mundo.

Es también el país en el que su presidente le confesó al periodista Bob Woodward que ocultó información sobre el peligró que representaba el coronavirus para no alterar el año electoral en el que pone en juego su permanencia en la Casa Blanca. Lectura política de la pandemia en su máxima expresión.
 

*Doctor en Ciencias Sociales. Director de Perfil Educación.


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