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se enciende la campaña

Magnetto-Alberto F: la cumbre menos aceptada

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en secreto. El líder de Clarín recibió en su casa al candidato de CFK, aunque el Grupo lo niegue. | Pablo Cuarterolo

En la Semana de Mayo acaso con más rosca política desde la Revolución de 1810 para acá, habría que marcar con resaltador en el calendario el miércoles 22. Ese día, mejor dicho esa noche, el mandamás histórico del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, recibió en su elegante piso de Recoleta al flamante candidato presidencial del kirchnerismo, Alberto Fernández, un viejo amigo de la casa.

Apenas siete días antes, el miércoles 15, Fernández también era convocado a un domicilio particular de Recoleta para otro encuentro de alto impacto. En su departamento de la esquina de Juncal y Uruguay, Cristina Fernández de Kirchner le pedía que liderara la fórmula mientras ella se refugiaba en la vicepresidencia.

Mientras la reunión Fernández-Fernández luego se hizo pública y convulsionó el tablero político-electoral, la cumbre con Magnetto se intenta mantener en secreto y ambas partes niegan que haya sucedido. Es comprensible.

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En sus últimos tiempos como jefe de Gabinete K y en especial a partir de su salida, en el contexto de la crisis con el campo y el inicio de la guerra con al hasta entonces amigable Clarín, Fernández fue atacado por el cristinismo con el argumento de que era el lobista del grupo en el gobierno. Néstor había aprobado la controvertida fusión Cablevisión-Multicanal y la disputa escaló por la joya de Telecom, a la que Magnetto accedió finalmente con Macri en la Casa Rosada.

Con semejante antecedente, a Fernández no le resultaría funcional hacia la interna del espacio K admitir su velada con Magnetto. Allí hay quienes aún no logran digerir su candidatura, aunque obviamente se disponen a “tragarse el sapo” si así lo decidió la jefa. Pueden contribuir a ello los mensajes casi de admiración al poder que ejerció y ejerce Magnetto que Cristina publicó en su flamante best seller, tal como Fernández le sugirió escribir, según ella dijo en la Feria del Libro.

En este marco sería llamativo, o peligroso, que Fernández hubiera ido a verse con Magnetto a espaldas de CFK. Más bien podría ser interpretado como un capítulo más de esta táctica de moderación y “buenismo” que abrazó la ex presidenta con tal de ganar las elecciones. Qué más tiene que hacer que bajarse a la candidatura vicepresidencial, ungir a un moderado que fue muy crítico con ella y, ahora, pactar como mínimo reglas de convivencia con su archienemigo del conglomerado comunicacional más poderoso del país. Como para que tomen nota de su “humildad” y “grandeza” otros empresarios, los mercados, la Justicia y el resto del peronismo.

También se entiende la negativa del Grupo Clarín a blanquear este conciliábulo secreto. Una cosa es admitir en off diálogos de Fernández con Pablo Casey y Jorge Rendo, alfiles de la “Corpo”, y otra con el legendario Magnetto, quien edificó una suerte de certeza según la cual el único futuro admisible de CFK era la cárcel.

La estrecha relación de Clarín con Fernández se interrumpió hace poco más de un año, cuando tras ser el jefe de campaña de Randazzo en el desastre legislativo de 2017, volvió con el caballo cansado a CFK. Con la caída de la imagen de Macri se reanudaron los contactos, pero nunca cara a cara con Magnetto.

Consultados para este texto, voceros calificados del Grupo Clarín dijeron que la cumbre de marras nunca ocurrió. PERFIL, obviamente, ratifica lo que aquí se cuenta.