lunes 30 de enero de 2023
COLUMNISTAS formulaciones

Para ser un no uno

06-01-2023 23:55

Por suerte no pude leerlo de un tirón, a pesar de su brevedad; fue una suerte porque, por razones evidentes, no quería terminarlo, no quería que terminase. De entre los tantos pasajes que hicieron que levantara la cabeza al leer Animalia, de Sylvia Molloy, transcribo estas líneas: “Mi madre, una de las personas menos demostrativas que he conocido, se enamoró del pato”. Me quedé pensando en esa palabra: “demostrativa”. Me pregunté, y me pregunto, si para decir eso mismo hoy no es más frecuente apelar a otra palabra: la palabra “expresiva”. Parecen intercambiables, y en cierto sentido lo son. Pero a la vez, y creo que con nitidez, se percibe su diferencia. La expresividad, la facilidad para expresarse, remite más marcadamente a uno mismo, a cada uno en sí mismo, en el sentido en que Madonna cantaba Express yourself o en el sentido en que Roman Jakobson entendía la función expresiva como aquella en la que el emisor comunica sus opiniones o sus sentimientos. De ahí también que suela decirse “autoexpresión”, de ahí que la autoexpresión sea una tendencia dominante en este tiempo y en distintos ámbitos (como lo son la autoayuda, la autofoto, la autoficción).

La expresividad, la la facilidad para expresarse, remite más marcadamente a uno mismo

En el ser demostrativo, en cambio, en la preferencia por ese otro término, se subraya más fuertemente la relación con otro, algo que se es respecto de otro. De ahí que Molloy, apenas algo después, escriba: “Me llevó mucho tiempo, y el paso por dos países que no eran el mío, para darme cuenta de que para ser uno mismo es siempre mejor estar con otro, sobre todo si el otro pertenece a una especie distinta, es decir, si es totalmente no uno”. De nuevo levanto la cabeza (ahí donde ese gesto no interrumpe la lectura, aunque de hecho la interrumpa, sino que la prolonga en otro plano). Porque hay algo decisivo en esa formulación de Molloy: que el otro sea un “no uno”; en contraste con esas tantas veces en las que el otro es un otro que decide uno, que prefiere uno, que uno consiente, con el que uno empatiza, esas veces en las que el otro es asimilable a uno, es la continuación de uno por otros medios.

Y esto dicho por una crítica como Molloy, que tan agudamente analizó los usos de la autobiografía, las estrategias de la autofiguración.