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Peligrosas señales de crispación

Alberto Fernández Horacio Rodríguez Larreta Axel Kicillof
El presidente Alberto Fernández junto al jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y el gobernador bonaerense Axel Kicillof. | NA

Mientras los tres funcionarios con más poder de gestión del país dan –con matices– señales de acuerdos básicos para enfrentar la pandemia, los extremos vinculados a sus espacios políticos han empezado a tensar la cuerda.

En unos días, otra vez el trío más mentado (Alberto Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof) se mostrará en Olivos para anunciar la renovación de la cuarentena dura en el Área Metropolitana de Buenos Aires. E intentará blindarse ante las “ideas locas” y la “desobediencia civil” de los fundamentalismos.

Del control estatal sobre la propiedad de empresas privadas a la infectadura, de Susana a Tinelli, de la conveniente aparición de un escándalo de espionaje a la siempre servicial activación de Comodoro Py. Todo parece servir para alentar el inicio de una crispación política no solo innecesaria, sino sobre todo peligrosa.

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El horno social no está para bollos. Menos aún en la zona más densamente poblada de la Argentina, donde todavía falta lo peor en materia sanitaria y socioeconómica, según indican hasta las propias previsiones oficiales. Ni hablar de las privadas, más pesimistas todavía.

Si a la angustia en esta zona del país por los setenta días de aislamiento estricto (que se convertirán en no menos de cien) se le suman las acentuadas restricciones para llegar a fin de mes y mantener el empleo, se cocina ya un caldo espeso que requeriría de cierto grado de calma y responsabilidad de parte de quienes agitan el fuego.

Ello no implica impedir el debatir y el intercambio de miradas distintas sobre los pasos a seguir frente a la crisis en la que estamos y, sobre todo, a la que vendrá. Pero cuando se pasa a la acción, como empezó a verse en estos últimos días, se corre el riesgo de exponer la olla a su máxima presión.

Ya sabemos, porque lo hemos vivido, en qué puede derivar.