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COLUMNISTAS / LEY DE LA DISCONFORMIDAD
sábado 11 enero, 2020

Pergaminos políticos

Axel Kicillof tuvo no pocos sobresaltos para imponer su paquete impositivo. Buenos Aires no es la única provincia con dificultades.

por Shila Vilker

Kicillof hace cuentas. Foto: Pablo Temes
sábado 11 enero, 2020

Según el Indec, en el primer semestre del año que pasó, en la Argentina había 15,9 millones de personas sin acceso a la canasta básica de bienes y servicios. Son pobres. Poco menos de la mitad de esta población vulnerable del país se concentra en el conurbano bonaerense. Tal vez el foco sobre esta triste realidad haya consolidado esa nube de ideas que remiten a las dificultades que sufre la Provincia y que Jorge Asís sintetiza como “inviable”. A esa inviabilidad, el gobernador Kicillof ha sumado otra caracterización, “tierra arrasada”, que introduce la idea de responsabilidad política. Tanto acostumbrarse al lente del pobrismo que hemos perdido de vista otros atributos de la Provincia: su capacidad inmensa para generar riqueza y también la concentración en pocas manos. En definitiva, una provincia donde la desigualdad está marcada a fuego. “Las desmesuras”, esa es la palabra de Roberto Costa, el jefe de bloque de senadores provinciales de Juntos por el Cambio y acérrimo opositor a la ley tributaria del gobernador, para referirse al aumento de 75% del impuesto inmobiliario para las grandes propiedades. Si lo hubiese dicho Axel, la idea de desmesura hubiera sido igual de significante, solo que referiría a las desmesuras de la riqueza.

Intervención progresiva. Uno de los efectos positivos de la ley impulsada por el gobernador Kicillof tal vez haya sido el poner en primera plana, de cara a la opinión pública, esta discusión necesaria, y visibilizar, al mismo tiempo, que la concentración de la riqueza se sostiene también con voces potentes y legítimas que representan esos intereses. La propuesta de Axel, de una intervención progresiva en la matriz impositiva, generó malestar en los representantes de esos segmentos más favorecidos. La Legislatura bonaerense impidió la sanción de la ley tal como fue enviada y la que se aprobó no dejó para nada contento al gobernador. “La oposición desfinanció a la Provincia para beneficiar a los sectores más concentrados”. El textual es de Kicillof.

Su descontento es también correlato de su dificultad política para encontrar un punto de acercamiento común con la oposición o para construir una mayoría propia. El 52% que obtuvo en octubre le da una fortaleza importante, pero no le asegura una mayoría automática en la Legislatura provincial. Lo que fue evidente es que no hubo gestión dialogada del voto de los diputados. Y que necesitó la intervención de Cristina y Alberto para facilitar la conciliación de intereses. Los puntos de la discordia para aprobarla fueron el aumento de los Ingresos Brutos para profesionales, la televisión por cable y las actividades portuarias. Este último ítem fue uno de los principales focos de conflicto. La oposición quería anularlo o bajarlo. Finalmente Axel cedió. Y así salió la ley de la disconformidad, que para colmo de males se instaló mediáticamente como impuestazo.

Ley impositiva: se aprobó en general y se discuten cambios

La incógnita hacia el futuro es si Axel aprenderá de esta situación que atravesó o empezará a adoptar como estilo de gobierno el “no quedar conforme”. Aprender a negociar no es doblegarse, es concesionar alguna pretensión en función del todo. También hay que reconocer que lo que hoy es un traspié, a futuro, puede ser un activo; si es que las recriminaciones se pueden considerar un valor. Comenzar asediado es algo que probablemente veamos aparecer en el discurso futuro del gobernador, que podría retrucarlo hasta el infinito. Por el momento, ha tenido que ceder. Y más importante que los puntos de la ley en los que ha cedido, para el esquema político, es tener que reconocer públicamente que cedió.

Axel no fue el único gobernador que esta semana tuvo su protagónico. Continuó el desfile de gobernadores por la Casa Rosada, muchos de ellos con la soga al cuello de un endeudamiento en dólares. Fue el turno de los mandatarios de  Jujuy, Entre Ríos, La Rioja, Chubut y Tierra del Fuego, quienes fueron recibidos por el ministro del Interior, Wado de Pedro, para afinar el lápiz de sus gastos  locales. Se les reclama un ajuste “completo”. A cambio, el Gobierno se compromete a ayudarlos con adelantos financieros. Adelantos que ya recibieron las provincias de Santa Cruz, Río Negro, Chaco y Tucumán, además de Chubut.

La incógnita hacia el futuro es si Axel aprenderá de esta situación que atravesó o empezará a adoptar como estilo de gobierno el “no quedar conforme”

Adelante radicales. Un caso especial es el de las provincias radicales. En diálogo con la prensa, Gerardo Morales –quien ya fue recibido en tres oportunidades por Alberto Fernández– aseguró que su provincia ya tuvo un apoyo de $ 400 millones que se descuentan durante el mes. Y no solo eso, también aseguró que “hay predisposición para todo lo que necesitemos”. La misma línea parecen seguir sus correligionarios  Rodolfo Suárez (Mendoza) y Gustavo Valdés (Corrientes), todavía bajo la inercia de haber suspendido, junto al resto de los gobernadores, el acuerdo fiscal que había sellado Macri en 2017, con el cual se comprometían a bajar gradualmente el impuesto a los ingresos brutos. A mayor recaudación, mayor apoyo.

Este quid pro quo sigue dando sus frutos. Ya tuvo su primera breva en el tratamiento de la ley nacional de emergencia económica. El apoyo de los tres gobernadores radicales fue central, al punto que los grandes medios no dudaron en poner en la tapa el destacado de este logro político, incluso por sobre el contenido y los alcances de la propia ley. Tal vez resulte un poco más difícil conservar esa armonía en la Ciudad de Buenos Aires, donde la propuesta del gobierno nacional de recortar los fondos de coparticipación que reciben las arcas porteñas ya generó críticas y rechazos por parte de la oposición. Sin embargo, desde la Ciudad adelantaron que continuarán en silencio, al menos hasta que se oficialice la medida. Esta postura consolida aún más la buena factura política del Gobierno a nivel nacional. Un pergamino que la Provincia aún no puede exhibir sin una pequeña ayuda de Alberto y Cristina.

 

*Analista de opinión pública. Directora de Trespuntozero. @shilavilker


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