COLUMNISTAS
dicotomías

Un artículo de Viñas

1-11-2020-Logo Perfil
. | CEDOC PERFIL

David Viñas publicó “La historia excluida: ubicación de Martínez Estrada” en el cuarto número de la revista Contorno, enteramente dedicado a ese ensayista. Podría destacarse en el título del artículo una palabra, “ubicación”, empleada para un autor al que el propio Viñas, años después, caracterizaría por su estar “fuera de lugar”. 

Era diciembre de 1954. Viñas desarrolló en su abordaje de Martínez Estrada esa clase de recorrido histórico tan propio de sus trabajos críticos, con nítidos jalones en la cronología: 1852, 1880, 1890, el arielismo del 900, etc. Pero es la fecha de la publicación, ese final de 1954, lo que puede dar la clave para el problema que Viñas plantea. Gobierna el peronismo. Se acerca el golpe militar que lo derrocará. El antiperonismo daba, en ese mismo año, con uno de sus pilares, Ayer fue San Perón de Raúl Damonte Taborda (dos años después, el propio Martínez Estrada aportaría otro: ¿Qué es esto?).

Dice Viñas en el análisis histórico que propone en “La historia excluida”: “La contradicción era paralizante, eliminatoria, no resolutiva: de los elementos que se contraponían había que acatar a uno y excluir al otro”. Y un poco más adelante: “No hubiera sido necesaria una identificación de los términos contrapuestos, pero sí la posibilidad de una subsunción en una totalidad que a la vez fuera índice de referencia que, al destruir el marco de la identidad, diese lugar a la oposición, como posibilidad de síntesis y como desenvolvimiento de sus valores esenciales. Pero la reiterada polarización de nuestra historia remite implacablemente de un extremo al otro: parece imposible la novedad. Todo vuelve a su punto de partida. No existe no ya la posibilidad de superación, sino de mediación sintética de los irreconciliables. Se siente todo cerrado, pues la aparición de un nuevo término significaría el futuro”.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

Está claro que a David Viñas no le preocupan la crispación, los desencuentros, la rispidez de los conflictos: más bien al contrario. Su tan lúcida disidencia no apunta a alguna pretensión de unión nacional o de confluencia general. Si lo pensamos desde los términos más actuales, de eso que dio en llamarse “grieta”, el problema no estaría en el hecho en sí de la división ni en la virulencia de los posicionamientos, sino en la tara irresuelta del esquematismo binario fijado, en el efecto de retroalimentación de una dicotomía finalmente estéril.

A eso se refiere Viñas cuando habla de una contradicción paralizante. No la cuestiona en función de algún posible eclecticismo (esa fórmula de a más be sobre dos que él tantas veces atacaría); es evidente que no se trata de establecer algún “medio” al interior de la polaridad, ya que el medio, por ser medio, la confirma y la refuerza. Ni matizar, ni atenuar, ni apaciguar, ni pacificar; sino dinamizar los términos de la oposición, para no frustrarse al volver una y otra vez al punto de partida (el propio Viñas solía decir que “no hay círculos virtuosos”).

No es preciso ser un entendido en Hegel para subrayar en los párrafos de Viñas los conceptos decisivos: totalidad, mediación, síntesis, superación de la contradicción. Los antiperonistas se aferran al peronismo con la fijación de las obsesiones más graves; es comprensible porque, como su propia denominación expresa, es lo que les otorga existencia. Los peronistas, por su parte, comprendieron sagazmente, ya con Perón, que fue el primer peronista, hasta qué punto el veneno empalagoso del antiperonismo no hace más que fortalecerlos (en el sentido exacto en que Alejandro Dolina ha dicho que se sumó al peronismo al ver quiénes eran los que lo odiaban).

Mientras esa antinomia transcurre, prolongada o eventualmente agravada por esta cosa tosca llamada grieta, cabe decir, con David Viñas, que “se siente todo cerrado”. Asfixia de círculo vicioso, en la que “parece imposible la novedad”, un “nuevo término” que “significaría el futuro”. El futuro no es futuro, si luce igual que el presente; la verdadera posibilidad de lo nuevo se anula en la circularidad del más de lo mismo. El artículo de Viñas es del año 54. Pasó ya un montón de tiempo.