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COLUMNISTAS / posibles escenarios
domingo 18 octubre, 2015

Un ejercicio de imaginación, si Daniel Scioli es elegido presidente

Con su habitual ironía, el filósofo aventura ¿cómo será la Argentina en caso de una victoria del candidato oficialista? Viene un tiempo de cortesías con Clarín y La Nación, sin dejar de hablar de bolivarianismo.

default Foto: Cedoc
domingo 18 octubre, 2015

De acuerdo las encuestas, es posible que en las próximas elecciones Daniel Scioli sea nuestro próximo presidente. Si esta eventualidad llegara a suceder, la expectativa naciente hará que todos los rechazos, sospechas, temores y aversiones que su figura produce tanto en sectores kirchneristas como en los de la oposición quizás se ventilen un poco, los prejuicios se despejen otro tanto, y las prevenciones pasen así a un cuarto intermedio.
Haré un ejercicio de imaginación sobre el rumbo que puede darle a la política al menos en sus inicios, ya que, más tarde, las exigencias que impondrá el contexto futuro son imprevisibles.

Relato. Scioli no modificará el relato. Pronunciará la palabra “bolivariano” cuantas veces sea necesario, se sacará fotos con Evo, acusará al orden financiero internacional de lo que padecen muchos países y pueblos, invocará a Jauretche y Scalabrini, se definirá como un peronista del tercer milenio, y complacerá de este modo a sectores culturales que conservarán además de su vocabulario, algunos cargos, y nuevas sumas de dinero para subsidios.
Modificará la relación que desde el año 2008 tuvo el kirchnerismo con los grandes medios. Tendrá un trato amable con Clarín y La Nación, no interferirá con sus negocios, no los perseguirá reabriendo juicios o presionándolos por deudas con el fisco, y bajará el tono de la confrontación.
Como moneda de cambio la prensa “hegemónica” devolverá amabilidades mediante un tono mesurado en sus columnistas y paciencia acrítica ante los acontecimientos.

Al nuevo presidente no le interesará tanto tener una prensa adicta y militante que le recordará proseguir a rajatablas el “modelo”, sino otra de más envergadura acompañándolo en sus medidas políticas.
El frente comunicacional será importante, por lo que dará  entrevistas a periodistas reconocidos, y habrá conferencias de prensa con preguntas, sino a él, a voceros hábiles en el oficio.
Hará cambios en el Indec, lo que le deparará un gran reconocimiento, y tendrá gestos de respetuosidad institucional con la Corte Suprema. Todo esto le valdrá adhesiones y muchos anunciarán que algo nuevo acontece en la Argentina.  Se hablará de mejora en la calidad institucional.

Se propondrá no diferenciarse demasiado con la época anterior, pero hará un uso doble de la simbología diferenciando la época nestoriana –en la que fue vicepresidente– de la cristinista, en la que fue un marginado y atacado gobernador.
Hará cambios en ATC, manteniendo Paka Paka y produciendo nuevos programas de ficción, dando por terminado el ciclo 6,7,8. Confirmará la dirección del Canal Encuentro que tantos elogios ha recibido.

Misterio económico. La política económica es un misterio, como lo es la suerte que puede tener un navío de poco calado cuando se aventura en océanos de aguas embravecidas.  Nuestro país necesita inversiones y financiamiento. Podemos multiplicar las hipótesis de las medidas posibles para revertir la situación, pero de poco servirían. La Argentina no es la que marca el terreno
y es la figura que más apremios tiene en la mesa de las negociaciones. Lo más probable es que nuestro país pague más de lo que desea si quiere salir del atolladero, ya que el mentado tema del cepo es una variable dependiente del acuerdo con los acreedores, como también lo es la inflación.  
Un Estado que debe pagar tasas del 9% en dólares si es que encuentra alguna fuente crediticia, que tiene entre 25 y 30% de inflación anual, 4% de déficit, y que perdió la mitad de sus reservas en pocos años, no puede obtener lo que necesita con el mero reclamo de justicia y una denuncia global de todos los buitres en acecho.

La plata dulce del consumo con sus 12 cuotas sin interés y el dólar turístico y de ahorro, subsidiado con las reservas y costos financieros disimulados en el precio, no durarán. En el terreno social, habrá un tira y afloje con los gremios sin resultados ni acuerdos inmediatos respecto de las paritarias, del impuesto a las ganancias y la distribución de fondos adeudados de las obras sociales. Dará, prometerá y postergará medidas según los recursos con los que cuente.
La calle se mantendrá caliente y habrá quienes provoquen actos de violencia para luego denunciar una era represiva. Dejo de lado toda profecía en lo relativo a quién  ocupará la Gobernación de la provincia de Buenos Aires.  
De ser Aníbal Fernandez habrá palos, si es María Eugenia Vidal, también, pero para quien gobierne.  
Scioli recibirá a la dirigencia del campo,  abundarán las fotos y las declaraciones de buena voluntad. Pero el tema de las retenciones dependerá de los aportes que hagan las cerealeras en billetes verdes una vez  liquidados los porotos.

Política y Justicia. Scioli implementará su propia “transversalidad” con la tropa opositora, tanto del kirchnerismo duro como la de los partidos políticos. Incorporará referentes massistas, quizás también de partidos menores, contemporarizará con los de La Cámpora, pero tendrá aliados débiles y acomodados de segundo nivel. Habrá “borocotazos” en todos los sentidos.
No habrá un mani pulite, ni anuncios de juicios y menos una Conadep por corrupción a quienes gobernaron hasta ahora. Argentina no es Brasil, nadie quiere una ley del arrepentido porque el dedo acusador le puede caer a cualquiera, más aún a quienes formaron parte de la clase dirigente en los últimos tiempos.

Fútbol para Todos tendrá ingresos provenientes de apuestas y reducirá los aportes públicos como la propaganda oficial; respecto de Aerolíneas Argentinas se conducirá con pies de plomo para no chocar con el gremio en caso de que pretenda abrir el juego a nuevas empresas de aviación.
La educación seguirá igual, estará conducida por los sindicatos docentes y por el gobierno nacional que mejorará el mínimo dejando en manos de los gobiernos provinciales la cobertura del escalafón. Nuevamente sólo se prestará auxilio a los gobernadores adictos a la presidencia.
En cuanto a la política profunda, la que no se limita a los análisis, fisonomías y diagnósticos de los protagonistas locales, el país se halla en una encrucijada. La remanida frase de que está fuera del mundo de poco vale si se reduce a la integración financiera, pero algo de verdad dice respecto de las alianzas que se establecen en la actualidad y que determinarán el curso de los acontecimientos.

La historia de la civilización pasó de la dominación marítima en el Mediterráneo a la conquista de tierras a través del Atlántico. Hoy el interés geopolítico vira hacia el Pacífico, océano que nos es inaccesible de modo directo.
Es difícil suponer que nuestro país pueda abastecerse en divisas y nuevas tecnologías con una alianza exclusiva con la China, alejada de los convenios recientemente firmados entre EE.UU., Japón, países del sudeste asiático y los que se extienden por nuestro continente entre México y Chile.

En Brasil se discute mucho sobre la utilidad del Mercosur y hasta qué punto la Argentina es un socio adecuado para potenciar el desarrollo conjunto, y si no es mejor buscar alternativas comerciales en otra parte. La crisis del PT juega en nuestro desfavor.
Por eso corremos el riesgo de cierto aislamiento respecto de regiones económicas vitales para la economía nacional.
Insistir con que privilegiamos el mercado interno, como aquel dicho de vivir con lo   nuestro, parece una condena más que una esperanza. Hoy en día las unidades político-económicas son las regiones y los bloques, más allá de las resonancias que suscitan los relatos emancipatorios, las vindicaciones tribales y los plebiscitos por deseadas autonomías.  

Scioli no empleará la rispidez y la agresividad de las presidencias kirchneristas pero, si quiere evitar ser un camaleón y esfumarse, tampoco contrastará en exceso con los que se fueron. Dividirá para reinar con medidas alternadas y simbolizaciones más amplias, hasta que se sienta con algo de fuerza financiera para reconstituir la caja y presentar proyectos de desarrollo.
Los primeros tiempos de su mandato, no serán iguales a los que terminan, tampoco del todo diferentes, sino algo parecido.

 

*Filósofo.
www.tomasabraham.com.ar


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