miércoles 06 de julio de 2022
COLUMNISTAS festejos

Verde y rojo

17-12-2021 23:55

Si no fuera porque soy perenne, supondría mi pronta finitud. ¿Cuánto tiempo más puedo representar la abundancia, la celebración, la fiesta, en épocas tan aciagas? Raquítico y desmejorado, me siguen armando y me visten de bolas y guirnaldas, onerosos chirimbolos. 

Más vale decorado que indecoroso. Aunque sea de plástico, mantengo mis atributos de arbolito. Nunca verán tuneado un tilo o un ficus. Las coníferas llevamos la delantera en la historia del niño Jesús. Y como los pinos tenemos fama de eternos, nos eligieron para festejos que también pretendían serlo. Pero ¿las fiestas son para siempre? ¿Pueden serlo si no es posible festejarlas? Me pongo más verde todavía, no de inmaduro, sino de impotencia. Convertiría todas mis piñas en regalos, mi pinocha en guirnaldas, mi copa piramidal en refugio. Al menos por estas zonas no sufren el frío… Compadezco al personaje que me acompaña, muchas veces un tío benefactor o el contratado por un shopping, supuestamente Papá Noel (claramente no él), que sigue poniéndose esa barba ajustada a la tradición. ¡Qué tirantes pueden ser las costumbres! A pleno sol y en traje de invierno, colores pintados por Haddon Sundblom para la publicidad de Coca-Cola en 1931 y bonete de enano de Blancanieves…

Veo temblar el pulso de los que redactan las listas de regalos pensando en parientes que se reúnen una vez al año (no se pierdan el poema de Cristina Peri Rossi Formar un familia, gran detractora de ritos y obligaciones). 

Entiendo que el verde navideño refiere a mi color, pino perenne, esperanza de los bosques y los dones. Rojo, ¿sangre de Cristo o lata de gaseosa?