lunes 29 de noviembre de 2021
COLUMNISTAS palabras
15-10-2021 23:55
15-10-2021 23:55

El abuso de un término

15-10-2021 23:55

Hace tanto que no me sacaban a pasear. Soy de esas palabras que se aprenden en los ámbitos académicos, sin demasiada repercusión en la vida personal. Suelo estar relegada a los textos, la mayoría de las veces se me encuentra escrita, y esta semana de repente fui estrella de la televisión. Una boca estrepitosa me convirtió en munición de su lengua. No sé cómo aparecí ahí (en general las palabras no sabemos del todo cómo llegamos a ser dichas), la cuestión es que no dejaba de pronunciarme.  Apenas alguien decía unas frases –por lo general envalentonadas–, yo aparecía nuevamente en escena, protagonista del debate en cuestión. Esa inyección de vida oral no solo sorprendió a mi condición semántica, también los oyentes manifestaron desconcierto. Algunos risueños, otros, hastiados. Sobre todo por la repetición. Que alguien me pronuncie de vez en cuando, puede llegar a ocurrir, justamente por el destino impredecible de nuestra naturaleza. Pero la reiteración me convertía en cantinela. Como si los intercambios pudiesen estar dictaminados por muletillas sentenciosas… En el terreno de la oralidad, dependemos de los tonos. Y el mío era cortante, burlón. Ya no respondía a la lógica, ámbito al que estaba acostumbrada. Más que anular un argumento me utilizaban para forjar una identidad. ¡Qué endeble puede resultar el abuso de un término fuera de lugar! (cuando las palabras se utilizan como cosas que las personas se revolean).

Ahora que tantos me han escuchado –por la insistencia de quien me ha repetido–, no quisiera desaprovechar esta ocasión para relucir mi prístina sonoridad. Tres sílabas y una misma vocal: “fa-la-cia”. 

Por suerte no me llevaron a pasear con joroba, que cargo por etimología y mi origen latino (falacia ad hominem, falacia ad hoc, falacia ad nauseam, falacia ad verecundiam, etc). 

Convertida en reina de los memes, ¿paradojalmente me habré vuelto falaz?