sábado 18 de septiembre de 2021
CóRDOBA Día de las Infancias
15-08-2021 00:49

Enrique Orchansky: “La pandemia fue un padecimiento para muchos niños”

El pediatra analiza la situación de los infantes, los frenos madurativos que aparecen y explica qué es “el síndrome de la trinchera”.

15-08-2021 00:49

Este domingo se celebra en todo el país el Día del Niño. El festejo llega en medio de un marco de pandemia, sin las restricciones de un año atrás, pero con un entorno en el que aún predominan los límites y los cuidados que trajo consigo la llegada del virus. En ese marco la vida de los niños sufrió radicales cambios en sus hábitos y costumbres.

En este día tan especial, el reconocido pediatra Enrique Orchansky, dialogó con PERFIL CÓRDOBA y presentó algunos de los desafíos que la pandemia trajo consigo en la vida de los más pequeños. Además brindó su mirada respecto al futuro y al tipo de tratamiento que estos temas deberían tener en el hogar.

—Tras un año y medio de pandemia, ¿cómo ve usted la situación actual de los niños?

—Es imposible hablar de la niñez en general, sin hacer la aclaración de que vivimos en una sociedad fragmentada. Las infancias son muy diversas, muy dispares y hay varias líneas de corte. Si el corte es por la pobreza, la mitad de los niños están en una situación calamitosa. Eran niños que ya venían en una situación crítica, pero la pandemia ha funcionado como una gran lupa que agigantó la situación de ellos y la convirtió en un padecimiento. La pandemia sigue exponiendo una cantidad de chicos que han ingresado en emergencia alimentaria. Emergencia alimentaria es cuando no se pueden cubrir cotidianamente las necesidades básicas para crecer y luego sostener lo que se ha crecido. Esto significa que muchos comen una vez al día y hay otros que comen menos días a la semana. Esta es una de las tragedias más grandes, poco difundidas. Un 60% de la población infantil de Córdoba está en esta situación. También se ven problemas en los niños que tienen un techo y se alimentan todos los días.

—¿Cuáles son esos problemas?

—El primero es una terrible inmadurez. Un retroceso en su proceso madurativo, en todas sus edades. Es como si hubieran quedado congelados en un punto de maduración. Lo vemos desde niños lactantes en adelante. Sin embargo, lejos de pensar que es un problema, quiero aclarar que creo que esto es sano.

—¿Cómo es eso?

—El niño que reacciona, es un niño sano. Me preocupa mucho los chicos a los que les da igual, los apáticos, los indiferentes. Después de sufrir una cuarentena larga, muy estricta y que todavía, a pesar de que haya libertades, continúa. Por tal motivo la mayoría de los chicos siguen inmersos en lo que llamo el “síndrome del refugio antiaéreo”. Muchos chicos pasaron estos meses metidos en guaridas, que fueron los hogares, los cuales estructuralmente los protegían de las bombas. Cada uno intentó protegerse de las bombas que caen que son los virus y eso los afectó. Muchos chicos siguen rodeados de información muy fuerte, cuando en realidad ellos no corren peligro.

—¿De qué manera deberían actuar los padres frente a esta situación?

—Como principio general hay que respetar las reacciones y el tiempo de madurez de los chicos. Uno no se da cuenta hasta qué nivel los ha involucrado en la información, cuando ellos no corren peligro. Los acusaron de grandes contagiadores o que iban a matar abuelos, en pos de medidas restrictivas. Se los metió en un cono de temor, infundado. Las consecuencias que sí vemos son en su salud emocional, en el dolor por las pérdidas de padres, abuelos y seguir en hogares donde cada noche se cuentan los muertos como si fuera un partido de básquet. Deben poner a los chicos en un contexto más sano en el hogar. Empezar a naturalizar, no hace falta hacer como en la película ‘La Vida es Bella’, pero si amortiguar la angustia personal y no transferir a los niños, no hay nada bueno después de eso.

—¿Lo mismo ocurre con los adolescentes?

—Este es un grupo muy sensible. A los adolescentes se los acusó de haber sido organizadores de fiestas clandestinas, cuando no son todos. Nunca los adolescentes escucharon tanto la palabra muerte como en esta pandemia.

—¿Cómo se le pone fin a esta pandemia?

—Con la vacuna. Los indecisos y quienes temen las vacunas deben saber que son seguras. Utilizan tecnología que tiene 15 años de trabajo. Esto terminará en serio cuando el 80% de la población logre inmunidad.

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