martes 18 de mayo de 2021
CóRDOBA SANTIAGO LOZA
16-08-2020 00:34

"Esto es experimental, deseamos que vuelva el teatro en forma presencial"

El dramaturgo cordobés habla de ‘Amor de Cuarentena’, la obra que circula por WhatsApp y revive antiguos amores en una voz elegida por el oyente/espectador. Hace unos días llegó a España.

16-08-2020 00:34

Amor de cuarentena surgió como una idea de un productor uruguayo, quien le encargó la escritura al cordobés Santiago Loza, director de Los labios y dramaturgo de El mar de noche.

La obra, que utiliza la plataforma WhatsApp para llegar al público, conjuga una serie de mensajes de texto en la voz de un actor o una actriz a elección (ver "La obra", más abajo) que los transporta a un antiguo amor, que reaparece en tiempos de cuarentena.

Transitando su última semana y tras dos meses de estar en cartel, Amor de cuarentena partió rumbo a España, donde replicará el formato con actores españoles como María Valverde (conocida por su personaje Babi en la película Tres metros sobre el cielo y ganadora de un Goya como mejor actriz revelación por La flaqueza del bolchevique en 2003) y Jaime Llorente (intérprete de Denver en la serie La casa de papel) y conservará las presencias de Cecilia Roth y Leonardo Sbaraglia, dos actores con larga trayectoria también en ese mercado.

Radicado en Buenos Aires desde hace 25 años, Loza dialogó con PERFIL CÓRDOBA sobre la repercusión de esta obra experimental y de sus proyectos.

—¿Qué repercusiones han tenido con la obra en Argentina?
—La obra empezó en Uruguay a partir de una propuesta de un productor uruguayo a comienzos de la cuarentena. Allá funcionó muy bien y acá nos está yendo súper bien también. (Guillermo) Cacace, que es el director, armó un elenco muy lindo con las participaciones de Camila Sosa Villada, Dolores Fonzi, Jorge Marrale, Cecilia Roth y Leonardo Sbaraglia.

—¿Cómo fue el proceso de selección de ese elenco?
—Corrió por cuenta del director. Aunque el proyecto es bastante maleable en función de los intérpretes que participan, la obra se está haciendo en otros países y se rearma a partir de quien toma ese texto.

—¿Es el mismo texto que se reparten estos cinco actores o cada uno tiene un texto en particular?
—El texto de base es el mismo, que se reinterpreta. Pero es bastante poroso porque se pueden poner ciertas marcas. Propone que se ingresen ciertas músicas o fotos del cotidiano, entonces hay algo de lo biográfico que se cuela en esos textos.

—¿O sea que estas marcas de las que hablás corren por cuenta de los actores?
—Sí, de los actores pero también de la puesta. El envío de fotos y música está consensuado y también producido  por Cacace.

—Ustedes les piden al público que no interactúe con los actores pero imagino que siempre hay alguien que responde...
—En principio, la propuesta no es interactiva, es claramente una ficción. Pero de manera inevitable sucedió que la gente se pone a responder o a interactuar. Es parte de la experiencia.

—Es que es una puesta muy experimental, tanto para los espectadores como para ustedes.
—Sí, creo que si bien todes deseamos que llegue el teatro en forma presencial, estos son formatos de prueba, o por lo menos en mi caso. Cuando escribí el texto, fue con la idea de probar algo en la espera. No había nada asegurado en lo que podía pasar, ni desde la escritura ni en la puesta. Sé que a la gente que actúa también le sorprende un poco esa repercusión y quizás tenga que ver con algo muy primitivo, con el radioteatro, con los cuentos que escuchabas en las fogatas que inevitablemente invitan a ciertas fantasías y a interactuar con esas voces.

—¿Qué te pasó a vos cuando escribiste el texto? ¿Desde qué lugar lo escribiste?
—La idea era clara: trabajar sobre la voz de un ex amor que vuelve. No quería hablar específicamente de la cuarentena. Empecé a escribirlo los primeros días de la cuarentena, no quise hablar de manera directa aunque el texto hace alusión a un estado de aislamiento. Me servía pensar como un personaje que tiene cierto asombro por el cotidiano y una necesidad de conectarse con una otredad. También cierto impulso romántico que a veces bordea lo cursi, a veces el humor, también cierta melancolía. Pasaba por muchos estados, como creo que pasa mucha gente en este período.

—La obra estuvo en Uruguay y en Ecuador, ¿ahora llega a España? 
-Sí, además de estos países estuvo también en Chile. Y ayer (por el jueves pasado) se estrenó en España.

—¿Con actores españoles?
—Cecilia Roth y Leo Sbaraglia se repiten. Pero también se suman María Valverde y Jaime Llorente, todos dirigidos por Cacace.

—¿En qué otros proyectos estás?
—Estoy colaborando desde el guión y la producción con una película de Eduardo Crespo que se está terminando. Es la única película argentina que compite en San Sebastián. También estoy terminando una película colectiva sobre la escritura y la lectura, se llama Edición ilimitada. Además, estoy trabajando en guiones de animaciones y dando un taller de dramaturgia online. Al principio me negaba a trabajar en talleres virtuales, pero es la única forma en la que pueden participar personas de distintos lugares también.

—¿Y proyectos en Córdoba?
—Estoy trabajando con Gabriela Halac (DocumentA/Escénicas) en la publicación de un libro sobre la experiencia biográfica y la escritura. No está terminado aún y supongo que será para el año que viene ya.

— ¿El teatro vía streaming no te seduce demasiado, no?
—Escribí una obra para un teatro que está cerca de Nueva York, que anteriormente había estrenado una obra mía. Fuimos ocho directores de distintas partes del mundo y cada uno escribió un bloque de la obra. Se hizo a principios de la cuarentena. La experiencia estuvo buena pero siento que hay un límite ahí. Y me dan ganas de que vuelva lo presencial. Me siento un privilegiado porque pude seguir trabajando pero tengo muchas ganas que vuelva el teatro de la manera en que lo conocíamos. 

La obra
 

Interpretada por cinco actores argentinos (Cecilia Roth, Camila Sosa Villada, Leonardo Sbaraglia, Jorge Marrale y Dolores Fonzi), Amor de cuarentena estrenó el 10 de junio y si bien estaría en cartel durante un mes, seguirá con funciones hasta el 22 de agosto. 
Se trata de una experiencia que llega a los espectadores por Whatsapp con mensajes que reconstruyen un vínculo amoroso imaginario con el espectador/oyente. “Es una experiencia de intimidad donde quien recibe los mensajes puede rearmar las huellas de una relación lejana y, al mismo tiempo, reconocible”, dice Loza.
El público compra el ticket ($600), deja su número de celular y durante 14 días recibe estos mensajes en la voz del actor o actriz que haya seleccionado.
Parte de lo recaudado con esta obra será donado a La Casa del Teatro y al Archivo de la Memoria Trans Argentina.


 

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