domingo 02 de octubre de 2022
CóRDOBA PABLO MARTÍNEZ

“Hace rato que el Gobierno nos mete la mano en el bolsillo”

El presidente de la Sociedad Rural de Jesús María sostuvo que la relación entre el campo y el gobierno Nacional “atraviesa su peor momento”. “Si hay que marchar a Buenos Aires, iremos”, alerta.

09-01-2022 00:53

En la primera manifestación de protesta del año, productores autoconvocados y dirigentes de la Mesa de Enlace del Campo realizaron una Asamblea en la localidad santafecina de Armstrong, en la que exigieron la eliminación total de las retenciones a las exportaciones, ya que “no tienen sustento legal”. Además, se pronunciaron a favor de la apertura de exportaciones, rechazaron la “segmentación” en el tratamiento impositivo a la producción rural, el desdoblamiento cambiario y la política de “subsidios y compensaciones” del Gobierno”.

Pablo Martínez, presidente de la Sociedad Rural de Jesús María participó del acto y sostuvo que aunque mantendrán el diálogo, “la relación con el gobierno Nacional pasa por su peor momento desde que asumió Alberto Fernández”. En ese sentido, sostuvo que la situación no lo sorprende: “Hace rato que el gobierno nos viene metiendo la mano en el bolsillo, por lo que esta tirantez es absolutamente lógica”.

“Nunca puede ser buena una relación cuando una de las partes no está dispuesta al diálogo y toma decisiones unilaterales que perjudican a un sector que solo quiere trabajar, que pide que le saquen el pie de la cabeza”, añadió

-¿Cómo evalúa la movilización y qué puede venir de ahora en adelante?
-Si bien algunos queríamos ir más a fondo, como por ejemplo comenzar ya con el cese de comercialización, al menos se tocaron todos los temas que afectan al campo, entre ellos el de las retenciones: tienen que ser cero. Como se dijo en la reunión, la medida ya no tiene sustento legal.

-¿Cómo evalúa la relación con el gobierno?
-Estamos en el peor momento de los dos años de gestión que lleva Fernández. Ellos no están dispuestos al diálogo, más allá de que digan lo contrario y quieran hacerle creer a la gente que no toman decisiones que en realidad sí tomaron, como la falta de libertad que tenemos para comercializar y el cierre de las exportaciones.

-¿Después de esto se hace más difícil un acercamiento?
-De nuestra parte no, estamos dispuestos al diálogo, pero del otro lado se toman decisiones unilaterales. Claramente, en este contexto les hace falta efectivo y manotean al campo, nos sacan a nosotros, además de hacer un lobby tremendo en nuestra contra. 

-El factor político sigue siendo el que prima…
-No tengas dudas. Este gobierno toma medidas para el sector que los votó. Ellos necesitan darle dádivas al Conurbano, donde está su núcleo duro. Entonces, en esa zona vas a conseguir carne a 300 o 400 pesos, cuando en otros lugares está a mil o más, por efecto de la inflación. La consigna es clara: mantener los votos.

-¿Cómo está la relación con el ministro Domínguez?
-No le creemos nada, ya lo conocemos del 2008, cuando mantuvo el cierre de las exportaciones. ¿Por qué le vamos a creer ahora? Hasta que no demuestre lo contrario, que haya apertura y confianza y nos dejen producir, no vamos a cambiar de opinión.

-¿Por qué es tan difícil superar lo que sucedió en el 2008?
-Lo que pasa es que las únicas señales son castigar al campo, no promover la producción. Los riesgos propios de la actividad, como el clima, los asumimos y estamos dispuesto a perder si es necesario. Sabemos que puede pasar. Además, hay una cuestión ideológica que se mantiene desde el 2008 para acá.

-¿Es optimista de que pueda haber algún cambio?
-Hay algunos (en el gobierno) que quieren cambiar, pero se imponen los más radicalizados, como la gente de La Cámpora, que impiden que nos saquen la pata de encima (sic). Están destruyendo al sector.

-Aún en este contexto ¿Van a apostar al diálogo?
-Hay que seguir dialogando con el gobierno, tenemos la obligación de hacerlo. No hay que cortarlo, más allá de que desde el otro lado digan una cosa y hagan otra. Es más. Mire: aquí en Armstrong se tomó la decisión de hablar con la oposición para tener un apoyo en el Congreso. Pero no solo con ellos. También vamos a hablar con algunos legisladores del oficialismo porque sabemos que están en contra de las medidas que se toman contra el campo. Esa gente después tiene que volver a sus provincias y tienen que dar explicaciones. No pedimos mucho, queremos seguir invirtiendo, aunque nos digan que estamos locos. Pero Argentina se vería beneficiada.

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