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CóRDOBA / EDUARDO SACHERI
domingo 10 noviembre, 2019

"Los seres humanos cargamos con una moral histórica"

El escritor llega a Córdoba a presentar ‘Lo mucho que te amé’, su sexta novela. Será en el Paseo del Jockey, donde mantendrá un diálogo abierto con Miguel Clariá.

EDUARDO SACHERI. “Cualquiera de nosotros vive en cierta sociedad con cierto nivel de cultura, cierta economía y eso le da cierto modo de ver el mundo”. Foto: Victoria Cornejo
domingo 10 noviembre, 2019

Eduardo Sacheri tiene la particularidad de ser sumamente visual a la hora de escribir, lo que le ha valido que novelas como La pregunta de sus ojos o La noche de la Usina hayan sido llevadas a la pantalla grande de la mano de cineastas como Juan José Campanella y Sebastián Borensztein (El secreto de sus ojos y La odisea de los giles, respectivamente).

Perdió a su padre a los 10 años, a los 25 empezó tímidamente a escribir sus primeros cuentos y se presentó tres veces al premio Alfaguara antes de ganarlo.

El escritor, que no cede a la tentación de repetirse por ir detrás de un éxito en ventas sino que siempre se reinventa, dialogó con PERFIL CORDOBA antes de su presentación en la ciudad.

—¿Cómo surge ‘Lo mucho que te amé’, que es tan distinta a sus anteriores novelas?
—Me gusta desafiarme con algo nuevo de libro a libro. Hasta ahora publiqué seis novelas y me doy cuenta que hay como un péndulo entre las que tienen más que ver con lo íntimo e introspectivo y aquellas que tienen más que ver con lo público, lo social, con el trasfondo político. Después de La pregunta de sus ojos publiqué Araoz y la verdad, que es una novela mucho más íntima. Después de Papeles en el viento, que tiene que ver con el fútbol, publiqué Ser feliz era esto, que fue una novela sobre un padre y una hija. Y después de La noche de la Usina, vino Lo mucho que te amé (ver recuadro). A su manera son como dos tríos, uno más de acción, exterioridad, aventura y riesgo. Y otro más íntimo.

—¿Diría que es una novela de amor, de libertad, de deseo o es un compendio de todo eso?
—Creo que tiene más que ver con el dilema entre la libertad y la responsabilidad -entendida la libertad como deseo y como búsqueda- y la responsabilidad en el sentido del cuidado de los demás y el cuidado de ciertos valores en los que te han educado; como una oposición donde el personaje va intentando ver dónde se para en relación a esa dicotomía. El amor es el territorio donde ese dilema busca solución. Creo que es una novela de amor, pero no de simple materialización de un amor.

—La historia está ambientada en las décadas de 1950 y 1960; hoy el contexto es otro, ¿seguimos planteándonos las mismas dicotomías que aparecen en la novela?
—El contexto no es el mismo pero los condicionantes morales siguen existiendo. Creo que los seres humanos cargamos con una moral histórica: va cambiando con el tiempo pero hay cosas que se modifican y sanciones que son más ligeras aunque sigue habiendo una frontera entre lo que nos parece bien y lo que nos parece mal por más que cambie el sitio exacto donde se ubique esa frontera.

—¿Por qué la decisión de ambientarlo entre esas décadas y no en la actualidad?
—Porque creo que es más difícil entender el tiempo propio que algunos tiempos pretéritos. Pero como seguimos siendo seres humanos,hay tensiones que nos habitan siempre, y me parece que esas tensiones perpetuas son más fáciles de mirar en tiempos pasados que en el propio. Moverme a otra época me permitió verlo mejor. Analizando otro modelo de valores y de familias, me pareció que era más sencillo.

—¿Cómo cree que sería Ofelia, la protagonista, en el marco del contexto actual?
—No lo sé. Creo que es alguien reflexivo e interesado por lo que pasa a su alrededor y seguramente se involucraría en tomar posición y en pensar en los dilemas actuales. Pero yo a Ofelia, voluntariamente, no la puse como una figura de vanguardia en su tiempo. Es un personaje que lo que cambia es porque no le queda otra y no porque se lo proponga en una toma de decisión. Sus posiciones son más resultado de lo que va sintiendo y lo que le va pasando, que ideas construidas previamente.

—Es profesor de historia y escribe ficción, ¿cómo construye ese anclaje con la realidad social y política que aparece en sus novelas?
—Intento que mis personajes sean lógicos para el tiempo que les toca vivir, que no sean anacrónicos. Que no sean personas del siglo 21 trasplantados arbitrariamente 60 o 70 años atrás. Creo que cualquiera de nosotros vive en cierta sociedad con cierto nivel de cultura, cierta economía y eso le da cierto modo de ver el mundo. Intento que mis personajes sean verosímiles en ese tiempo en el que intento situarlos.

—¿Hay épocas que lo inspiran más que otras?
—Si reviso lo escrito hasta ahora indudablemente nunca me he ido más allá del tiempo en que vivieron mis padres, que también es un modo de mantenerme dentro de sociedades que puedo conocer. O porque las he vivido o porque me crié con gente que las vivió. Irme más lejos implicaría construir un mundo en el que perdería esas referencias, que para mí son importantes: modos de hablar, de sentir. Hay una cierta arquitectura emocional que no me queda tan lejos. Y eso te da cierta vecindad, que a la hora de pensar los personajes evita que desafines en esa construcción.

—¿Qué está leyendo actualmente?
—Acabo de terminar SIDI, un relato de frontera, de Arturo Pérez Reverte. Es una novela sobre el Cid Campeador, ese personaje histórico y mítico español. Y ahora estoy leyendo un policial de Jo Nesbø, un autor noruego, que tiene unos policiales que me gustan bastante.

—En una charla TedX decía que hacemos arte porque sabemos que la vida es tristísima y eso es lo que no nos deja dormir, ¿cómo está durmiendo?
—Bastante bien porque laburo en esto (se ríe). Sigo dando clases, pero solo un día por semana. La mayor parte de mi tiempo laboral está dedicado a escribir y eso me hace muy bien. No sé cómo sería mi vida si no estuviera en este yeite.

—¿Se imaginó alguna vez todo esto? 
—No. No, no. Mis metas fueron bastante próximas siempre. Empecé a escribir cuentos, luego vino un libro, una película, todo muy de a poco. Mi sueño profesional es escribir un próximo libro, luego no sé qué puede pasar, no tengo idea si voy a seguir siendo escritor. Ojalá que sí, porque me gusta.


Presentación

El autor llega a Córdoba este miércoles 13 de noviembre para presentar Lo mucho que te amé. Es la primera vez que el escritor se pone en la piel de una mujer para contar una historia.
Ambientada en la década de 1950 en el seno de una familia de origen español, la novela narra la historia de Ofelia, “una de las cuatro hermanas Fernández Mollé, una muchacha formal, feliz, a punto de casarse.  Pero una tarde su vida cambia abruptamente para convertirse en una maraña de sentimientos encontrados: delicia, inquietud, felicidad, incertidumbre, miedo y mucha culpa”.
La presentación se realizará a las 18:30 en la librería Quade ubicada en Paseo del Jockey (Elías Yofre 1050, local 105) y contará con la presencia de Miguel Clariá.


 


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