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CULTURA / Entrevista
viernes 8 noviembre, 2019

Nicolás Sorín, el músico que se inspiró en la Antártida

Nicolás Sorín, el músico que inspiró su obra en el continente blanco, estrena este miércoles 13 de noviembre la sinfonía Antártica

por César Calvo

Entrevista a Nicolás Sorín, músico y compositor argentino Foto: Silvina Palumbo
viernes 8 noviembre, 2019

Sinfonía Antártica, una obra sin fin, un relato que retrata paisajes del continente blanco a través de armonías y melodías, una composición viva que el artista Nicolás Sorín, su creador, define como un mensaje que supera lo musical, se estrena este miércoles 13 de noviembre en el Centro Cultural Kirchner (CCK) con la participación de la orquesta Juan de Dios Filiberto.

Graduado en la Berklee College of Music, una de las universidades de música popular más reconocidas del mundo, fue nominado a los premios Grammy en dos oportunidades, compuso la música de reconocidas películas (que se interpretarán en el concierto) como "Historias mínimas" o "El perro", y participó de bandas de estilos diversos como el rock, el punk o el jazz, dialogó con Perfil sobre sus proyectos más recientes. Mirá el video

 

Vas a presentar tu sinfonía Antártica con orquesta ¿De qué se trata?

Es una especie de sueño hecho realidad, la verdad que siempre quise hacer un show sinfónico con orquesta, es un medio que me gusta mucho. He trabajado con orquestas pero nunca pude hacer un show mío, con mi música y exclusivamente para eso. Así que finalmente se dio, además tiene un plus, porque va a ser un estreno. Toda la primera parte va a ser música de películas en una especie de met life, y después voy a estrenar la Sinfonía Antártica que es una obra que escribí en el 2013 en las bases Esperanza y Marambio. Este año volví a la base Carlini a escribir el segundo movimiento. El proyecto es que sea como una sinfonía viva que no termina, la idea es seguir yendo a la Antártida e ir conociendo el lugar, y tratar de describirlo musicalmente. Como un pintor puede llevar un lienzo al lugar y pintar una capilla, un poco mi objetivo es ese. Éste es un momento bastante interesante para hacerlo porque creo que el mensaje que hay detrás no es sólo musical. Estoy muy emocionado, y  la orquesta que me va a acompañar es una versión ampliada de la Orquesta Juan de Dios Filiberto, que es una gran orquesta, y además se suman varios solistas. Va a ser una noche muy completa y mágica para mí.

¿Cuántas personas van a trabajar para esta presentación?

Unas setenta personas, no hice la cuenta, no me quiero asustar.

¿Si no hubieses vuelto a la Antártida hubieses podido terminar la sinfonía?

No, este año de hecho empecé a escribir en el barco porque además teníamos mal clima y no podíamos cruzar el Drake (tramo de mar que separa América del Sur de la Antártida), y nos quedamos una semana en Ushuaia. Yo ya quería escribir, pero tampoco quería mentir, entonces tenía montón de ideas, el barco, el sonido, las montañas, pero era Ushuaia no la Antártida. Sentía que era como hacer trampa, así que efectivamente cuando llegué allá todo lo que había escrito lo tuve que tirar. De hecho tardé en empezar a escribir, en realmente bajar, porque uno a veces viene con una idea previa de cómo va a ser. Para mí lo que la Antártida tiene que hacer es sorprenderte. Además tiré todo dos días antes de volver, y empecé de vuelta, porque sentía que no estaba siendo honesto con esa búsqueda musical. Era demasiado inteligente y demasiado mental. Al final me di cuenta que de lo que estaba hablando era de la soledad, y que si yo hacía llorar a mi abuelita misión cumplida. Así que terminé escribiendo un movimiento bastante romántico, tipo Tchaikovsky que apela mucho a la emoción.

¿Cómo fue que nació el espectáculo que vas a presentar?

A partir del G20 el año pasado pude trabajar con Nico García y Gustavo Mozzi la música del espectáculo, y después dirigirla en el Colón, y ahí surgió la idea. Yo metí en Argentum una parte de la sinfonía y fue cómo plantar un poco la semilla para que este año pueda presentarla. Esta vez no para los presidentes sino para familiares, amigos, y la gente, lo cual es menos bizarro y más interesante que el G20. Para mí tiene un valor mayor, pero bueno eso sirvió mucho también para abrir puertas, como las del CCK, para poder hacer este show.

¿Cómo fue la experiencia de participar en la gala del G20 en el Teatro Colón?

Para el G20 transpiré mucho, fue muy poco tiempo para tratar de representar al país musicalmente, con ciertas bajadas de línea política obviamente. Tuve que tratar de no perder lo artístico, fue un balance. Si querían priorizar lo artístico traían a Martha Argerich y que toque para los presidentes. La idea no era esa, sino era de alguna manera representar, mostrar el país, con todos sus aristas, en lo musical, en lo visual. Así que fue un trabajo con el cual quedé muy satisfecho. Fue muy grande, además con el plus de dirigir en el Colón, que es un santuario para mí. Haberlo hecho frente a todos los presidentes fue muy loco. 

Debe ser difícil dirigir una orquesta.

No creo que dirigir sea difícil. Difícil es ser director, la persona que realmente se dedica a eso. Técnicamente uno va aprendiendo a dirigir a través del conocimiento de su música y de haberlo hecho bastante, hay que tratar de explicarle a la gente lo que uno pretende con esas notas que están en una partitura. No me considero un director pero sí una persona idónea para dirigir mi música y me costaría delegar la dirección a otra persona. He dirigido orquestas que no hacen música mía. Este año hice en el Gran Rex un show de homenaje a Ceratti organizado por la Universidad del Litoral. Me contrataron para escribir los arreglos de música de rock nacional. Cuando los arreglos son míos es cuando me siento más cómodo, puedo dirigir algo pero no soy un director de orquesta. Me doy cuenta cuando veo a los grandes maestros que se dedican a eso. Es como una figura aparte, muchos compositores han sido directores o pianistas. Se mezcla, pero generalmente el director es director porque realmente es un arte que lleva mucho tiempo. El compositor generalmente está mucho tiempo componiendo. Así que es importante igual saber dirigir tu música pero no necesariamente tenés que ser un gran director.

Nicolas sorin 09112019

 

¿Por qué la mayoría de las letras de tus canciones son en inglés? 

 Las pienso en inglés porque  me suenan bien a mí, en mi oreja. He escrito en castellano pero hace rato que no lo hago, no le doy importancia a la letra. Para mí es música, más allá de que obviamente hay un mensaje. No me interesa que sea explícito, la idea es que prevalezca la música que ya cuenta demasiado, como para no contar lo que ya está explicado. Quizás el inglés es una manera de esconderme detrás de esa literalidad, tratar de que sea todo más abstracto y no tan “en tu cara”, “in your face”. 

En paralelo a la presentación de la Sinfonía Antártica acabás de terminar LAIF, un álbum de canciones con un formato novedoso.

Es una manera de contar un disco, justamente, para que no sea sólo un disco, lo que hice fue tratar de investigar y meterme dentro de las canciones que tenía compuestas, y decir estoy hablando de esto, y de esto otro. Así que lo dividí en tres etapas: Nacimiento, Amor y Muerte, tres canciones de cada una de ellas. Lo que quería contar en el disco era cronológico, y a través de los vídeos narrar una historia de cada etapa, en diferentes órdenes para generar como tres historias paralelas, horizontales, y como una serie, de alguna manera. Lo pensé como si fuesen tres episodios dentro de tres temporadas. Me pareció interesante porque juega mucho lo audiovisual, y creo que es un plus contarlo de esa manera. No quería solo un disco con canciones. La idea es contar esas canciones de una manera en particular, y de otras maneras a la vez. Jugar tanto con lo vertical como con lo horizontal. Trato de promover de alguna forma lo lúdico, el juego, y poder hacer un tatetí de las historias.

(*) Multimedia: Silvina Palumbo.


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