CULTURA

La época de los años setenta vista en clave paródica

20240717 Montoneros
Montoneros | CEDOC

La relación literatura/sociedad puede ser abordada de variadas formas, siendo una de ellas el examen de la manera en que significativos hechos sucedidos en la sociedad son tratados por la literatura. En este sentido, en este y otros medios venimos tratando cómo la narrativa argentina ha dado cuenta de relevantes sucesos ocurridos en nuestra sociedad desde mediados del siglo pasado hasta épocas actuales. En este caso, nos referiremos a una novela que trata el fenómeno de las organizaciones armadas de los años setenta: La aventura de los bustos de Eva (2004), de Carlos Gamerro.

Desde el punto de vista histórico, cabe recordar que en la primera parte de la década del setenta, tuvieron un significativo desarrollo organizaciones guerrilleras, de las cuales sobresalen las autodenominadas ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) y Montoneros, que fue el grupo armado que tuvo mayor desarrollo. De las diversas acciones llevadas a cabo por estos grupos, una de ellas fue el secuestro de los principales directivos de importantes empresas, que se efectuaba con el fin de obtener abultadas sumas de dinero por su rescate. Entre los casos más nombrados de este tipo, cabe rememorar el secuestro de Oberdan Sallustro, director general de la empresa Fiat-Concord en Argentina, operación efectuada por el ERP en marzo de 1972 y que terminó por diversas circunstancias con el asesinato del nombrado ejecutivo. Asimismo, no puede olvidarse el secuestro de los hermanos Juan y Jorge Born, directivos fundamentales del grupo empresario Bunge y Born, uno de los más importantes del país en aquella época. Esta acción fue llevada a cabo por Montoneros en septiembre de 1974 y luego de varios meses de tratativas concluyó con la liberación de los detenidos a cambio del pago de alrededor de sesenta millones de dólares (cifra que actualizada al valor del día de hoy debe entenderse como mucho mayor).

En cuanto a la novela de Gamerro, esta se relaciona con hechos como los nombrados, ya que su trama gira alrededor del secuestro realizado por la organización Montoneros del dueño de un importante grupo empresario y las peripecias vividas por el protagonista de la narración para lograr su liberación. Claro que, como luego comentaremos, está lejos de presentar el tinte dramático que tuvieron los casos reales. Asimismo, sobre esta novela, debe señalarse que guarda relación con otros textos del autor referidos a la época de los años setenta/ochenta. En efecto, cabe recordar a Las islas (1998), que aborda la Guerra de Malvinas, El secreto y las voces (2002), que trata lo ocurrido durante la dictadura militar, y Un yuppie en la columna del Che Guevara (2011). Esta última es la que está más estrechamente vinculada con la novela a tratar en esta nota, ya que no solo la une la presencia del mismo protagonista y la relación entre hechos relatados en ambas, sino que explícitamente la primera de las obras culmina con una leyenda que informa que lo tratado en ella continuará en la segunda.

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La aventura de los bustos de Eva comienza con un “Prólogo”, que funciona como el marco de la narración principal que se desplegará a lo largo de diez capítulos y más de cuatrocientas páginas. En ese prólogo, el hecho de ver un póster del Che Guevara en la habitación del hijo del protagonista obra como disparador para la narración de lo que le sucedió a este dieciséis años atrás. En ese entonces, hacia mediados de los años setenta, el protagonista, Ernesto Marroné, era jefe de compras de una muy importante empresa dedicada a la construcción. Su dueño, el señor Fausto Tamerlán, había sido secuestrado por la organización armada Montoneros, la que exigía que para su liberación fuesen colocados bustos de Eva Perón en cada una de las oficinas de la empresa. Precisamente, conseguir esos bustos (92 bustos para ser precisos) es la tarea que se le encarga a Marroné, encargo que este asume con entusiasmo pues piensa que al lograr ese cometido se obtendrá la posterior liberación de Tamerlán, el cual por agradecimiento lo ascendería a un cargo de mayor jerarquía. Esa tarea es planteada en el primer capítulo y las diversas peripecias que afrontará el protagonista para poder llevarla a cabo es lo que se narra en el resto de los capítulos.

Si bien la trama gira alrededor de un secuestro hecho por la guerrilla y se cuentan muchos hechos que transmiten el clima de violencia que efectivamente se vivía en aquellos años, el tono elegido por el autor no es el del dramatismo sino el de la parodia. Una muestra de este tono paródico puede verse en los libros que lee el protagonista, que son libros de gestión empresarial, muchos de los cuales extraen enseñanzas para el mundo de los negocios de obras que por cierto no fueron creadas para ello. Así, por ejemplo, un supuesto libro titulado Shakespeare the Businessman (es decir, Shakespeare, el hombre de negocios) ofrece indicaciones para aplicar al ámbito empresario basadas en textos del dramaturgo inglés: “de Hamlet por ejemplo se podía aprender a no dilatar la toma de decisiones en interminables e infructuosas deliberaciones; de El mercader de Venecia, a leer con atención la letra chica del contrato, sobre todo cuando se trata del financiamiento del capital de riesgo; (…) El rey Lear alertaba sobre el peligro de repartir una gran empresa familiar entre los herederos, de premiar a los obsecuentes y castigar a los críticos”.

Entre esos supuestos libros de gestión empresarial, sobresale uno que se entrelaza de distintas formas con la manera en que el autor plantea su novela: Don Quijote, el ejecutivo andante. Muchos son los aspectos que vinculan la novela de Gamerro con el celebrado texto de Miguel de Cervantes Saavedra. Entre ellos, puede nombrase el propio título del texto, La aventura de los bustos de Eva, que remite a las “aventuras” que vive el protagonista de la obra de Cervantes (la aventura de los molinos de viento, la aventura de los galeotes, la aventura del yelmo de Mambrino, etc.). También cabe mencionar que el supuesto autor de Don Quijote, el ejecutivo andante se llama Michael Eggplant (que traducido sería Miguel Berenjena), lo cual reenvía al autor ficticio del texto cervantino, Cide Hamete Benengeli, (“Benengeli” se relaciona con la palabra berenjena). Asimismo, los protagonistas de ambas novelas interpretan las situaciones que viven a partir de sus apasionadas lecturas (en el caso de la obra de Cervantes, los libros de caballerías; en el de la novela de Gamerro, las obras de gestión empresarial).

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Por supuesto, también un aspecto central que une a las obras mencionadas es el tono paródico. Como ya hemos mencionado, aunque la novela de Gamerro no está exenta de hechos violentos que incluyen la represión de una revuelta (e inclusive muertos), los sucesos narrados bordean continuamente el absurdo. Así, por ejemplo, un episodio relevante (que abarca gran parte de la obra) ocurre cuando Marroné va a una yesería para que le hagan los mencionados bustos y, por diversas circunstancias, se ve envuelto en una rebelión en esa fábrica, donde obreros y empleados terminan tomándola. Uno de los momentos de dicha revuelta es relatado así: “Los oficinistas se habían amotinado y corrían por pasarelas y plataformas cargados de ficheros y biblioratos que arrojaban con gritos de júbilo por las barandas. Liderados por Gómez y Ramírez, un piquete de administrativos trataba de tomar por asalto las oficinas de los directivos, que habían armado barricadas con los ficheros y otros muebles y resistían desde el interior; los oficinistas gritando consignas como ¡Basta de privilegios! ¡No queremos comer basura! ¡Atorrantas sí, libros no!

Además, en algunos fragmentos de la obra aparecen razonamientos que no se alejan de los que formulaban realmente en los años setenta ciertos grupos políticos. Sin embargo, al encontrarse en el marco de un sinnúmero de episodios que apelan al ridículo, adquieren un sentido muy distinto. Esto es lo que ocurre en el capítulo titulado irónicamente “El burgués proletario”, cuando el protagonista se encuentra con Paddy Donovan, un viejo excompañero del aristocrático colegio St. Andrew’s que se ha convertido en obrero. Ante el asombro de Marroné, este le explica: “Por su situación de clase son proletarios y necesitan hacer la revolución para acabar con la explotación y por lo tanto con la sociedad de clases. Esas son las condiciones objetivas. Pero a causa de la alienación, su conciencia de clase es burguesa, y por lo tanto no están dadas la condiciones subjetivas: no saben que pueden, y deben, hacer la revolución. Es como el salitre y el azufre separados, no pasa nada; si lo juntás, tenés pólvora”. Según el razonamiento de Paddy, al proletarizarse gente como él, se juntarían finalmente el salitre y el azufre, es decir, la conciencia revolucionaria con la condición obrera, lo que finalmente llevaría a otros obreros a unírseles.

Como señalamos desde un comienzo, nuestro interés es mostrar los muy diferentes modos en que la literatura argentina ha dado cuenta de sucesos significativos de nuestra sociedad. En este caso, la mirada paródica elegida por Gamerro combina de una especial manera aspectos ridículos y absurdos que mueven a la risa con un trasfondo de reflexión crítica sobre una dramática época de nuestro pasado.

* Investigador sociocultural. Licenciado en Letras (UBA), Magíster en Sociología de la Cultura (UNSAM)

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