Seguro conoces la canciónMoney, Money, Money, de ABBA, lanzada en 1976 (año en el que nací), que se volvió famosa por capturar, con humor y melodía, cómo funciona el dinero en el mundo de los ricos. Uno de sus versos más recordados dice: “En mis sueños tengo un plan: si me consigo un hombre rico, no tendría que trabajar en absoluto”.
Esta canción resume en pocos minutos muchas creencias que siguen presentes aún hoy, sea de manera consciente o inconsciente en muchísimas mujeres. Creencias que nos limitan, que nos desvalorizan y que nos desempoderan. El poder lo tienen “otros”: los hombres y el dinero. Ellos pueden hacer “la plata grande”, ellos pueden generar riqueza. Nosotras, como dice la canción: “Trabajamos toda la noche, todo el día, para pagar las cuentas que debemos pagar, e igual nunca parece haber un centavo que me quede”. ¡Qué mal!
Este libro trata sobre quitarnos las cadenas que nos anclan y limitan y ser protagonistas de nuestras vidas liderando nuestro ser financiero y elespacio dinero en nuestras vidas. ¿Será tan importante?, te preguntarás. Aquí te repregunto: ¿Considerás que el dinero es importante? ¿Creés que lo necesitamos para absolutamente todo? Muchas estarán pensando: Sí, Vale, ¡es importante!
¿Pero para tooodo?¡Para todo, no! Pero, por ejemplo, ¿qué necesitás para poder salir a caminar, además de vestimenta? Necesitás energía. ¿Cómo obtienes esa energía? Con alimento. ¿Y cómo obtienes ese alimento? En el mundo en el que vivimos, prácticamente toda la población mundial obtiene ese alimento con dinero. El dinero nos permite acceder a nuestras necesidades básicas: agua potable, alimento, vivienda y vestimenta.
Sin embargo, ¿conocés lasreglas del dinero? ¿Alguien te brindó educación financiera? Diría que el 95% de las personas mayores de edad, varones y mujeres, responderán un rotundo no. Casi nadie recibió educación financiera formal. ¿E informal? ¿Y a qué me refiero con informal? A lo largo de tu vida, ¿tuviste conversaciones profundas sobre “las reglas del dinero” con tus padres, hermanos y amigos? Son casi nulas las mujeres que contestan afirmativamente estas preguntas.
En cuanto a los varones, acá empezamos a separarnos muchos de ellos, sí. (…)
Y nosotras, las mujeres, quedamos analfabetas, y por lo tanto dependientes. Dependientes de ese hombre (como en la canción de ABBA) que nos rescate y salve de todo. (…).
¿Por qué se generó esta brecha? Según mis investigaciones y mi experiencia acompañando a mujeres emprendedoras, en parte porque las mujeres durante miles de años no nos involucramos en los temas de dinero. Nuestro espacio fue principalmente el del cuidado de los niños y las tareas del hogar, y delegamos en el varón la obtención de recursos, la generación de dinero.
No me gusta pensar que fue “por culpa” de los varones que hicieron esto o lo otro o “por culpa” de las mujeres que no supimos hacer esto y aquello. Verlo de esa manera solo genera mayores brechas, y justamente eso es lo que queremos eliminar, ya que la vida se disfruta en equipo, juntos, no separados. Pienso que fueron acuerdos tanto explícitos como implícitos que se fueron dando, y que en su momento resonaban. Hoy ya no son beneficiosos para nuestra sociedad, y por eso es importante el cambio. (…)
Remontémonos a la historia de la humanidad: hace 10 mil años y durante siglos y siglos, a modo de ejemplo sobre todo en las sociedades patriarcales, el hombre salía a cazar, a buscar la fuente de alimento (lo que hoy compramos con dinero) y la mujer tomaba el rol de criar a la familia. Ella no se enfocaba en obtener alimentos, en generar recursos, sino que se concentraba en cuidar a sus hijos física y emocionalmente. Se enfocaba en cuidarse mientras gestaba y daba a luz a más hijos. De esa manera estaba garantizada la supervivencia de la especie.
En estos modelos, el hombre proveía y la mujer administraba lo que él le daba para ese día, para ese mes. Es por esto que las mujeres estamos menosentrenadas en generar fuentes de alimentación y de ingresos, y en cambio estamos mucho más entrenadas en administrarla caja chica, los alimentos para nutrir bien a nuestra familia, la vestimenta y todo lo que se requiere para que el “sistema familiar” funcione.
Poco a poco, esto fue cambiando. Las mujeres comenzamos a involucrarnos más en obtener el alimento. Los seres humanos fuimos creando nuevas formas de satisfacer nuestras necesidades básicas sin poner en peligro nuestra vida, y por lo tanto no poner en riesgo la supervivencia de la especie.
La mujer comenzó a generar más, pero sigue habiendo una gran brecha en nuestra participación y oportunidad económica en comparación con los varones. Según el Informe Global de la Brecha de Género 2025 del Foro Económico Mundial, aunque las mujeres hemos aumentado nuestra participación en educación, empleo y liderazgo, la brecha en participación y oportunidades económicas con respecto a los varones tomará aproximadamente 132 años en cerrarse a nivel global. Esto demuestra que, aunque hemos avanzado y nos hemos involucrado mucho más, aún queda un largo camino hacia la igualdad plena.
*Autora de Mujeres, dinero y libertad, ediciones Lea (Fragmento).