28 sep 2020
ECONOMIA |Opinión
miércoles 1 julio, 2020

Qué problemas enfrentaría YPF como administradora de Vicentin

Cuáles serían los posibles impactos para YPF si se desempeñara como la administradora del Fideicomiso Vicentin. Pros y contras de la situación.

Juan Soldano Deheza

El stand de YPFAgro en Expoagro 2020. Foto: YPF Agro
miércoles 1 julio, 2020

YPF es una empresa privada, cuyo accionista principal es el Estado argentino (51%), y el resto del capital está relativamente atomizado en el mercado de valores. Esto implica que su directorio no puede tomar decisiones que puedan afectar el interés de los accionistas, sin correr riesgos legales significativos.

Uno de los mayores riesgos que se pueden visualizar en este sentido es que YPF necesita imperiosamente que su calificación de riesgo no se vea afectada por su participación en este negocio, ya que afectaría su capacidad de desarrollar su negocio central, petróleo y gas, y simultáneamente dar condiciones de seguridad sobre su capacidad de financiar el pago de su deuda (solo en 2021 vencen alrededor de US$ 1.000 millones en ON y aproximadamente US$ 600 millones adicionales entre 2022 y 2024).

No parece posible, en una primera impresión, que YPF consiga fácilmente en el mercado acceso a financiamiento adicional suficiente para sustentar una operación del tamaño que implica ser el sexto exportador de granos y subproductos y con márgenes tan reducidos para los parámetros con los que se mueve la industria del petróleo.

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Cabe preguntarse entonces como podría financiarse esta operación. Si YPF no puede o debe hacerlo como empresa y el gobierno nacional tampoco puede, es razonable preguntarse cómo y quién podría financiar estas necesidades. Una alternativa a pensar sería la obtención de una línea de crédito blanda de China (importador neto de alimentos y energía) con garantía de exportaciones futuras de V-YPF y un aval del Estado siguiendo los lineamientos de los créditos blandos que este país ha otorgado a Venezuela o países africanos como adelanto de exportaciones petroleras o de minerales. Pero esto debería implementarse con posterioridad al acuerdo de refinanciación de la deuda con el FMI (que requerirá, necesariamente, del visto bueno de los EE.UU.) lo que implicaría mantener a V-YPF en una situación hibernación hasta por lo menos fines de 2020, con los costos asociados que eso significaría.

YPF Agro es una división de YPF y no una empresa separada por lo cual, quien deberá administrar el Fideicomiso, desde el punto de vista jurídico, es la propia YPF. Esta división es un negocio que ha tenido un significativo crecimiento en volumen de ventas en los últimos años donde, debido a los productos que vende (combustibles, fertilizantes, agroquímicos), los márgenes operativos son bajos, siendo que, además, buena parte de su red de distribución no es propia, sino concesionada.

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Esto implica que su capacidad de originación podría verse afectada, además del componente precio y calidad de producto, por las definiciones comerciales de sus competidores (por ejemplo, Axion) y las relaciones personales de sus concesionarios con los productores, las que están fundamentadas en componentes no objetivos como su prestigio personal y la confianza en YPF. Y aquí es donde debemos volver a lo mencionado en la primera parte de esta serie de artículos, (Qué desafíos enfrenta la nueva Vicentin y Cómo funciona una exportadora de granos) donde el rol de la confianza y la percepción de los productores con relación a la interferencia estatal en el sector podría convertirse en una amenaza importante para contar con una empresa testigo eficiente y eficaz. Algunas conclusiones que surgen de estas líneas son las siguientes:

Positivas:

  • El Estado nacional podría generar los mecanismos de garantías necesarios para resolver los problemas de Vicentin con el sistema financiero nacional e internacional y su repago mediante el pago del alquiler de dichos activos por parte del Fideicomiso de forma a evitar un frente de conflicto adicional. También podría avalar financiamiento chino por futuras exportaciones para darle capital de trabajo a la empresa.

  • YPF, a través de su división YPF Agro tendría, con un esfuerzo de alguna magnitud en términos de capital humano, capacidad de gerenciar los aspectos relativos a la logística de embarques y las necesidades de trading asociadas a un apropiado manejo de un negocio de esta envergadura.

  • YYP Agro tiene una red comercial con buena capilaridad geográfica y capacidad de originación a partir de su histórico comercial de los últimos años. En forma adicional YPF es una marca que genera confianza en la sociedad.

Negativas:

  • Potenciales conflictos de interés entre los deseos e intereses políticos del Gobierno y la capacidad real de YPF de gerenciarlos la empresa sin incurrir en conflictos legales de gran magnitud.

  • Si la decisión del gobierno nacional es que YPF utilice su capital operativo para financiar las operaciones del Fideicomiso, podrían generarse varios frentes de conflicto entre los cuales, problemas de acceso a renovación de la deuda, incremento de la tasa de interés por un problema de percepción de riesgo, problemas para financiar nuevos procesos de exploración en su negocio ¨core¨.

  • Si el financiamiento no proviene de YPF, la determinación de sus fuentes y los riesgos y tasas de interés asociadas.

  • La carencia de know how por parte de YPF Agro en la operación del negocio de molienda de oleaginosos.

  • El problema de cómo, cuándo y quién pagará la deuda comercial existente con los productores, corredores y acopios a efectos de intentar restablecer los vínculos de confianza comercial y tener la capacidad que la red comercial de YPF Agro sea un mecanismo eficiente de originación.

  • Pero sin duda, la prueba de fuego será conseguir que los productores entreguen granos a esta nueva empresa, que tiene en su ADN un proceso de expropiación cuestionado por éstos y que aparenta haber nacido en los sectores con una visión más negativa sobre el sector agropecuario y donde, si esta percepción es correcta, la falta de confianza deberá ser compensada con condiciones comerciales tan atractivas que pueden colocar en riesgo los márgenes del negocio y su capacidad, como indicado por el Presidente Fernández, de ser una empresa testigo y que asegure la soberanía alimentaria.

  • Finalmente, podría pensarse también en que la nueva empresa cree una red de agentes comerciales con fuerte sesgo político tendiente a utilizarla electoralmente agravando los problemas de relación entre el sector y el gobierno.

* Este artículo forma parte de una serie de notas publicadas por el autor en relación al tema Vicentin. Los otros dos artículos son Qué desafíos enfrenta la nueva Vicentin y Cómo funciona una exportadora de granos.

LR


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