lunes 05 de diciembre de 2022
ELOBSERVADOR DEFENSOR DE LOS LECTORES

La polarización en la prensa degrada su buen ejercicio

16-10-2022 02:47

La tendencia a transformar el universo político en un escenario de guerra –que no es privativa de nuestro país– ha derivado en un correlato periodístico que nada bien nos está haciendo a quienes ejercemos esta profesión. Esa realidad que pone a unos contra otros al asumir posturas divergentes o decididamente enfrentadas, es un peligroso cóctel que sólo sirve para degradar un periodismo que viene en caída desde hace ya unos cuantos años. Salvo excepciones (y, debo señalarlo, este diario pretende ser una de ellas) el público está casi obligado a optar, a sabiendas de que no todo lo que dicen unos es correcto ni lo es lo que dicen de la trinchera opuesta.

No se militan ideas sino consignas. Ese es el punto. 

Hay responsables, claro. Empresarios periodísticos –algunos de ellos llegado desde actividades que nada tienen que ver con la noticia y sus valores– que imponen criterios editoriales sesgados sin tener en cuenta la verdad o u cercanía; factores de poder económico interesados en determinadas políticas generales; periodistas y comunicadores ávidos por lograr fama, aunque no prestigio; y políticos. La política, en este sentido, es motor fundamental para promover la polarización en esta actividad que debiera ser ejercida con debida distancia del poder, de los poderes.

“La descalificación a la prensa la vienen usando gobiernos de distintas tendencias como una manera de eludir la veeduría que se debe hacer desde el periodismo. Batallar contra ello y defender la libertad de prensa nos debería convocar a todos más allá de las diferentes líneas editoriales. La respuesta debe ser más periodismo y mayor rigor al hacerlo. La tarea es hacer periodismo sin alinearnos con el poder y sin convertirnos tampoco en su contendor político. El periodismo debe vigilar el poder y lo debe hacer desde el trabajo bien hecho y no desde el prejuicio o el interés político. Es claro que eso no significa neutralidad frente a gobiernos autoritarios que pueden poner en riesgo la democracia, pero, como periodistas, la tarea es poder informar, denunciar, cuestionar desde el periodismo que confirma, contrasta fuentes, da contexto, investiga… y no desde el prejuicio político”. La cita corresponde a un breve análisis de Yolanda Ruiz Ceballos, periodista colombiana que colabora habitualmente en El Espectador y El País de Madrid y comparte el consultorio ético de la Fundación Gabo con su colega chilena Mónica González. Respondía Ruiz Ceballos a una consulta de una periodista mexicana inquieta por lo que definía como el hostigamiento del gobierno de su país al periodismo crítico, cerrándola con una pregunta. “¿Cómo retomar la esencia del compromiso con la verdad en un contexto donde solo hay negros y blancos?”. Para Ruiz Ceballos, “mientras más autoritarios sean los gobiernos, más se requiere de periodismo bien hecho que ayude a denunciar con argumentos y solidez, que ayude a entender, a decantar y analizar. La amenaza a la prensa es un riesgo constante que debemos enfrentar no solamente los periodistas sino la sociedad en su conjunto. La información responsable es necesaria para sostener una democracia”.

Este fuego alimentado desde ambos lados de la grieta preelectoral seguirá creciendo en la medida en que personajes de esta actividad considerados como referentes para amplios sectores de la opinión pública, mantengan sus posturas alineadas con uno y otro bando, matices más o menos. Los periodistas somos observadores del proceso político, no sus constructores. Y mucho menos, sus ideólogos. 

Quienes ejercemos este oficio debemos mantenernos al margen de disputas que no nos conciernen. Esa es una de las funciones de la prensa en la defensa de los valores de la democracia.