Marina Marchesotti es argentina y una de las mentes detrás de Polkadot Blockchain Academy (PBA), la universidad itinerante ícono de la internet descentralizada, que fundaron Pauline Cohen Vorms –ex-Coursera– y Gavin Wood.
Apodada “Lady Network”, fue directora del teatro El Picadero y fundó Ad Lib!, un nuevo formato de conferencias y networking; empresa con la que se metió de lleno en la “economía creativa”, cuando el arte encontró en Blockchain y en los tokens una forma de distribución completamente nueva.
Innovar le resulta tan propio como usar la imaginación para visualizar mundos posibles. “Cuando produjimos el primer D-Code en Buenos Aires, me di cuenta que esta tecnología necesitaba una difusión en experiencias. La gente tenía que poder vivir algo distinto, transformador”, recuerda. Allí comenzó su camino junto a Polkadot, proyecto por el que en 2025 visitó once países, en tres continentes.
El gusto por reunir jóvenes proviene de las épocas en las que producía espectáculos al lado del productor y representante artístico Daniel Grinbank. Después de una serie de eventos en Buenos Aires, Santiago del Estero, Mendoza y Uruguay, PERFIL conversa en exclusiva con quien recorre el mundo año tras año, desde 2022, creando experiencias educativas transformadoras.
—Lo que vivimos en Argentina resulta, por lo menos, llamativo: jóvenes, académicos y líderes de diversos sectores, todos atraídos por la tecnología, reunidos en eventos presenciales. ¿Cómo lo planearon?
—Hace un año, cuando planteamos hacia dónde queríamos ir, Pauline y yo decidimos que tenía que ser con un tono académico arriesgado e institucional. Digo, hay mucho, en todo este mundo tecnológico, de gente que se sube a escenarios y tiene su momento de gloria, por decirlo de alguna manera, y se siente superestrella y, en verdad, nadie la conoce. Además, aquel público reunido en Argentina hasta ahora tuvo una particularidad: como Blockchain no era de adopción masiva, ellos se representan con muñecos o con avatares y resguardan su identidad, y todo ocurre en Discord (se ríe). Entonces, me parece muy importante entender que ahora llegó el momento de encontrarse y de resolver problemas. Por eso con PBA nos enfocamos en acuerdos con universidades. Hoy el pensamiento crítico es fundamental cuando hablamos de tecnología.
—Tomando en cuenta tu carrera, es posible observar que todo el tiempo tendés un puente entre lo físico y lo virtual. ¿Es irreemplazable que la gente se junte?
—Por supuesto. Había casi 400 adolescentes en el evento, y el resto eran profesores. El nivel de atención y participación fue increíble. Pero muchas veces tenemos desarrolladores, y los juntamos con gente de gobierno, incluso presidentes. Porque, como les dije a ellos, todo lo que se está creando va a necesitar una gobernanza, o sea, va a necesitar algunas reglas de juego. Y por cómo se vive el mundo hoy, creo que el hecho de congregarnos, de conversar, sigue siendo la herramienta que mejor funciona. Creo que cuando un grupo de personas se juntan, pueden discutir, disentir, estar de acuerdo en el mismo momento, es cuando algo diferente puede pasar. Aunque vivimos conectados por dispositivos tecnológicos, no parece que vayamos a romper el statu quo en Discord. En cambio, diez gobernadores tuvieron a Gavin Wood enfrente. Gavin es un arquitecto del futuro, y sin dudas es inspirador poder compartir con él un espacio de intercambio de ideas.
—En ese sentido, es notable que alguien como Wood esté dispuesto a recorrer el mundo para explicar la potencia de la tecnología que él desarrolla.
—Definitivamente, esta etapa de Gavin Wood en la que sigue creando cosas a mí me inspira y resulta inspirador para todos en los lugares donde generamos eventos. Fijate que él no se conformó con Ethereum –Wood es cofundador de esa blockchain que permitió generar los primeros contratos inteligentes–: aunque le fue bien y ganó dinero, se apartó cuando vio que todo giraba alrededor de las criptomonedas. Y volvió a fundar un proyecto tan grande como Polkadot, y ahora le agrega más tecnología con JAM. ¡En este momento directamente piensa en la infraestructura de un país! La blockchain la estamos construyendo día a día, es un ejercicio que se hace. Habrá proyectos que salen mejor y otros que salen peor. Hay mucha gente decepcionada con promesas que se hicieron tipo “vas a ser millonario en tres días”. Por eso nosotros elegimos el camino de una adopción tecnológica lejos del oportunismo, tratando de mostrar qué posibilidades nos brinda la descentralización. Y confío en que la generación que viene tiene un mindset más adecuado para eso.
—¿Cómo ves la región en todo este movimiento alrededor de Blockchain?
—En Buenos Aires hubo gente de gobierno de varios países de América Latina que vinieron buscando resolver problemas de sus países. La inmigración es un tema cada vez más complejo, y la relación entre comunidades dentro y fuera de sus países de origen es clave. Blockchain, por su descentralización, ofrece una posibilidad única, cosa que vemos aplicada en Indonesia también. Es decir, Gavin Wood destaca cómo renovamos el contrato social a través de la tecnología con la que nos comunicamos y nos vinculamos con el mundo, entonces lo primero que está ocurriendo es que se entiende que una internet descentralizada es igual a más libertad y un terreno de autonomía que perdimos por los grandes jugadores que tienen poder en la industria tech. Este año Polkadot se simplifica para todos los programadores, y empieza a ser algo similar a la nube, en la que se alojan todas las aplicaciones y plataformas que usamos a diario. Digo, me parece que hay muchas personas que van a empezar a migrar hacia esto. Claro que hace falta crear reglas claras, pero hay una sensación de que internet nació con una promesa que se diluyó, y hoy Blockchain toma esos valores iniciales. En definitiva, la tecnología tiene que hacernos más libres.