4th de March de 2021
ELOBSERVADOR
29-09-2019 01:30

Las ONG reclaman una agenda verde

Esta semana la discusión por el ambiente volvió a los medios. Especialistas defienden la necesidad de consensos básicos entre todas las fuerzas políticas.

Andrés Nápoli / A. Inti Bonomo / Ana Di Pangracio
29-09-2019 01:30

La preservación del ambiente es un tema ausente en la agenda pública. Prueba de ello son las plataformas de los partidos políticos en las que, en el mejor de los casos, se encuentra al respecto alguna que otra nota de color, incluida más por compromiso que por convicción.

Sin embargo, el extenso territorio que abarca nuestro país registra una serie de problemáticas que demandan una importante atención por parte de las autoridades: la deforestación por el avance de la frontera agropecuaria, el impacto de la megaminería metalífera, la contaminación de los ríos y la deficiente gestión de los residuos sólidos –principalmente en las grandes ciudades– son solo algunas.

Es innegable que en Argentina la protección ambiental existe como problema o preocupación social. Movilizaciones de los más diversos tipos, el surgimiento de asambleas de vecinos que defienden sus comunidades de los impactos de las actividades extractivas y, más recientemente, la irrupción de los movimientos de jóvenes que reclaman medidas urgentes para combatir el flagelo del cambio climático lo evidencian.

Pan para hoy. Cierto es que las soluciones a las problemáticas ambientales son complejas y pueden llevar años, muchos más de los que dura una gestión de gobierno, y ese es uno de los principales motivos por los cuales tienden, una y otra vez, a quedar relegadas. Hay otros: problemáticas más urgentes que agobian al país, como la pobreza, el desempleo o la inseguridad. Sin embargo, si miramos en profundidad, encontraremos que todo es parte de la misma emergencia, en tanto los problemas ambientales afectan más fuertemente a las personas en situación de vulnerabilidad. Hablamos, entonces, de una problemática de contenido socioambiental, inescindible.  

A esto se suma el hecho de que Argentina es un país federal y, por tanto, los recursos naturales corresponden al dominio originario de la provincia en que se encuentran. Por eso, las  decisiones que hacen a estos temas no dependen de una sola autoridad sino que resulta necesario coordinar y planificar el involucramiento conjunto a nivel nacional y local, algo que no está precisamente entre las prácticas más arraigadas de nuestra dirigencia.

Cambio climático. Ahora bien, el contexto actual está marcado por una fuerte crisis climática que exigirá, para evitar que la temperatura del planeta aumente por encima de 1,5° C durante los próximos años, que todos los países asuman compromisos y tomen medidas al interior de sus economías pero más allá de su propio ombligo. Ya ninguno podrá obrar de manera unilateral o ignorar olímpicamente los temas que hacen a la protección del ambiente bajo argumentos falaces que pretenden hacer creer que adoptar este tipo de medidas invariablemente perjudica la economía; deberán en cambio, y sin excepción, respetar los alcances de los compromisos acordados con la comunidad internacional en materia de cambio climático. En el caso argentino, generar una matriz más limpia en materia de energía y controlar el crecimiento indiscriminado de la frontera agropecuaria y sus actividades, principales aportantes de gases de efecto invernadero a nivel nacional.

La gestión ambiental en Argentina es una asignatura pendiente, no de un gobierno en particular; con sus altos y bajos, se trata de una deuda de todas las administraciones. Esto se ve claramente reflejado en los presupuestos aprobados bajo gobiernos de diferente signo, en los que las partidas destinadas al –y/o compatibles con el– cuidado ambiental se encuentran siempre fuertemente desproporcionadas respecto de aquellas que podrían generar un impacto negativo. Hoy, por cada peso que se invierte para el cuidado del ambiente, se gastan 20 en actividades que colaboran con su degradación. Es momento de revertir la ecuación, antes de que sea demasiado tarde.

Andrés Nápoli. Director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

 


 

Un tema importante que debe ser urgente

Estas semanas se ha hablado mucho del tema ambiental. Algunos hablamos de estas problemáticas con fervor y pensamos, genuinamente, que hoy no hay discusión más importante para dar que la ambiental. Otros, en cambio, argumentan que “los asuntos económicos están primero”. ¿Qué hay de cierto en esta dicotomía? ¿Les importa el ambiente a los argentinos?

La respuesta es sí, nos importa. Al 82% del país le importa bastante o mucho el ambiente según un estudio que realizó el Centro de Investigaciones Sociales de UADE junto a la consultora Voices. Y cuando se le pregunta por la problemática más grave que enfrenta el mundo, la más elegida es el cambio climático. Algo que explica por qué en la semana en todos los celulares y computadoras apareció la voz de la pequeña gigante Greta Thunberg y de Bruno Rodríguez, nuestro representante local en la cumbre climática que tuvo lugar en Nueva York.

En el estudio también se observa una ligera tendencia a que un mayor porcentaje de mujeres estén preocupadas (85%) en comparación con un 79% de los hombres. Sin embargo, sorpresivamente, no mostró diferencias en la edad. Esto no quiere decir que no existan, ya que estamos viendo a la juventud marchar cada vez de manera más masiva. Más de 4 millones de personas en 185 países marcharon por el clima el viernes pasado en todo el planeta. Al parecer, aquí la diferencia estaría dada por la disposición a realizar acciones, más allá de la preocupación en sí, algo que vamos a medir en el estudio que presentaremos el año que viene.

¿Problema de gente con plata? El ambiente importa para la gran mayoría de las personas pero además se presenta como una falsa dicotomía la idea de que “hay temas más importantes”. Quienes nos dedicamos a temáticas ambientales estudiamos diversas tensiones que están relacionadas con la economía y la sociedad. ¿Se imaginan decirles a los habitantes de la orilla del Riachuelo que este es un problema elitista? ¿O a quienes viven en los alrededores de algún relleno sanitario? Incluso el cambio climático, que está provocando más inundaciones y eventos climáticos extremos, impactará con más fuerza en aquellas personas más vulnerables. Ya sea por vivir en zonas inundables o por carecer de los medios para trasladarse. La frontera del dengue, que se está desplazando, también siempre tendrá más chances de causar problemas en quienes peor alimentados estén.

Las problemáticas ambientales, además, están íntimamente relacionadas con el modelo productivo de un país. No se trata solo de conservar, sino de ver cómo producimos. De crear e implementar leyes que regulen las actividades productivas y que, en caso de no cumplirlas, tengan las sanciones correspondientes. Qué, cómo, dónde, quién y para qué se produce son algunas de las preguntas que nos hacemos para abordar las temáticas ambientales de una manera holística e interdisciplinar. Y en esas respuestas, no solo está el cuidado del ambiente desde una perspectiva biofísica sino que está el modelo de desarrollo económico que tendremos.

Desarrollo verde. Un futuro con perspectiva ambiental. ¿Qué ejes temáticos tendría un desarrollo verde? En un contexto en el que la juventud de todo el mundo demanda acciones ambientales de manera masiva, ¿cómo se vería una Argentina verde? Podemos imaginar un país repleto de energía renovable. Con miles de aerogeneradores en nuestro querido sur ventoso, paneles solares captando luz solar en el norte, campos agroecológicos produciendo comida de manera local, transporte público eficiente y de calidad, ciudades llenas de verde, bosques milenarios bien cuidados que ya atraen miles de turistas, ríos y playas limpias, mares sin plástico. Nada de esto se contrapone al desarrollo, más bien lo contrario. Todas estas cuestiones podrían traer inversiones, crear puestos de trabajo y abaratar costos productivos. Este escenario futurista puede parecer lejano pero es posible, y más importante que ser posible, es necesario.

A. Inti Bonomo. Responsable de la Licenciatura en Gestión Ambiental de UADE.

 


 

Faltan leyes y algo más: políticas públicas

 

Es preocupante que la biodiversidad esté ausente en las agendas y propuestas políticas de quienes se candidatean en estas elecciones 2019. Salvaguardar nuestro patrimonio natural debe ser una prioridad. Biodiversidad son los alimentos que ingerimos, el agua que tomamos, el aire que respiramos. El bienestar humano, la estabilidad económica y la equidad social están íntimamente vinculados con los estándares de conservación y uso sostenible de la naturaleza.

Este año, una evaluación global hecha por la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (Ipbes) indicó que un millón de especies a nivel mundial se encuentran en peligro de extinción. Y resaltó que la biodiversidad continúa disminuyendo en todas las regiones, lo que reduce significativamente las contribuciones que la naturaleza hace a las personas.

Especies. En Argentina, la amenaza sobre las especies continuará a menos que se aborde desde una concepción integral de políticas públicas. Recientemente, organizaciones de la sociedad civil acercaron a quienes se candidatean en estas elecciones sus consensos y disposición para salvaguardar la fauna y flora nativas.

El mar, la estepa, los humedales, los bosques y los pastizales están expuestos a un uso destructivo que incluye incentivos y subsidios para sostener actividades extractivas perjudiciales para el ambiente. La agricultura industrial reinante abusa de agroquímicos, impacta el suelo, contamina el agua, afecta la salud de las personas y extingue especies. Resultan necesarias políticas públicas para avanzar hacia una transición agroecológica.

El sistema nacional de áreas protegidas requiere fortalecimiento técnico y sustento económico. La falta de control para la introducción de especies exóticas invasoras destruye las autóctonas. Es urgente declarar ilegal la acuicultura basada en especies no nativas; por ejemplo, la salmonicultura.

Presupuesto. Pero sin presupuesto no se puede salvar la biodiversidad. Un informe de la Auditoría General de la Nación indica que el Plan Extinción Cero, destinado a atender la situación de urgencia que atraviesan varias especies en el país, carece de los fondos indispensables para una implementación efectiva. Por otro lado, Argentina figura entre los países que más deforestan a nivel global.

Pese a esto, el proyecto de ley de Presupuesto Nacional 2020 destina a la Ley de Bosques Nativos solo el 3,25% de los fondos que debería conforme mandato legal. Esto no solo obstaculiza el cumplimiento de la ley, sino que deshonra compromisos internacionales asumidos por la Argentina en el Acuerdo de París sobre Cambio Climático, y respecto del Convenio sobre la Diversidad Biológica.

El desfinanciamiento que sufre la conservación de la biodiversidad en el país denota falta de compromiso político de nuestra dirigencia por la protección del patrimonio natural, así como ignorancia o negación respecto de la emergencia ecológica que se atraviesa. Los sistemas naturales que hacen posible la vida en la Tierra, incluyendo la humana, están en peligro.

Argentina tiene su cuota de responsabilidad y debe contribuir a la acción global en defensa de la biodiversidad con visión intergeneracional. El momento de actuar es ahora.

Ana Di Pangracio. Directora ejecutiva adjunta de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

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