lunes 26 de septiembre de 2022
ELOBSERVADOR Cambios ciudadanos

Qué pasaría si se implementara la gamificación ciudadana

Parafraseando a Lenin, si los ciudadanos no somos parte de la solución somos parte del problema. Actuar para generar un cambio positivo en nuestras comunidades y en nuestro país no es algo utópico, lejano ni costoso, solo se requiere decisión.

17-11-2021 16:14

Las tecnologías emergentes han cambiado la manera en la que nos informamos, nos relacionamos, influimos, y actuamos. Y si bien se desconoce la escala sobre cómo esta transformación va a afectar a las sociedades, ya podemos observar la forma en que las nuevas tecnologías están desdibujando los límites entre lo físico y lo digital, lo local y lo global: muchas de las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley utilizan inteligencia artificial (IA); la minería de datos y aprendizaje automático, por su parte, se utilizan para crear una identidad algorítmica a partir de datos de la actividad en línea para predecir el comportamiento de la "ciudadanía digital"; los grandes avances genéticos permiten ampliar la comprensión de la historia de la ascendencia y la migración, dando lugar a lo que se conoce como “ciudadanía genética”; la tecnología blockchain va erosionando el concepto de Estado permitiendo la creación de una "ciudadanía en la nube" global y descentralizada.

En este contexto, algunos Estados han comenzado a utilizar la inteligencia artificial y las tecnologías de big data para lo que se conoce como “gamificación de la ciudadanía”, prácticas mediante elementos lúdicos para manejar problemas reales. Esta forma de jugar para obtener recompensas fomenta comportamientos y decisiones pueden generar beneficios para la sociedad y para las personas. Por ejemplo, un scoring que premie la forma de actuar de manera sostenible y saludable.

Las tecnologías emergentes han cambiado la manera en la que nos informamos, nos relacionamos, influimos, y actuamos

La ciudadanía y los procesos democráticos pueden ser potenciados por juegos bien diseñados, ya que ellos invitan a la participación, requieren la toma de decisiones, fomentan el compromiso y animan a las personas a cooperar. Además, el jugar no suele requerir conocimientos específicos, lo que permite una mayor variedad de participantes y la posibilidad de obtener ideas disruptivas.

Basado en las experiencias del WZB (Centro de Ciencias Sociales de Berlín), un   proyecto orientado a desarrollar la gamificación ciudadana debe plantear tres niveles de preguntas: de carácter empírico (¿cuáles son las tendencias actuales en el fenómeno emergente de la gamificación de la ciudadanía?); de carácter ético (¿se justifica motivar la “buena ciudadanía” a través de incentivos económicos, en lugar de la educación moral?); y de carácter psicológico (¿es la gamificación eficaz para cultivar hábitos -basada en la economía del comportamiento y la teoría del hacinamiento de la motivación- y cuáles son sus efectos secundarios sociales?)

La idea de los incentivos económicos es motivar el compromiso cívico, la solidaridad social, y trabajo voluntario con la esperanza de que, con el tiempo, estos creen una cultura de activismo comunitario en una ciudad. Las recompensas pueden incluir transporte público gratuito, crédito para estacionamientos con parquímetro, boletos para eventos o alguna bonificación en algún impuesto o servicio que se desee promocionar, incluso como incentivo para fomentar el consumo en algún polo o barrio. Hoy también pueden utilizarse incentivos en criptomonedas.

En el mundo existen iniciativas que permiten la gamificación ciudadana. Una de ellas es GreenApes, una plataforma personalizable para medir y recompensar los comportamientos sostenibles de sus ciudadanos. Las ciudades eligen los comportamientos que le gustaría recompensar (movilidad verde, clasificación de residuos, ahorro de energía, participación y voluntariado, consumo local), y la App le permitirá implementar un esquema donde los premios y recompensas no serán un costo para la administración pública. Esta plataforma ya fue implementada en la ciudad de Milán bajo el nombre de SharingMi.

Otro caso es el de Stadsache, aplicación digital enfocada a los niños de Alemania. Esta herramienta innovadora se utiliza para recopilar fotos, sonidos, videos o rutas de grabación. La aplicación ofrece tareas y acciones específicas, y el resultado se comparte con otros usuarios de la aplicación. Las experiencias y materiales recopilados crearán gradualmente un mapa que hará que los niños y jóvenes sean visibles como expertos de la ciudad. Estas experiencias, también, brindan datos a las autoridades y a los profesionales urbanos sobre los comportamientos sostenibles y las percepciones de los ciudadanos, especialmente de los jóvenes de los entornos urbanos.

Los mecanismos de gamificación afectan positivamente el compromiso cívico y la eficacia de la aplicación

Barcelona implementó una plataforma que promueve la democracia participativa gratuita y de código abierto que ha sido implementada en bajo un modelo de innovación abierta ciudadana y que busca resolver diferentes desafíos de la ciudad. Madrid, por su parte, cuenta con “Decide_Madrid” un proyecto que ayuda a los ciudadanos en la misión de conseguir que el 1% del padrón de Madrid (unos 22.000 ciudadanos) firmen su propuesta para luego elevarla a un referéndum. Todo esto basado en un ciclo de vida gamificado: una vez que se alcanzan los números de apoyos necesarios, los autores de las propuestas pueden desbloquear una serie de recursos (recompensas) tales como un kit de comunicación en papel, un kit de comunicación en redes sociales, o incluso una jornada de visibilidad en el sitio de Decide Madrid, y en las redes sociales del Municipio.

Un estudio recientemente publicado “Sin gamificación: ¿puede la gamificación realmente fomentar la participación cívica? Un experimento de campo controlado”, desarrollado por Marco Romano, Paloma Díaz e Ignacio Aedo, puso foco en cómo la gamificación puede ser una herramienta para estimular prácticas participativas ciudadanas de valor y sostenidas en el tiempo.

 

Existen varios casos en los que se puede pedir a los ciudadanos que participen, como en el proceso de toma de decisiones públicas informando, votando o proponiendo proyectos o en la gestión de crisis compartiendo información precisa y oportuna con otros ciudadanos y organizaciones de emergencia. 

En la investigación se compararon los efectos en la participación cívica de una plataforma gamificada y su versión no gamificada. Ambas opciones les asignaban a los usuarios misiones cívicas para prevenir situaciones de emergencia o para revelar problemas de la ciudad. El experimento se llevó a cabo durante una semana completa y con 20 participantes. Los resultados del estudio revelaron que los mecanismos de gamificación afectan positivamente el compromiso cívico y la eficacia de la aplicación. Todos los elementos de gamificación fueron evaluados positivamente por los usuarios y, en particular, apreciaron la posibilidad de interactuar y competir con otros usuarios, y la posibilidad de progresar y acceder a misiones más difíciles. Aunque el estudio fue acotado en tiempo y cantidad de participantes, la gamificación haría que los usuarios se sientan más curiosos e involucrados en los objetivos sociales de la aplicación, mejoraría la alegría de usar la aplicación, mejoraría significativamente la atención y el compromiso mientras los usuarios actúan en una misión.

Existen varios casos en los que se puede pedir a los ciudadanos que participen, como en el proceso de toma de decisiones públicas informando, votando o proponiendo proyectos o en la gestión de crisis compartiendo información precisa y oportuna con otros ciudadanos y organizaciones de emergencia. Jack Ma, fundador de Alibaba, dijo que "las oportunidades están adonde la gente se queja", y nada mejor que una plataforma que premie el aporte y fomente la innovación abierta para resolver problemas comunes y co-crear nuevas ideas para una mejor convivencia social. Además, democracia puede ser más divertida si la tomamos en serio.

 

*Ingeniero especialista en estrategias, innovación y transformación digital, autor del libro Inspiración Extrema, Head of Innovation & Digital de Stefanini Argentina y conferencista. Miembro de la Comisión Directiva del Buenos Aires Tech Cluster.