ESPECTACULOS
Daniel “Pipi” Piazzolla

“Ni la pandemia va a poder parar los homenajes”

El músico lleva en su sangre y apellido la música y sabe transmitir esa pasión en todos los géneros. Antes del centenario de su abuelo, cuenta cómo fue grabar y revisionar sus creaciones con Escalandrum.

20210220_daniel_piazzolla_gzajuanpablobialadeprensamartadelpino_g
Herencia. Recibió su primera batería de manos del abuelo Astor. Ahora festeja sus cien años tocando en vivo en el Obelisco como parte de los festejos. | gza. juan pablo bialade / prensa marta del pino

Aunque parezca difícil llevar el apellido Piazzolla, su nieto, Daniel “Pipi” demuestra lo contrario. Cálido, afable y con un sutil sentido del humor decidió homenajear a su abuelo en el centenario de su nacimiento, que será el próximo marzo. Su abuelo, por supuesto, no es otro que Astor Piazzolla. Lo hace junto a su grupo Escalandrum integrado desde hace más de veinte años por Nicolás Guerschberg,  Mariano Sívori, Gustavo Musso, Damián Fogiel y Martín Pantyrer. El disco se llama 100 y lo presentan el 11 de marzo, día en que Astor Piazzolla (1921-1992) cumpliría cien años. “Lo único que me gusta es tocar música. Me apasiona y no tiene que ver con ningún legado”, asegura.

—Cuando murió tu abuelo tenías 20 años: ¿qué recuerdos te dejó?

—En los años setenta, cuando yo era muy chico, mi papá tocaba en la orquesta de mi abuelo y me llevaban a los ensayos. Después en mi adolescencia iba con mi abuelo a sus conciertos. Estuve en el mítico de 1983 en el Teatro Colón. Para él fue el más importante de su vida. Me invitaba a tomar el té a su casa y hablábamos mucho de música. Fue quien me regaló mi primera batería. Murió muy joven a los 71 años. Ni la pandemia va a poder parar los homenajes que le harán. Se lo va a homenajear como él se lo merece.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

—¿Qué público prefería tu abuelo?

—Estaba muy contento con el afecto que le daban en el mundo. Amaba al público de aquí. Lo que le dolía era que el primer día de concierto explotaba de espectadores, pero al segundo no iba nadie. En el exterior esto no le pasaba.

—¿Y Escalandrum, tu banda, qué público prefiere?

—Nosotros sentimos que el público argentino es maravilloso, después viene el de Medellín, en Colombia, el de Brasil y el de México. También a los italianos les gusta mucho lo que hacemos. Estuvimos en Israel y nos fue muy bien. 

—¿Habrá una cuarta generación de Piazzolla con tus hijos Mora (15) o Lorenzo (11)?

—Ambos tienen mucha facilidad para la música, pero no los voy a presionar. Los dos ejecutan muy bien la batería. Mora canta y toca la guitarra, también dibuja y hace cerámica. Lorenzo ejercita todos los días con el piano y lo hace muy bien. Mi mujer es escultora (Soledad Petrelli). Lo normal en mi casa es el arte. Vivo de la música y mi mujer de la escultura. Ellos tienen el total apoyo para elegir lo que sientan.

—¿Cuándo grabaron este álbum nuevo de Escalandrum?

—Tiene dos partes. Una la grabamos en el 2018 en el estudio Abbey Road, en Londres, donde lo hacían Los Beatles. Alquilamos el estudio por dos jornadas, la primera la dedicamos a nuestra música – ya lo sacamos y se llama Studio2- y en el segundo día le propuse al grupo grabar la música de mi abuelo, que aún no habíamos hecho. El resto lo hicimos en agosto del 2020 en los Estudios ION de Buenos Aires. Están la Suite Troileana, más una versión nueva de Adiós Nonino que incluye todas las versiones y agregamos una grabación inédita de un solo de bandoneón de Astor de seis minutos y medio (cedida por Osvaldo Acedo) a la que le hicimos arreglos para poder acompañarlo con Escalandrum.

—¿Cómo se revisiona un tema clásico con tanto peso y presencia?

—Con Escalandrum tenemos la ventaja de no tener ni bandoneón, ni violín, que son característicos del tango. Entonces hacemos esas melodías hermosas pero con otros instrumentos, ahí ya revisionás. Los temas de mi abuelo nunca tuvieron batería y al sumarle se le da otra sonoridad. Y como venimos del jazz somos de improvisar y eso también lo diferencia.

—¿Tu primer instrumento fue el piano hasta que cambiaste por la batería?

—Si, empecé muy chico, tocaba muy bien el piano y música clásica. Hasta que en 1984 fui a la cancha de River y me impresionó el sonido de los bombos y los platillos. Ahí empecé a hacer ritmos por todos lados hasta que me encontré con la batería. Y me puse a estudiar, lo hice durante diecisiete horas diarias. No olvido el primer olor de madera de los palillos, eso me enamoró.

—¿Por qué en la banda hay tres saxos? 

—Éramos un grupo de amigos que se juntaba en un bar en Palermo y veníamos de distintos trabajos. Uno tocaba en el programa de Susana Giménez, otro con Sandra Mihanovich y yo con Lito Vitale. Todos hacíamos jazz. Después del trabajo nos encontrábamos siempre y decidimos armar un grupo en 1999. Son diferentes los saxos porque uno es alto y soprano (Gustavo Musso), otro tenor (Damián Fogiel) y también está el barítono (Martín Pantyrer). 

—¿Cuál es el secreto para mantenerse unidos tantos años?

—El secreto es que primero éramos amigos y después decidimos hacer un grupo. Nos llevamos bien antes de reunirnos y dejamos los egos de lado. Desde el principio sabíamos que queríamos que Escalandrum durara mucho. Nunca tuvimos peleas, ni estuvimos a punto de disolvernos. 

—¿A quien se le ocurrió el nombre del tiburón argentino (escalandrun) más el drum de los tambores?

—A mí, porque los Piazzolla somos muy fanáticos de los tiburones, vemos documentales y películas sobre este tema. Esta especie es sólo de la Argentina y era la pasión de mi familia. Yo no pesqué nunca, mi abuelo sí, y lo acompañaba mi padre. En el año 2000 vino la prohibición y se tomó conciencia de la posible extinción así que nadie salió a pescarlos más.

—¿Dónde y cómo surgió tu vocación docente?

—Doy clases particulares ahora vía on line desde mi casa, también di en escuelas de música. Desde el año pasado estoy en una cátedra libre llamada Piazzolla, a instancias de Nicolás Guerschberg en el Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA) en Río Negro. Ahí enseño la batería en el tango. Escribí dos libros sobre este instrumento. Al principio necesitaba independizarme y vivir solo de la música. Ahí descubrí que me encanta explicar y que soy muy claro cuando enseño. Eso se multiplicó, me convocan más y me gusta mucho poder hablar de mi pasión, pero para eso hay que estudiar. 

—¿La pasión por River es heredada?

—Mi papá es hincha de River pero mi casa no era muy futbolera. Me enganché con mis amigos de la escuela. El fútbol es así cuando vas a una cancha por primera vez o te volvés loco o no te pasa nada. A mí me pasó lo primero. Es el deporte más popular del planeta y el único que reúne a todas las clase sociales, bajo un mismo evento. Escribí La Gallardeta, para homenajear a Marcelo Gallardo, por su estilo de juego; pero también compuse River Plate y Estadio Monumental.

—¿Qué sentiste ante la muerte de Maradona?

—Me puse muy mal y se lo extraña todos los días. También murió Chick Corea, uno de los músicos más importantes del siglo XX. Son grandes ídolos que nos hicieron pasar momentos muy hermosos. Diego tenía una energía extra, era magnético, salía a la calle y generaba admiración. Nunca dejaba de filmar un autógrafo, muy gentil a pesar del acoso que recibía.

 

Los festejos en detalle

La Fundación Astor Piazzolla armó una plataforma donde se podrán ver contenidos inéditos y seguir los homenajes que se darán aquí y en otros países al cumplirse cien años del nacimiento. Entre las ciudades ya confirmadas figuran Berlin, Londres, Madrid, Nueva York, Río de Janeiro y París,

Anticipan una gala en el teatro Colón para el 5 de marzo con la Orquesta Estable del Colón, Pedro Ignacio Calderón,  César Angeleri y Juan José Mosalini; el Proyecto Piazzolla Eléctrico, Paula Maffia, Amelita Baltar; Piazzolla antes de Piazzolla; el Quinteto Astor Piazzolla; la Camerata Bariloche, Horacio Lavandera y Néstor Marconi; Escalandrum, Hugo Fattorusso, Gustavo Bergalli, Elena Roger, Jairo, Raúl Lavié, la Filarmónica y el Noneto. 

Se sumará durante siete meses una “Muestra Inmersiva” en el Centro Cultural Kirchner, donde se expondrán trabajos de distintos artistas y disciplinas. Hay que subrayar que el montaje, diseño y producción de la muestra estuvo a cargo de la Fundación Astor Piazzolla con el apoyo del Ministerio de Cultura de la Nación.

El cierre será en noviembre frente al Obelisco. Constará de «Piazzolla y el Jazz», a cargo del sexteto Escalandrum, liderado por Pipi Piazzolla;  «Piazzolla y el Tango» por el Quinteto Astor Piazzolla y «Piazzolla repertorio cantado» con distintos intérpretes del mundo del rock y el pop. Para seguir en detalle la programación está la página www.piazzolla100official.com, y además se sumarán las redes  @Piazzolla100 (Instagram y Facebook),@Piazzolla100th (Twitter) y Piazzolla100 (Youtube).