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Ser madre después de los 40: cómo la ovodonación amplía las posibilidades de formar una familia

La maternidad ya no responde a los mismos tiempos que décadas atrás. Los proyectos personales, profesionales y afectivos han transformado la manera en que muchas mujeres piensan y viven el deseo de tener hijos. En este contexto, la medicina reproductiva ofrece alternativas que permiten acompañar distintos caminos hacia la maternidad. Galería de fotos

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Conversamos con una especialista en medicina reproductiva sobre las posibilidades reales de lograr un embarazo después de los 40 años, el papel de la ovodonación y los nuevos significados que adquiere hoy el concepto de ser madre.

¿Es posible ser madre después de los 40 años?
Sí, es posible. Gracias a los avances en medicina reproductiva, cada vez más mujeres logran concretar su deseo de maternidad en esta etapa de la vida. Sin embargo, es importante comprender que la fertilidad femenina disminuye progresivamente con la edad, especialmente a partir de los 35 años, cuando comienzan a reducirse tanto la cantidad como la calidad de los óvulos.
Por eso, la información y la consulta temprana siguen siendo herramientas fundamentales para tomar decisiones con mayor libertad y tranquilidad.

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¿Qué otros factores pueden influir en la dificultad para lograr un embarazo?
La edad es un factor importante, pero no es el único. La búsqueda de un embarazo requiere una evaluación integral de la pareja, ya que existen múltiples causas que pueden afectar la fertilidad.
Entre ellas, se estudian aspectos como la reserva ovárica, la permeabilidad de las trompas de Falopio, la función de los ovarios y la presencia de enfermedades endocrinológicas o infecciosas. En el caso del hombre, también resulta fundamental analizar la calidad seminal mediante un espermograma, que evalúa la cantidad, movilidad y morfología de los espermatozoides.

¿Qué es la ovodonación y cuándo se recomienda?
La ovodonación es una alternativa que permite alcanzar el embarazo utilizando óvulos donados por una mujer joven y sana, previamente seleccionada bajo estrictos criterios médicos.
Si bien suele asociarse a mujeres de edad materna avanzada, también puede indicarse en pacientes con insuficiencia ovárica prematura u otras condiciones que comprometen la calidad o disponibilidad de sus óvulos.
Los óvulos donados son fecundados en el laboratorio y posteriormente el embrión es transferido al útero de la paciente. Todo el proceso incluye una cuidadosa selección de la donante para garantizar la mayor compatibilidad posible.

¿Cómo impacta emocionalmente este tratamiento?
Como todo proceso relacionado con la fertilidad, la ovodonación implica también un recorrido emocional. Muchas mujeres atraviesan inicialmente un duelo al enfrentarse a la idea de no transmitir su carga genética.
Por eso, el acompañamiento médico y psicológico resulta clave. Con el tiempo, muchas pacientes logran resignificar esta experiencia y descubrir una mirada más amplia sobre la maternidad.
Además, hoy sabemos que la gestación tiene un papel fundamental en el desarrollo del bebé. Los hábitos, la alimentación y el entorno de la persona gestante influyen en la expresión genética del embrión, un fenómeno conocido como epigenética.

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¿Cómo se redefine hoy el concepto de maternidad?
La maternidad contemporánea trasciende la genética. Se construye a través del deseo, el cuidado, la presencia y el vínculo cotidiano.
La gestación, el nacimiento y la crianza son experiencias profundamente transformadoras. Ser madre implica acompañar, sostener y amar, más allá del origen biológico de los óvulos.

¿La medicina reproductiva acompaña los cambios sociales actuales?
Absolutamente. Vivimos en una sociedad diversa, donde existen múltiples formas de construir una familia. La medicina reproductiva ha evolucionado para acompañar esas realidades, ofreciendo alternativas personalizadas y respetando los distintos proyectos de vida.
Hoy el desafío no es solamente médico. También implica escuchar, informar, contener y acompañar a cada paciente en su propia historia.


¿Qué mensaje le daría a una mujer que está evaluando esta posibilidad?
Que se informe y consulte a tiempo. Conocer la propia fertilidad permite tomar decisiones con más herramientas y menos incertidumbre.
También es importante recordar que nadie tiene que atravesar este camino en soledad. Existen equipos especializados preparados para acompañar cada etapa del proceso. Porque detrás de cada búsqueda hay una historia única que merece ser escuchada, comprendida y acompañada con sensibilidad y profesionalismo.