Joaquín, contamos cómo fueron tus inicios en la profesión
Perfectamente mal diseñados, te lo digo hoy con una sonrisa. Tengo 41 años y la apertura que existe hacia la psicología no era la misma de hace veinte. Siempre digo que nuestra profesión es el arte de hacer simple lo complejo, aunque mi comienzo fue todo lo contrario. Tenía claro que quería conectar con el otro, pero no tenía idea dónde. Transité todo: el mundo empresarial, el educativo, el clínico, los adultos… hasta que llegué a trabajar con chicos y algo hizo clic. Dije: "es acá". Ahí me quedé.
¿Concretamente en qué estás enfocado?
Coordino un equipo que acompaña familias, a través de Orquídea Espacio Terapéutico. Y eso es lo primero que quiero dejar en claro: acompañamos familias. Hay una identidad, una forma de ver al otro y muy especialmente a los chicos. De eso decanta todo lo demás: psicología de niños y adolescentes, orientación a padres, psicopedagogía y mindfulness. Siempre con tratamientos validados en la evidencia, valorando el tiempo y sabiendo que no todo el mundo tiene que ir al psicólogo.

¿Qué rol viene a ocupar Orquídea en el mediano plazo?
Orquídea vino para quedarse. Afuera hay un mundo que cambió, especialmente en términos de crianza. Lo que vi el último año y medio no lo había visto en una década. Y te lo dice alguien que trabaja de manera comunitaria: voy a los colegios, doy charlas, colaboro con docentes. Con los menores de cinco años estamos viviendo algo único.
Todavía no hay conciencia, solo se padece. Estamos en la calma que antecede al huracán conductual. Se viene la inteligencia artificial, padres que van a criar con IA, una generación cada vez más ansiosa y familias que necesitan ayuda. Ahí es exactamente donde Orquídea hace un trabajo de vanguardia.
¿Cuál considerás que es el sello distintivo de tu equipo?
Si hablamos de chicos, familias y colegios, nacimos para trabajar ahí. Estamos en la trinchera del día a día, con formación actualizada en neurociencia y tratamientos que lo han demostrado durante años. Pero, sobre todo: no lo hacemos por nosotros. Hay un propósito mayor. Es por los chicos. No tenemos la verdad absoluta, pero sí nuestras convicciones.
Para finalizar: te pido una reflexión sobre el recorrido y si pensás que hay algo que cambiarías
Creo que es imposible separar lo laboral de lo personal en una profesión como la mía, y que un buen terapeuta debe atravesar una experiencia de sanación propia.
Hoy soy extremadamente compasivo conmigo mismo. Siempre hice lo mejor que pude en todos los ámbitos de mi vida, no cambio nada. A futuro apunto a hacer psicoterapia que sirva, para familias reales con terapeutas reales.
Lic. Joaquín Imperatrice Frias | Orquídea Espacio Terapéutico
IG: @orquideapsicoterapia
Sitio web: www.orquidea.com.ar
Teléfono de contacto: 11-2481-1979
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