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INTERNACIONAL / LULA, PRESO
domingo 8 abril, 2018

Lula: "Cuanto más me atacan más crece mi relación con el pueblo brasileño”

Fragmentos más significativos del encendido discurso que el ex presidente pronunció ayer de mañana, tras el oficio religioso en honor a su mujer, en el que advirtió: saldré de esta más fuerte, más verdadero, e inocente”.

Luiz Inacio Lula Da Silva

Pasion. El ex mandatario dijo saber que gran parte de la prensa festejará su arresto: “ah, imagino la excitación de Veja colocándome en la tapa, preso”. Foto: Cedoc Perfil
domingo 8 abril, 2018

En 1979, este sindicato hizo una de las huelgas más extraordinarias. Y conseguimos hacer un acuerdo con la industria automotriz que fue tal vez el mejor. Y yo tenía una comisión de fábrica con 300 trabajadores. El acuerdo era bueno. Y resolví llevarlo a la asamblea y pedir para la comisión de fábrica ir más rápido para hablar con los muchachos. Yo hacía las asambleas por la mañana, para evitar que la gente tomara un poco a la tarde. Porque cuando uno toma un poco es más osado.

De todos modos, no evitaba tomar porque había uno que llevaba un litro de coñac en el portafolio y cuando pasaba yo tomaba una “pequeña dosis” para que la garganta me quedara mejor, lo que no sucedió hoy. Bueno, comenzamos a colocar el acuerdo en votación y cien mil personas en el estadio de Vila Euclides no aceptaban el acuerdo, que era el mejor posible. No perdíamos un día de vacaciones, no perdíamos el aguinaldo, y tenía un quince por ciento de aumento. Pero los muchachos estaban tan radicalizados que querían 83, o nada. Y nosotros lo conseguimos. Y pasamos un año con los trabajadores llamándonos carneros. No conseguimos entonces aprobar la propuesta que yo consideraba buena, y entonces la gente le perdió el respeto a la conducción del sindicato. Yo iba a la puerta de la fábrica y no se detenía ninguno. Y los diarios escribían: “Lula habla para los oídos sordos de los trabajadores”. Nos llevó un año recuperar nuestro prestigio. Y me quedé pensando con aires de venganza: “‘Los trabajadores piensan que pueden hacer cien días de huelga, 400 días de huelga, que pueden ir hasta el fin. Entonces voy a probarlos en 1980”. E hicimos la mayor huelga de nuestra historia. La mayor. Cuarenta y un días de huelga. Cuando iban 17 días de huelga fui detenido y los trabajadores comenzaron después de algunos días a romper la huelga y entonces otros dirigentes me decían: “Lula, tenés que poner fin a la huelga, tenés que pedir que se levante”. Y yo decía: “No voy a levantar la huelga. Los trabajadores van a decidir por su cuenta”.

El dato concreto es que nadie aguantó los 41 días, porque en la práctica los compañeros tenían que pagar la leche, tenían que pagar la cuenta de luz, el gas, las mujeres les pedían dinero para comprar pan, y entonces los compañeros quedaron bajo presión y no aguantaron. Pero es gracioso porque en la derrota ganamos mucho más, sin ganar económicamente que cuando ganamos en el plano económico. Esto significa que no es el dinero lo que resuelve el problema de una huelga, no es un 5 o un 10 por ciento, es lo que hay de teoría política, de conocimiento político y de posiciones políticas en una huelga.  

Ahora estamos casi en la misma situación. Estoy siendo procesado y he dicho claramente: “En el juicio de mi departamento, soy el único ser humano en ser procesado por un departamento que no es mío”. Y la Globo mintió cuando dijo que era mío. Y la Policía Federal del Lava Jato cuando hizo su investigación mintió que era mío, la fiscalía cuando hizo la acusación mintió diciendo que era mío. Yo pensé que (Sergio) Moro iba a resolver eso, pero él también mintió diciendo que era mío y me condenó a nueve años de cárcel. Es por eso que soy un ciudadano indignado, porque ya he hecho muchas cosas con mis 72 años, pero no les perdono haber pasado a la sociedad la idea de que soy un ladrón. Dejaron que los chorros robaran por todo Brasil, que nos llamaran chorros a los del PT. Dejaron que se creara casi un clima de guerra negando la política en este país. Y yo digo todo el día: ninguno de ellos, ninguno, tuvo el coraje, o duerme con la conciencia tranquila del honesto, del inocente, con la que yo duermo. Ninguno.

Yo no estoy por encima de la justicia. Si no creyera en la justicia no hubiera creado un partido político, habría propuesto una revolución. Pero creo en la justicia, en una justicia justa, en una justicia que vota un juicio basado en las actas del proceso, en la información de la acusación, de la defensa, en la prueba concreta que tiene el arma de un crimen. Lo que no puedo admitir es un fiscal que hizo un power point y fue a la televisión a decir que el PT es una organización criminal que nació para robar a Brasil y que Lula, por ser la figura más importante del partido, es el jefe y, por lo tanto, si Lula es el jefe, dijo el fiscal, “no necesito pruebas, tengo la convicción”. Quiero que el fiscal  se guarde su convicción para sus cómplices, para sus acólitos, no para mí. Un ladrón no estaría exigiendo las pruebas. Estaría con la cola entre las patas y la boca cerrada rogando que la prensa no lo nombrara. Yo tengo más de 70 horas del Jornal Nacional de la Globo triturándome. Tengo más de 70 tapas de revistas atacándome. Tengo miles de páginas de diarios y artículos atacándome. Tengo a la Record atacándome. Tengo a la Bandeirantes atacándome, tengo a radios del interior atacándome. Y lo que ellos no se dan cuenta es que cuanto más me atacan más crece mi relación con el pueblo brasileño.

No les tengo miedo. Ya dije que me gustaría tener un debate con Moro sobre la denuncia que me hizo. Me gustaría que me mostrara alguna prueba. Ya desafié a los jueces del tribunal TRF-4 que hiciéramos un debate en la universidad que quieran, en la carrera que quieran, para probar cuál es el crimen que cometí. Yo soy un constructor de sueños. Y hace mucho tiempo soñé que era posible gobernar este país sumando a millones y millones de pobres en la economía, en las universidades, creando millones y millones de empleos en este país. Soñé que era posible que un metalúrgico, sin título universitario, cuidara más de la educación que los diplomados que gobernaron este país. Soñé que era posible disminuir la mortalidad infantil llevando leche, porotos y arroz para que los chicos comieran todos los días. Soñé que era posible hacer que los estudiantes de la periferia pudieran ingresar a las mejores universidades del país para que no hubiera jueces y fiscales sólo de las élites. En poco tiempo vamos a tener jueces y procuradores nacidos en la favela de Heliópolis, nacidos en Itaquera, nacidos en la periferia. Vamos a tener mucha gente de los Sin Tierra con diploma.

Ese es el crimen que cometí.

Cometí ese crimen que ellos quieren que no cometa más. Y por ese crimen es que ya tienen diez procesos contra mi. Y si fuera por esos crímenes, el de colocar al pobre en la universidad, al negro en la universidad, hacer que el pobre coma carne, que se compre un auto, que viaje en avión, sea un emprendedor, tenga su propia casa, quiero decir que voy a seguir siendo un criminal en este país. Voy a hacer mucho más.
Compañeros y compañeras. En 1986, fui el diputado constituyente más votado en la historia del país. Y descubrimos que dentro del PT había una desconfianza, una idea de que sólo tenía poder en el partido el que tuviera un mandato. Percibí que el pueblo desconfiaba de que sólo tenía valor en el PT el que era diputado. Entonces ¿qué hice? Dejé de ser diputado. Porque quería probar al PT que iba a seguir siendo la figura más importante del PT sin tener mandato, porque si alguien quería derrotarme en el PT sólo había una forma: trabajar más que yo, y gustar más del pueblo que yo, porque si no, no me ganaría. Entonces: ahora estamos en un tarbajo muy delicado. Yo tal vez estoy viviendo el momento de mayor indignación que un ser humano puede vivir. No es fácil lo que sufre mi familia. No es fácil lo que sufren mis hijos. No es fácil lo que sufrió Marisa y quiero decir que su muerte se anticipó por las barbaridades y crueldades que la prensa y la fiscalía hicieron contra ella. Estoy seguro de eso. Creo que esta gente no tiene hijo, no tiene alma y no tiene noción de lo que siente una madre o un padre cuando ve a un hijo masacrado, siendo atacado. Entonces, compañeros, yo resolví levantar la cabeza. Que nadie piense que estoy contra el Lava Jato. Si el Lava Jato atrapa a bandidos, tiene que hacerlo. Tiene que atrapar al que robó. Todos queremos eso. Toda la vida dijimos: “Sólo detienen a pobres, nunca a ricos”. Eso decìamos. Y quiero que el Lava Jato siga deteniendo a ricos. Pero, ¿cuál es el problema? Es que no se puede hacer un proceso subordinado a lo que diga la prensa. Porque, en el fondo, destruís a las personas en la sociedad, a su imagen, y después los jueces juzgan y dicen: “no puedo ir contra la opinión pública que está pidiendo que lo atrapen”. El que quiera votar basado en la opinión pública que se saque la toga y sea candidato a diputado, que elija un partido político y sea candidato. Pero su toga es vitalicia. Tiene que votar basado en los autos del proceso. Y creo que un ministro del Tribunal Supremo no debería declarar cómo va a votar. En Estados Unidos termina la votación y no sabés qué votó el ciudadano, precisamente para que no sea víctima de presiones.

¿Se imaginan a alguien acusado de homicidio y que no haya sido él el asesino? ¿Que querría la familia del muerto? Qué fuera condenado. Entonces el juez tiene que tener, a diferencia de nosotros, la cabeza más fría, más responsabilidad al hacer la acusación o al condenar. La Fiscalía es una institución muy fuerte. Por eso estos chicos que entran muy jóvenes porque hacen un curso de derecho y después tres años de concurso porque el papá puede pagar, esos chicos deberían conocer un poco de la vida, un poco de política para hacer lo que hacen a la sociedad brasileña. Hay algo que se llama responsabilidad. Y no se piense que cuando hablo así estoy en contra. Yo fui presidente y propuse a cuatro fiscales e hice discursos en todas las asunciones en los que afirmé: “Cuanto más fuerte sea la institución más responsables tienen que ser sus miembros”. No podés condenar a una persona por la prensa para después juzgarla. Recuerdan que cuando yo fui a dar mi testimonio en Curitiba le dije a Moro: “no estás en condiciones de absolverme porque la Globo te está exigiendo que me condenes, y me vas a condenar”.

Yo creo que tanto el TRF-4, como Moro, el Lava Jato y la Globo tienen un sueño. Ese sueño es que el golpe no terminó con la caída de Dilma. El golpe va a terminar cuando consigan convencer a Lula de que no puede ser candidato a la presidencia en 2018. Ellos no quieren que vuelva porque para ellos el pobre no tiene derecho. No puede comer carne de primera. No puede viajar en avión. No puede ir a la universidad. El pobre nació, según la lógica de ellos, para comer y tener cosas de segunda categoría.

Entonces, compañeros y compañeras, el otro sueño de ellos es la fotografía de Lula preso. Ah..., me imagino la excitación de la Veja colocándome en la tapa, preso. Me imagino la excitación de la Globo colocando mi fotografía preso. Van a tener orgasmos múltiples. Ellos decretaron mi prisión. Y déjenme decirles una cosa: voy a aceptar ese mandato. Voy a aceptarlo porque quiero hacer la transferencia de responsabilidad. Ellos creen que todo lo que pasa en este país pasa por mi causa.

Ya intentaron detenerme por obstrucción a la justicia, pero no funcionó. Ahora quieren colocarme en prisión preventiva, que es algo mucho más grave, porque no hay habeas corpus. El ex contador del PT, Joao Vaccari, ya lleva tres años preso así. Marcelo Odebrecht gastó más de cien millones de dólares y no tuvo habeas corpus. Yo no voy a gastar un centavo. Pero voy allá con la siguiente creencia: van a descubrir por primera vez lo que he dicho todos los días. No saben que el problema de este país no se llama Lula, el problema de este país son ustedes que están aquí, la conciencia del pueblo, el PT, el PCdoB, el MST. No sirve de nada tratar de impedirme recorrer el país, porque hay millones y millones de Dilmas Rousseffs, de otros dirigentes, para recorrer por mi. No sirve de nada tratar de acabar con mis ideas, porque ellas ya están flotando en el aire, y no tienen cómo frenarlas. No sirve de nada detener mi sueño, porque cuando yo deje de soñar, soñaré a través de la cabeza de ustedes y con sus sueños. No sirve de nada creer que todo se detendrá el día que Lula tenga un infarto. Eso es una estupidez, porque mi corazón latirá en sus corazones, y son millones de corazones. No sirve de nada que crean que harán que me detenga. No me detendré porque yo no soy un ser humano, soy una idea, una idea mezclada con las ideas de ustedes, yo estoy seguro de que compañeros como los Sin Tierra, o de la CUT, o del movimiento sindical saben, y esta es una prueba, que yo voy a aceptar la orden de prisión y ustedes van a transformarse, cada uno de ustedes. Ya no se llamarán Chiquinho, Joaozinho, Zezinho. Ahora todos serán Lula van a recorrer el país haciendo lo que tienen que hacer, y todo el día. Ellos tienen que saber que la muerte de un combatiente no detiene la revolución. Tienen que saber que vamos a impulsar definitivamente una regulación de los medios de comunicación para que el pueblo ya no sea victima de las mentiras todo el santo día.

Compañeros, yo tuve la posibilidad, ahora que estuve en Uruguay, entre Livramento y Vera, y las personas me decían: “Lula, fingí que vas a comprar un whisky y te vas para Uruguay con el Pepe Mujica y no vuelvas más, pedí asilo político. Podés ir a la embajada de Bolivia, de Uruguay, de Rusia, y desde ahí seguís hablando”. Pero ya no tengo edad para eso. Mi edad hoy es enfrentarlos, mirarlos a los ojos y aceptar el mandato. Quiero que sepan que cuantos más días me dejen detenido más Lulas van a nacer en este país y más gente va a querer luchar por este país, porque en una democracia no hay límite, no hay hora para la lucha. Dije a mis compañeros que si dependiese de mi voluntad, no iba, pero voy porque van a decir a partir de mañana que soy un prófugo, que estoy escondido. No! No estoy escondido, voy para allá para que sepan que no tengo miedo, que no voy a salir corriendo, y para que sepan que voy a probar mi inocencia. Tienen que saber eso. Y que hagan lo que quieran. Voy a repetir una frase que me dijo en 1982 una nena de 10 años en Catanduva, una frase que no tiene autor. “Los poderosos pueden matar una, dos o tres rosas, pero jamás podrán detener la primavera”.  Y nuestra lucha es en busca de la primavera. Tienen que saber que queremos más casa, más escuela, queremos menos mortalidad, no queremos repetir la barbaridad que se hizo con chicos negros en este país. No queremos más mortalidad por desnutrición en este país. No queremos más que un joven no tenga esperanzas de entrar en una universidad. Hasta el último. Ellos no querían que la juventud brasileña estudiara. Y decían que costaba mucho: hay que preguntarse cuánto costo no hacerlo 50 años atrás.

Quiero que ustedes sepan que tengo orgullo, un profundo orgullo, de haber sido el único presidente de la república sin título universitario, porque también fui el el presidente de la república que más universidades creó en la historia de este país. Para mostrarle a esa gente que no debe confundir inteligencia con cantidad de años escolarizado. Eso no es inteligencia, es conocimiento. Inteligencia es cuando no tenés miedo de discutir con los compañeros lo que es prioridad, que es garantizar que este país vuelva a tener ciudadanía. ¡No van a vender la Petrobras! ¡Vamos a hacer una Constituyente! ¡Vamos a revocar la ley del petróleo que están haciendo! ¡No vamos a vender el Bndes, no vamos a dejar vender la Caixa, no vamos a dejar que destruyan el Banco do Brasil! Y vamos a fortalecer la agricultura familiar, responsable del 70% de los alimentos que comemos en este país.

Es con esa convicción compañeros, con la cabeza erguida, como les estoy hablando a ustedes, que quiero llegar y decirle al comisario: estoy a disposición. Y la historia, de aquí a algunos días, va a probar que quien cometió crimen fue el delegado que me acusó, el juez que me juzgó y la fiscalía que fue irresponsable conmigo. Por eso, compañeros, no tengo lugar en mi corazón para todo el mundo, pero quiero que sepan que si hay algo que aprendí a gustar en este mundo es mi relación con el pueblo. Cuando tomo la mano de alguno de ustedes, cuando abrazo a alguien, cuando beso a hombre o mujer, es lo mismo, no estoy besando con segundas intenciones, estoy besando porque cuando era presidente, decía: “Voy a volver al lugar de donde vine”. Y sé quiénes son mis amigos verdaderos y quiénes los eventuales, esos de corbata, esos que iban detrás de mí, que ahora desaparecieron. Y quienes están conmigo son aquellos compañeros que eran mis amigos antes de que fuera presidente. Son los que tienen la valentía de invadir un terreno para construir su casa, los que tienen la valentía de hacer una huelga contra la reforma del sistema previsional, los que ocupan tierras para hacer haciendas productivas, los que verdaderamente necesitan del estado.

Compañeros, voy a decirles algo. Van a percibir que voy a salir de esta más fuerte, más verdadero, e inocente. Porque quiero probar que ellos son los que cometieron un crimen, el crimen político de perseguir a hombre que tiene 50 años de historia político, y por eso estoy muy agradecido. No tengo cómo pagar la gratitud, el cariño y el respeto que ustedes me han dedicado todos estos años. Y quiero decirles a ustedes, Guilherme Boulos y Manuela D’Avila, a ustedes dos, que para mí es motivo de orgullo pertenecer a una generación que está ya en el final y ver a dos jóvenes disputando el derechoa  ser presidentes de la república. Por eso, un gran abrazo y pueden estar seguros: no bajaré la cabeza, mi madre me hizo con el cuello corto para que no pueda bajarla y no voy a bajarla. Voy a salir con la cabeza erguida y con el pecho inflado porque voy a probar mi inocencia. Un abrazo, compañeros, gracias, muchas gracias, por lo que me ayudaron. Un beso, muchas gracias.


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