MáSPERFIL
+Perfil

Alejandra González en RDEsc: “La amistad es la única manera de oponerse a la tiranía”

La escritora y filósofa reflexionó en Ronda de Escritores (RDEsc) sobre el valor de la amistad como herramienta política y forma de resistencia frente a los vínculos de poder.

El filósofo francés Étienne de La Boétie.
El filósofo francés Étienne de La Boétie. | reperfilar.

La escritora y filósofa Alejandra González reflexionó sobre la amistad desde una dimensión que excede los vínculos afectivos y personales. En diálogo con Osvaldo Quiroga, planteó que también puede convertirse en una herramienta política frente a estructuras jerárquicas y relaciones de dominación.

Para desarrollar esa idea, González recuperó el pensamiento del filósofo francés Étienne de La Boétie y su Discurso de la servidumbre voluntaria. Desde esa tradición, la pregunta fundamental pasa por comprender por qué las personas aceptan someterse a un poder y de qué manera pueden construir relaciones diferentes.

La amistad como una cuestión política

González explicó que pensar la amistad en términos políticos no constituye una novedad contemporánea. Existe una extensa tradición filosófica que encuentra en los vínculos entre iguales una forma de organización alternativa frente a las relaciones verticales de poder.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

La escritora destacó particularmente a La Boétie, quien escribió muy joven su célebre ensayo sobre la servidumbre voluntaria. Su planteo busca comprender cómo un poder concentrado puede sostenerse cuando quienes están sometidos participan, de diferentes maneras, de esa misma estructura.

Frente a esa lógica, González recuperó una respuesta basada en la horizontalidad. “La única manera de oponerse al tirano, que es una relación jerárquica, y de identificación con ese amo absoluto, es ligarse horizontalmente con los otros en un pacto de amistad”, explicó.

La amistad es la única manera de oponerse a la tiranía

Para González, ese vínculo horizontal permite romper con la identificación exclusiva con una figura de autoridad. “La amistad es la única manera de oponerse a la tiranía”, sostuvo al sintetizar el lugar que ocupa esa relación dentro de la lectura política que propone.

La amistad deja entonces de ser solamente una experiencia privada entre individuos y adquiere una dimensión colectiva. El vínculo con otros permite construir una comunidad basada en relaciones entre pares, en lugar de organizarse únicamente alrededor de una autoridad superior.

González contrapuso de esta manera dos modelos diferentes: por un lado, una relación vertical entre quien manda y quienes obedecen; por otro, una red horizontal en la que las personas encuentran entre sí una posibilidad de resistencia. “Ligarse horizontalmente con los otros” aparece así como el gesto fundamental para enfrentar una estructura basada en la subordinación.

La Boétie y las discusiones del presente

La filósofa vinculó esa tradición con el escenario político contemporáneo y sostuvo que las ideas de La Boétie todavía ofrecen herramientas para analizar determinados discursos actuales. En ese marco, hizo referencia crítica a “este discurso alocado del presidente”, trasladando la discusión filosófica hacia el presente argentino.

Su planteo no consiste únicamente en cuestionar a una figura política determinada, sino en observar qué tipo de relación se establece entre los liderazgos y quienes se identifican con ellos. La pregunta de La Boétie sobre la servidumbre voluntaria vuelve a aparecer cuando una sociedad se organiza alrededor de vínculos fuertemente jerarquizados.

Spinoza y una tradición de vínculos entre iguales

Durante la conversación, Osvaldo Quiroga incorporó también la figura de Baruch Spinoza, otro filósofo que reflexionó sobre los afectos, los vínculos y las formas de vida colectiva. El intercambio permitió ampliar la discusión hacia una tradición en la que las relaciones entre personas tienen también consecuencias políticas.

Desde esa mirada, la amistad puede ser entendida como una práctica capaz de producir comunidad, solidaridad y formas de resistencia frente al poder. No se trata solamente de acompañar al otro desde el afecto, sino de construir relaciones que reduzcan la distancia entre quienes mandan y quienes obedecen.

La definición de González concentra esa perspectiva: “La amistad es la única manera de oponerse a la tiranía”. En su lectura, la posibilidad de establecer lazos horizontales representa una forma de cuestionar el poder y, al mismo tiempo, imaginar otros modos de vivir colectivamente.