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Gerardo Arenas en RDEsc: “En la ciencia uno constantemente está utilizando la imaginación”

El psicoanalista y doctor en física nuclear habló en Ronda de Escritores (RDEsc) sobre el vínculo entre ciencia, psicoanálisis y literatura, y explicó cómo su formación científica influyó en su manera de pensar.

El psicoanalista y doctor en física nuclear Gerardo Arenas.
El psicoanalista y doctor en física nuclear Gerardo Arenas. | reperfilar.

El psicoanalista y doctor en física nuclear Gerardo Arenas habló en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, sobre dos campos que atravesaron buena parte de su vida: la ciencia y el psicoanálisis. En diálogo con Osvaldo Quiroga, reconoció que ambas disciplinas “no se unen mucho”, aunque sostuvo que la formación científica continúa influyendo profundamente en su manera de pensar.

Arenas dedicó cerca de dos décadas a la física, una vocación que había imaginado para sí desde pequeño. Sin embargo, con el tiempo descubrió que el psicoanálisis despertaba en él una relación mucho más intensa: “El psicoanálisis es algo que me toma desde las entrañas”, afirmó al explicar el cambio que terminó modificando su trayectoria profesional.

“En la ciencia uno constantemente está utilizando la imaginación”

Aunque física y psicoanálisis funcionen con herramientas y objetivos diferentes, Arenas identificó un elemento que permite establecer un puente entre ciencia, literatura y ficción. “En la ciencia uno constantemente está utilizando la imaginación”, sostuvo.

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Para el especialista, incluso una disciplina sometida a reglas rigurosas necesita comenzar por una representación de aquello que todavía no puede observarse o comprenderse completamente. “Uno tiene que empezar por imaginar lo real y después darle una forma a eso, pero se empieza por la imaginación”, explicó.

La diferencia aparece posteriormente, cuando la ciencia obliga a someter esa imaginación a métodos, demostraciones y restricciones específicas. Si esas reglas desaparecen, señaló Arenas, esa misma capacidad de imaginar puede desplazarse naturalmente hacia la ficción y abrir posibilidades que ya no necesitan responder a una comprobación científica.

De casi 20 años en la física a una nueva vocación

Arenas recordó que desde chico había construido una imagen idealizada de la profesión científica. Su deseo era parecerse a aquellos investigadores que observaba en las películas y dedicarse a descubrir los mecanismos que explicaban el funcionamiento del mundo.

Durante casi 20 años efectivamente desarrolló su actividad dentro de la física y reconoció que disfrutaba de ese trabajo. Pero aquella disciplina nunca llegó a producirle la misma pasión que posteriormente encontró en el psicoanálisis, una experiencia que describió con una frase contundente: “El psicoanálisis es algo que me toma desde las entrañas”.

Su encuentro con el pensamiento de Jacques Lacan fue decisivo en ese recorrido. Arenas contó que comenzó a leerlo cuando tenía aproximadamente 16 o 17 años y que, después de décadas de estudio, el lenguaje del psicoanalista francés terminó convirtiéndose para él prácticamente en una segunda lengua.

“Buenos Aires es como la capital mundial del lacanismo”

La presencia de Lacan en Argentina ocupó otro de los ejes centrales de la conversación. Arenas sostuvo que el fenómeno local tiene características difíciles de encontrar en otros países y afirmó: “Hoy en día la Argentina en general, y Buenos Aires en particular, es como la capital mundial del lacanismo”.

Según explicó, la concentración de psicoanalistas identificados con esa corriente es extraordinariamente alta. Para Arenas, se trata de “un fenómeno muy extraño”, especialmente si se compara la recepción de Lacan en Buenos Aires con la que tiene actualmente en otras ciudades del mundo.

Ese arraigo también explica que conceptos provenientes del psicoanálisis lacaniano circulen ampliamente en ámbitos académicos, profesionales y culturales argentinos. Arenas, que lleva leyendo a Lacan desde su adolescencia, forma parte de una tradición que convirtió a Buenos Aires en uno de los principales espacios de estudio y discusión de su obra.

“Es difícil, pero no imposible” leer a Lacan

Quiroga también le preguntó por una de las características más mencionadas cuando se habla de Lacan: la dificultad para comprender sus textos. Arenas reconoció la complejidad, aunque rechazó que se trate de una obra inaccesible.

“Si uno empieza desde el principio y va estudiándolo en profundidad hasta el final, yo diría que es difícil, pero no imposible”, afirmó. Para el psicoanalista, el problema aparece cuando se intenta entrar directamente a determinados textos sin haber recorrido previamente las ideas y conceptos que Lacan desarrolló a lo largo de los años.

Arenas cuestionó además una tendencia contemporánea que busca soluciones inmediatas para problemas intelectuales complejos. “Hoy en día no se dedica mucho tiempo a la lectura”, advirtió, al señalar que muchas veces se intenta reemplazar el contacto directo con una obra por explicaciones resumidas o comentarios de terceros.

Leer sin buscar atajos

Para Arenas, comprender a Lacan exige paciencia y una lectura progresiva. Recurrir exclusivamente a comentaristas o pretender explicar toda su teoría a partir de uno o dos textos puede, paradójicamente, hacer todavía más difícil la comprensión.

“Es difícil, pero no imposible”, insistió al defender una forma de estudio que requiere tiempo y continuidad. La experiencia del propio Arenas, que comenzó a leer a Lacan durante la adolescencia después de haber construido una vocación científica, muestra además cómo disciplinas aparentemente distantes pueden terminar formando parte de una misma búsqueda intelectual.

Entre la física, el psicoanálisis y la literatura aparece finalmente un elemento que Arenas considera decisivo: la imaginación. “Uno tiene que empezar por imaginar lo real”, sostuvo, una idea que permite comprender tanto su pasado científico como el camino que finalmente lo llevó hacia el psicoanálisis.