Un accidente doméstico ocurrido en 2023 se convirtió para Martín Urruty en el punto de partida de Ruido de hombre que se estrella contra algo, una obra que combina teatro, autobiografía y artes visuales. En diálogo con Osvaldo Quiroga en +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, el artista recordó que sufrió una fractura de cadera después de caer mientras cortaba una rama.
“Me caí de arriba de un árbol que estaba cortando con una motosierra”, relató Urruty. La coincidencia con el clima político de aquel momento incluso le permitió encontrar un componente irónico: “Milei hacía la campaña con la motosierra y yo, cortando una rama de un árbol, me caí”.
El aislamiento durante la recuperación
La lesión lo obligó a permanecer inmovilizado durante un período prolongado y modificó por completo su relación con el tiempo. Mientras él atravesaba la recuperación, observaba a través de las redes sociales cómo la vida de los demás parecía continuar normalmente.
“Vos estás detenido y el mundo sigue y el mundo cuenta su corto publicitario”, señaló. Urruty cuestionó así la manera en que las redes muestran principalmente momentos felices o exitosos y recordó que, mientras los demás exhibían esas imágenes, él se encontraba “en el sótano de mi propia vida”.
Dibujar y escribir como una forma de sanar
Durante ese período encontró en la creación artística una manera de procesar lo ocurrido. “Lo que me empezó a tranquilizar fue dibujar y escribir”, explicó.
Urruty comenzó entonces a construir una especie de diario en el que combinaba anotaciones con imágenes relacionadas con su propio accidente. “Fui anotando algunas impresiones, dibujando troncos de árboles mutilados, porque yo había cortado un árbol, haciéndole la cicatriz que tengo al tronco del árbol”, recordó.
Del diario íntimo al escenario
Ese material nació inicialmente como una experiencia privada relacionada con la recuperación, pero posteriormente comenzó a adquirir otra dimensión. “En algún momento pensé que eso tenía que convertirse en una obra de teatro”, explicó.
El dramaturgo diferencia claramente las dos etapas del proceso: “Primero una escritura sanadora” y luego un trabajo destinado a transformar esa vivencia individual en algo capaz de llegar a otros. El desafío consistió en trasladar la experiencia “al cuerpo más social” y encontrar una forma que permitiera compartirla sin limitarse a reproducir literalmente lo sucedido.
Entre lo documental y la ficción
Urruty explicó que la obra se construye en una zona intermedia entre la experiencia autobiográfica y la ficción. “Tenés que tratar por lo menos de pensar cómo construir algo que está un poco, es documental o real, pero también es una ficción”, sostuvo.
A partir de allí, el accidente comenzó a abrir preguntas más amplias sobre el destino, el cuerpo y el tiempo. “Empecé a pensar más en la idea de destino y en la idea de la caída, y de la caída interminable”, señaló.
Actuar mientras trabaja con arcilla
La puesta también incorpora su formación como artista plástico y escultor. “Lo actúo y lo trabajo con arcilla”, explicó Urruty sobre una experiencia escénica en la que modela materiales mientras reconstruye sus impresiones sobre el accidente.
Ruido de hombre que se estrella contra algo transforma así una caída concreta en una reflexión sobre la vulnerabilidad, el aislamiento y la recuperación. La escritura, el dibujo, la actuación y la escultura aparecen como distintas formas de reconstruir un cuerpo herido y volver a conectarlo con los demás.