miércoles 26 de enero de 2022
OPINIóN
14-01-2022 08:00
14-01-2022 08:00

“A través del espejo”: caos, fractalidad y mundos posibles

El mundo de la física, la lógica, la mecánica cuántica, la fractalidad, lo lingüístico y lo simbólico puede provocar la ilusión de un mundo regido por el caos y el azar al tiempo que transmite el sentido de orden. La respuesta está en los "espejos".

14-01-2022 08:00

La abrumadora multiplicidad y complejidad de las impresiones que el ser humano experimenta en el mundo requiere, de acuerdo con la teoría de la narrativa del mito, ser reinterpretada.

Los mitos potencian el “absolutismo de la realidad”, “una realidad que aparece primero como amorfa, sin nombre, desconcertante y aterradora” (Blumenberg, 1979). Y, sin embargo, hacen que lo insólito sea familiar y accesible. Jerome Bruner (1988) nos dice que la ciencia -en particular la física teórica- construye mundos “inventando” los hechos (el universo) con respecto de los cuales debe verificarse la teoría “con una notable diferencia: de vez en cuando debe demostrarse que los neutrinos dejan marcas en la cámara de niebla”.

En el epígrafe de Hamlet’s Castle, Mills nos “revela”, de alguna manera, una visión de los mundos posibles creados en el relato de Bohr donde las paredes, murallas y el patio hablan lenguajes diferentes, aun cuando el castillo amurallado no debería cambiar solo por el hecho de que Hamlet lo ha habitado. In The Searh of Mind, Bohr comenta la complementariedad de la teoría cuántica a partir de la imposibilidad de pensar a su hijo a la luz del afecto y a la luz de la justicia al mismo tiempo, luego de haber confesado un robo. Este relato es una muestra de la historia de la ciencia, pero no representa la ciencia misma.

El lenguaje y los estados cuánticos: superposición de giros, simultaneidad y puertas lógicas

En Lewis Carroll's Lost Quantum Diaries, Shanley (1999) nos acerca de manera didáctica principalmente en su narrativa a la ciencia moderna: al seguir a Alicia, el lector tiene que adaptarse a la noción de que el mundo moderno de la física es un universo en movimiento. Alicia viaja a través de diferentes mundos -de la física cuántica y de la lógica cuántica- modelado por Heisenberg, Bohr, y Schrödinger. Briggs y Peat (1989) en la introducción de Looking Glass Universe -un guiño al segundo libro de Carroll- trasladan al lector al país de los fractales para familiarizarlos con las ideas y conceptos de la teoría del caos y consideran su tratado como un “viaje a través de los mundos del espejo del orden y el caos”. Estos autores centran su mirada en el efecto revolucionario de esas nuevas teorías sobre la forma de pensar la realidad, introduciendo a los lectores a la física moderna, especialmente en la mecánica cuántica, así como en las nuevas teorías de la química, la biología y la neurociencia.

 

Alicia
Alicia, un “viaje a través de los mundos del espejo del orden y el caos”.

 

En la “teoría de los espejos” el científico es una dualidad, un aquí y ahora transmutado: es el experimentante y el experimento”. No puede ser una entidad estable definitiva, es movimiento, es el observador mismo siendo observado por su alterego (Je est un autre!). ¿Estaríamos en presencia de Huangdi y Hundun-la deidad de lo caótico? O tal vez, ¿somos el reflejo, una copia fundida en el azogue, y despertaremos del “sueño mágico” donde el espejo devolverá una imagen diferente, como cuenta la leyenda: Cada vez más diferente y cada vez más parecida al resplandor del tigre liberado? Quizás el espejo nos devuelva el reflejo dela “realidad” con los “lentes” de Pope (An Essay on Man Epistle,1733): “No como el Caos, aglomerado y magullado, mas como el mundo, armónicamente confundido: en el cual vemos orden en la diversidad, y en el cual todo congenia, aunque todo difiera”.

En Alice in Wonderland ¿es el gato poco convencional de Cheshire un homólogo del gato cuántico Schrödinger?  En la intertextualidad de la obra ¿es posible distinguir la noción de múltiples estados simultáneos de la mecánica cuántica “representados” por los personajes Tweedledum and Tweedledee en la narrativa de Carroll, ciertamente muy parecidos, pero no realmente idénticos entre sí, ya que sólo las partículas son completamente idénticas? Las “huellas” de Alicia atraviesan las obras filosóficas y discursos de Wittgenstein, Gardner, y Bertrand Russell. Gödel, Escher, Bach: una eterna trenza dorada, revive los personajes de Zenón de Elea -la tortuga y Aquiles- para ilustrar la paradoja del infinito.

Burbuja algorítmica y los mundos posibles

Ante obras vastas y laberínticas es posible sentirse extraviado y desear encontrar “el hilo de Ariadna”. Desde el río de Heráclito, un lugar privilegiado de tiempo y espacio, metáfora del infinito, hasta lo inmutable del ser en Parménides y también Física de Aristóteles nos introduce al mundo del arjé, el principio de todas las cosas.

Cada teoría, es propia de su tiempo y cristalización de problemas epocales -en parte cierto puesto que es posible formular una matización, una visión de la totalidad desde las parcialidades moldeados en la idea de que la ciencia moderna es un rompecabezas de objetos de conocimiento en forma de representaciones. Buscamos en ese torbellino intelectual provocado por la complejidad y la incompatibilidad de las teorías sobre el mundo y los mundos posibles, ese Aleph encarnado en Borges, las “estructuras” del tiempo y el espacio, la analogía de acciones y “juegos” verbales visibilizado en los mitos, lo paradojal de que todo significado carece de fundamento y toda lógica es subvertido por lo ilógico (Deleuze, 1993). 

Exégesis: lo explicable y lo interpretable

Desde un punto de vista funcional: se reconocen, se vuelven a contar y se transforman. Tal y como lo ilustran, el mundo de la física, la lógica, la mecánica cuántica, la fractalidad, lo lingüístico y lo simbólico es suficientemente desconcertante: puede provocar la ilusión de un mundo regido por el caos y el azar al tiempo que transmite el sentido de un orden, “el ámbito sereno de un orden”. Como lo enseña La carta robada de Poe: “No ver es no comprender”. Tal vez sea pertinente concebirlo en la imagen de la esfera de Pascal, esa “esfera espantosa cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna” (Borges, 1993).  O como plantea Eco en De Los Espejos: ¿es la imagen especular un fenómeno abstracto? ¿Son los espejos un fenómeno semiósico? Y aún cuando el espejo pareciera no tener un “dentro”, siendo animales catóptricos ¿podemos entonces, como Alicia, entrar A través del Espejo?