viernes 07 de mayo de 2021
OPINIóN Transformar la realidad
22-09-2020 19:32

El trabajo en las comunidades wichi y toba

A través del trabajo de diferentes actores más personas pudieron acceder al agua segura.

Diego Tipping*
22-09-2020 19:32

A principios de este año, por más lejos que parezca, la situación de las comunidades wichi del norte de Salta fue tapa de todos los diarios. El impacto que generó la muerte de ocho niños con cuadros de malnutrición, llevó al gobierno provincial a declarar la Emergencia Sociosanitaria para las localidades de Orán, San Martín y Rivadavia. Esta determinación puso en alerta a diferentes organizaciones humanitarias, nacionales e internacionales, formando una mesa de trabajo conjunta para asistir y dar respuesta a esta situación. Cruz Roja Argentina, como organización que ha trabajado por largo tiempo acompañando a esta población, inició una gran operación para asistir interdisciplinariamente a las más de 4 mil personas que allí residen.

Lo primero que hicimos fue volver a estas comunidades e instalarnos por un tiempo para analizar la situación y realizar un relevamiento exhaustivo. Conversamos con los caciques, las mujeres, los varones, los niños y niñas; analizamos la calidad del agua; hicimos una medición de talla y peso; nos interiorizamos en la situación particular del acceso a la salud. La primera conclusión que sacamos fue que la mejor manera de ayudarlos a mejorar su calidad de vida era actuar sobre el acceso al agua. La sequía del verano sumada a las deficiencias estructurales en materia de agua y saneamiento estaba afectando gravemente la salud de las personas.

En el mes de febrero, casi el 90% de los niños y niñas (y sus familias) no accedían al agua todos los días, hoy estas personas sin acceso son sólo el 19%

Inmediatamente desarrollamos un plan basado en las necesidades y las capacidades de estas comunidades. La estrategia se centró en la producción, distribución y almacenamiento de agua segura, entendiendo que la calidad del agua es la principal causa de la diarrea crónica y deshidratación. En simultáneo, brindamos asistencia sanitaria, con la instalación de una una Sala de Primeros Auxilios para atención sanitaria en el centro de las comunidades, acortando las distancias y generando un cambio de paradigma sobre la atención de la salud. A su vez, entregamos 850 kits alimentarios a la familias, que vieron afectada su situación durante la pandemia.

Para ello, instalamos en el norte de Salta el mayor campamento humanitario de nuestra historia por el cual pasaron hasta hoy más de 150 personas capacitadas técnicamente para brindar respuesta ante emergencias. Y estas personas no son más ni menos que el equipo y voluntariado de Cruz Roja Argentina, personas que tienen iguales proporciones de conocimiento técnico como de corazón.

Planificamos la entrega de filtros familiares y comunitarios para saldar el problema del agua a largo plazo, y como complemento, instalar una planta potabilizadora para dar respuesta en lo inmediato. A este plan había que financiarlo, sostenerlo y abrirle camino. En esta etapa se sumaron socios estratégicos y el invaluable aporte de nuestros donantes, que sostienen año a año a nuestra organización. Son ellos también quienes lo hacen posible.¿Cómo lo hicimos? Creyendo en las capacidades de las comunidades y en la importancia de que todas las personas puedan acceder a una vida digna.

Las fotos que muestran el horror de los wichi: hambre, sed y el olvido de los poderosos

Todo esto que nos propusimos en febrero de 2020 se vio afectado por la pandemia de Covid-19, pero si ya teníamos una gran transversalidad de actores en escena, esta situación requirió en apoyo de muchos otros. Logramos traer por barco una planta donada desde España, logramos, con ayuda de la Unión Europea, traer filtros desde París, conseguimos que nuestro voluntariado pueda viajar al campamento en el marco del aislamiento, porque sin duda, ¿qué es más esencial que la salud y la dignidad de las personas?

Hoy tenemos instalada una planta que puede generar más de 60 mil litros de agua segura diarios. Pero sabemos bien que la solución debe ser de largo plazo. Distribuimos filtros de agua familiares y comunitarios, capacitamos a las familias, entregamos contenedores de agua, trabajamos en el proceso de recolección, potabilización y almacenamiento de agua segura. Convivimos con las comunidades desde febrero, conversando con ellas, conociendo sus costumbres, compartiendo su territorio y sus saberes. 

Los resultados llegaron y los midió el Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina. En el mes de febrero, casi el 90% de los niños y niñas (y sus familias) no accedían al agua todos los días, hoy estas personas sin acceso son sólo el 19%. Y estamos trabajando para resolverlo. Otro dato que no es menor, que habla de la dignidad de las personas, es que antes el 6% de las personas consideraban que el agua tenía un sabor agradable, hoy es un 76%.

¿Cómo lo hicimos? ¿Cómo transformamos la realidad? Primero, creyendo en las capacidades de las comunidades y en la importancia de que todas las personas puedan acceder a una vida digna. Y segundo, uniendo. Promoviendo el diálogo de las organizaciones con el Estado en todos los niveles, con las empresas, de todos los tipos, y dándole voz a la comunidad, porque juntos y con un plan, es posible.

*Presidente de Cruz Roja Argentina.

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