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OPINIóN / Opinión
viernes 8 marzo, 2019

Facilismos y boicots

Es preciso redireccionar parte de las divisas en pos de promover el desarrollo industrial.

GRETEL LEDO

MANO DE OBRA. Se estima que el nivel de empleo se redujo un 2% en la industria de maquinaria. Foto: Archivo Super CAMPO
viernes 8 marzo, 2019

Entre el relato y la realidad existe un amplio trecho. Entre el puro deseo y la concreción material otro tanto.

Los trastornos de personalidad cobran espacialidad toda vez que se desata una lucha interna signada en ocasiones por la lógica de los mínimos esfuerzos y los máximos logros. Ello, yo y superyó.

El inconsciente, escenario propicio para el ello se bifurca en impulsos, necesidades y deseos básicos. El principio del placer desconoce las demandas de la realidad.

Contrarrestando al ello, el superyó o superego representa los pensamientos morales y éticos. Está conformado por la conciencia y el ideal del yo dando paso al “deber ser”.

Esos dos mundos, el ello, cargado de deseos y el superyó, de exigencias encuentran en el yo o ego a su interlocutor válido.

Las contradicciones humanas pululan en el ello. Es, en palabras de Sigmund Freud (1856-1939), “el motor del pensamiento y el comportamiento humano”. En tanto el yo pone en ejercicio la personalidad.

La preponderancia de una de las fuerzas de la personalidad sobre otra genera alteraciones en el sujeto.

Las realidades se construyen a partir de cada una de las acciones diarias. Desconocer una realidad permite gestación de idealidades. Cuando ese mundo imaginario se declara, se abraza y se defiende comienza a abrirse un sendero para la ficción. ¿Es mitomanía? Para el defensor de esa realidad paralela no. Predica esa construcción que profesa al estilo credo irrenunciable. En política es peligroso.

La descripción de los hechos desde un punto de vista particular bajo la renuncia a la verdad habla de la negación del presente. Así, la construcción de nuevas realidades también deconstruye al mismo tiempo.

La instantaneidad atraviesa a la sociedad toda. Lo preocupante es que la clase política funcione bajo esa lógica.

Las pulsiones emocionales movidas por la instantaneidad, la búsqueda de resultados en el aquí y ahora conducen al exacerbado plano del ello que no logra medir las consecuencias. Afán por maniatar el poder. El pacto que permite el sufragio se ve alterado al punto de provocar desencanto en el electorado.

Pareciese fuerte hablar de dominación pero de hecho existe. Dominación simbólica y subyugación cómplice. Dominación en tanto actos de “dar conocimiento”. El gobernante pone en conocimiento sus acciones. Subyugación cómplice en tanto ausencia de rebelión moral, intrínseca, actitudinal.

Garrapatas que laboran silenciosas. Animales que se prestan en estado de miserabilidad.

El Estado impone simbólicamente visiones a partir de construcciones sociales que se manifiestan en diversos campos, uno de ellos es el económico.

El Gobierno se sirve del monopolio de la violencia simbólica -en palabras de Pierre Bourdieu- condicionándonos y moldeándonos a su conveniencia para poder conservarse a través de imposiciones y disciplinas. Disciplinas que utilizan agresiones comunicacionales en tanto desconocimiento de la realidad y, lo que es peor aseverar nociones de progreso económico y social para nuestro país.

¿Existe inconciencia en el acto comunicacional que se ejercita en pos de la legitimidad del poder? La perpetua unidimensionalidad discursiva habla del no diálogo.

Hoy nuestro país padece de porosidad en su tejido productivo. Los países más desarrollados crecen a partir de un precepto no negociable: el cuidado de sus industrias locales. Las medidas paraarancelarias constituyen un instrumento vital para la promoción del mercado interno pudiendo ser: Antidumping, Compensatorias, Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, Obstáculos Técnicos al Comercio, Restricciones Cuantitativas, Salvaguardias, Arancel-cuota, Subsidios a la exportación, entre otras.

Según datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) al 31/12/2018, los Estados Unidos lideran el ranking de países con mayor cantidad de medidas no arancelarias totalizando 5818, le siguen: China con 2724; Brasil, 2633; Canadá, 2126; Corea, 1795; Japón, 1740; Arabia Saudita, 1487; Israel, 1120; Tailandia, 1082.

Argentina tan sólo aplica 751 medidas de este tipo. ¿Nos estamos auto boicoteando? El sendero del facilismo encuentra un camino allanado de la mano del modelo agro-exportador, las agro-industrias.

Es preciso redireccionar parte de las divisas en pos de promover el desarrollo industrial. El corolario final será la mayor autonomía de nuestros mercados frente a las inclemencias internacionales. Recién allí podremos hablar de fortaleza en tanto independencia económica de modelos plagiados. “Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos” (Jeremías 15:19). Mirarnos más a nosotros mismos. Argentina a lo nuestro.

No existen fórmulas universales pero sí magistrales. Éstas las deben preparar los ciudadanos argentinos que den cuenta de la inclusión genuina para todos y cada uno de los sectores productivos de una Nación.

Estamos en tiempos de gestación de una Nueva Argentina que vela por los intereses de todos.

 

Analista Política. Magister en Relaciones Internacionales Europa – América Latina (Università di Bologna). Abogada, Politóloga y Socióloga (UBA).

Twitter: @GretelLedo

 


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