OPINIóN
POST PANDEMIA Y MEMORIA

Hablemos de la muerte

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| Cedoc

El año pasado desde el Programa Sociedad, Cultura y Religión del CEIL Conicet presentamos los resultados de la Segunda Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas de la Argentina (muestreo nacional representativo). Sin saber aún que nos enfrentaríamos como sociedad a miles de muertes por una pandemia, consultamos a las personas sobre sus creencias y prácticas relacionadas con el fin de la vida. Encontramos que 6 de cada 10  personas cree en la vida después de la muerte en la Argentina. Esta creencia es similar en los distintos grupos etarios, decrece en el AMBA y la Patagonia hacia el 50% y aumenta en Cuyo, la región Centro, el NOA y el NEA hacia el 70%. Asimismo, la creencia en la vida después de la muerte decrece al 50% entre las personas sin estudios y entre quienes se declaran sin religión a un 34,1%. Un 62,4%  de los y las católicos/as cree en la vida después de la muerte y un 73,6% de los y las evangélicos/as también.

Además, 4 de cada 10 personas hablan con sus seres queridos difuntos en la Argentina.  En AMBA, Centro y Patagonia decrece hacia el 30% y en Cuyo, NEA y NOA alcanza al 50% de la población. Un 21,4% de las y los sin religión, un 22,6% de evangélicos/as y más de la mitad de los y católicos/as (51,4%) hablan con los difuntos.

Más de la mitad de la sociedad argentina “dejaría que se haga la voluntad de Dios” ante una enfermedad terminal e irreversible (49,9%), un 22,6% pediría a los/as médicos/as que hicieran todo lo posible por prolongar su vida y un 18,9% pediría a los/as médicos/as que pusieran fin a su vida. En AMBA (23,5%) y  Centro (20,6%) y luego Patagonia (16,8) y Cuyo (15,7%) existe una mayor predisposición hacia la decisión individual de poner fin a la vida ante una enfermedad terminal e irreversible. En NEA y NOA esta actitud decrece al 10% y al 8% respectivamente y es mayor la proporción de personas que consideran al fin de la vida como “voluntad de Dios”. Un 20% de quienes consultan a sacerdotes y pastores y un 60% de quienes consultan a reikistas, curanderos y mai/pai umbandas recurre a ellos para cuestiones de salud en búsqueda de complementariedad terapéutica.

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Desde nuestras investigaciones hemos planteado interrogantes acerca de las maneras en que las instituciones atienden las demandas de cuidado espiritual de los y las pacientes, el establecimiento de capellanías y servicios de asistencia interreligiosa o multiconfesional y también hemos puesto en cuestión la influencia de los valores religiosos en la regulación de los derechos de los y las pacientes. El proceso de morir es una construcción y definición colectiva y requiere respuestas del Estado y de las comunidades. Las instituciones sanitarias deben recuperar las diversas apreciaciones y cosmovisiones de las personas sobre el proceso de fin de vida en pos de garantizar un escenario de atención organizado alrededor de las necesidades, creencias y valores de los y las pacientes y sus familias en un marco de laicidad que es un régimen de convivencia diseñado para el respeto de la libertad de conciencia, en el marco de una sociedad crecientemente plural, o que reconoce una diversidad existente y garantiza los derechos de todos y todas. Actualmente, la Red de Cuidados, Derechos y Decisiones del Conicet se encuentra desarrollando recomendaciones para la elaboración humanizada del duelo como experiencia colectiva durante la pandemia de Covid-19. Es de vital importancia  transitar la enfermedad y la muerte de manera colectiva y dar espacios sociales para que las personas puedan despedirse y honrar a sus seres queridos difuntos. Es necesario construir una sociedad argentina post-pandemia que integre en su memoria a las y los muertos de este 2020.

 

*Investigadora Adjunta Conicet en el Programa Sociedad, Cultura y Religión del CEIL.
Integrante de la Red Cuidados, Derechos y Decisiones en el Final de la Vida Conicet.