sábado 13 de agosto de 2022
OPINIóN Consecuencias de la guerra

Nuestra zona de paz en un mundo volátil

30-07-2022 00:16

En las últimas dos décadas se han suscitado distintos hechos que, en una variedad de tensiones a nivel internacional, reflejan una disputa por el poder global. Ello se denota en los años precedentes en las disputas por la guerra económica y los desajustes del proceso de globalización, la pandemia de covid-19 y finalmente la invasión a Ucrania en el presente año: el mundo experimenta una coyuntura de múltiples crisis globales.

Con el desarrollo de la guerra que se ha iniciado en Europa en el presente año, se han visto obstaculizadas las cadenas de suministros, existen dificultades crecientes en la provisión de materias primas hasta el punto de afectar la producción de alimentos, se sostuvo el aumento de los costos logísticos y se vislumbra un creciente proceso inflacionario, especialmente en los precios de los alimentos y energía, con las consecuentes tensiones en las balanzas de pago.

Esto ha puesto de manifiesto cómo la interdependencia se ha transformado en una cuestión de seguridad en el marco de una slowglobalization más riesgosa y costosa y cómo algunos organismos internacionales, como es el caso de la OTAN, han ampliado el enfoque y la visión de la seguridad hacia áreas como la energía, el comercio, las migraciones y el campo informático, entre otros. Asimismo, en ese marco, se considera a la República Popular China y a la Federación Rusa como actores dispuestos a erosionar el orden internacional basado en los valores y reglas del atlantismo. También la UE, a través de su representante de relaciones exteriores, Joseph Borrel, destacó la necesidad de que Europa se refuerce militarmente y avance hacia una mayor autonomía en los campos de la energía y la tecnología.

Asimismo, en febrero de este año, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, cuyo país es el principal socio e ideólogo de la OTAN en su surgimiento en 1949, en el marco de la Guerra Fría, señaló en el Departamento de Estado que China era su más serio competidor: “And we’ll also take on directly the challenges posed by our prosperity, security, and democratic values by our most serious competitor, China”.

Las múltiples crisis del multilateralismo y su correlato en América Latina

En el caso de América Latina, esta ha sido una región vulnerable a los impactos del orden mundial. En este contexto, nuestra región se presenta, según la CEPAL, como una región con bajo crecimiento económico y un aumento de la pobreza, la desigualdad y el endeudamiento, luego de las consecuencias sanitarias y económicas de la pandemia. Ello se complementa con la notoria fragmentación y descoordinación en los países especialmente del ámbito sudamericano, en un marco de tensiones entre los Estados Unidos y el avance de China, con su iniciativa global de la Belt and Road Initiative. 

Sin embargo, los riesgos acrecentados de una globalización más riesgosa marcada por la incertidumbre geopolítica en un mundo de rivalidades y suma cero demandan de nuestra región una mayor interlocución, diálogos, posiciones conjuntas y respuestas coordinadas. Más allá de la polarización política de los últimos años, que llevó al abandono de algunos espacios asociativos, históricamente la región se ha caracterizado por la existencia de normas e intereses comunes como la no intervención, la resolución pacífica y la paz regional. Justamente esta última representa un valor indudable en el mundo actual. 

América Latina es una zona de paz, y ese justamente debe ser su aporte en un mundo con mayores desigualdades, crisis alimentarias y problemáticas en los países emergentes, y donde a contracara las grandes potencias parecen inclinarse a una mayor securitización, aumento de gastos militares y primacía de lo geopolítico. Nuestra zona de paz debe ser también el punto inicial de nuestra convergencia de intereses. 

*Director de la Maestría en Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador.