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PERIODISMOPURO / Entrevista
domingo 22 diciembre, 2019

Alberto Pierri elogió a Máximo Kirchner: "Nos deslumbró a todos"

En diálogo con Fontevecchia, el ex presidente de la Cámara de Diputados contó su cambio de perspectiva sobre el hijo de Néstor y Cristina. La nota completa se verá a las 23 por Net TV.

Alberto Pierri, en la entrevista con Jorge Fontevecchia. Foto: Juan Obregón
domingo 22 diciembre, 2019

El CEO de Perfil Network, Jorge Fontevecchia, entrevistó al empresario y ex presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Pierri, en el ciclo Periodismo Puro por Net TV que transmitirá la entrevista completa este domingo a las 23. En este adelanto, el dirigente peronista contó cómo Máximo Kirchner pasó de ser observado con "la idea del pibito jugando a la PlayStation" a "deslumbrar a todos".

Pierri también habló de la situación en la provincia de Buenos Aires y elogió al actual gobernador Axel Kicillof mientras criticó a su antecesora, María Eugenia Vidal. "Vi cosas raras que nunca terminé de entender", dijo sobre la gestión bonaerense anterior. Mientras que a nivel nacional destacó que "Rogelio Frigerio fue uno de los mejores ministros de los últimos tiempos".

"En estos tiempos, se abandonó a la gente humilde. La gente humilde hoy no solo no tiene para comer, sino que se piden prestado dentro de la propia familia y esto es ignorado por los otros sectores", señaló sobre la crisis económica. Por otro lado, se metió en la polémica sobre los inmigrantes y tuvo una opinión similar a Miguel Ängel Pichetto: "Argentina tiene que modificar el régimen de admisión de personas que ingresan, debería ser como un colador".

—¿La esencia del peronismo es el policlasismo?

—Hoy vivimos la más clara demostración de la división del país: la famosa grieta. La grieta existe, es real, y hay que resolverla. Esto no puede ser. La grieta llegó a la familia. Antes había familias radicales, familias peronistas, familias socialistas.

—Algunos piensan que la grieta es entre quienes tienen acceso a recursos y quienes no. Si la grieta fuera una lucha de clases, ¿habría una contradicción dentro del peronismo siempre autopercibido policlasialmente?

—Lo que ocurre es que esa diferencia de clases se profundizó en estos tiempos. Se abandonó a la gente humilde. La gente humilde hoy no solo no tiene para comer, sino que se piden prestado dentro de la propia familia y esto es ignorado por los otros sectores. Existen muchas cosas para solucionar. Para arreglar toda esa situación va a haber que trabajar mucho: se precisa recrear la confianza, el relacionamiento. Nadie puede creer que en una provincia pobre como Tucumán, en el norte del país, el gas industrial vale un 78% más que en la Ciudad de Buenos Aires y su entorno. ¿Cómo puede ser eso? ¿Nadie se enteró? Pero ocurre. Entonces, esas diferencias se trasladan.

"Máximo sabe un montón de economía, nos deslumbró a todos; estábamos frente a un cuadro político"

—La mayoría de los últimos gobernadores de la provincia de Buenos Aires fueron porteños o cuasiporteños: Daniel Scioli, Axel Kicillof, o María Eugenia Vidal.

—Te olvidás de Carlos Ruckauf.

—¿El cambio tiene que ver con que el Conurbano es cada vez más importante desde lo electoral?

—Es un fenómeno difícil de explicar. Y hay más de un motivo por el cual ha ido ocurriendo todo esto. Tampoco sé como explicarte, ni vos me lo vas a explicar, por qué ningún gobernador de la Provincia llegó a ser presidente. Son cosas que ocurren, son parte de la realidad y que podrían no haber ocurrido, pero no quiero entrar en detalles porque empezaríamos a recorrer historias, algo que en este momento me parece que no tiene sentido.

—¿Cómo ves a Kicillof como gobernador?

—Sinceramente, es un ejemplo de esas personas que descubrí. Aun habiendo sido ministro de Economía, no lo conocía. Pero el año pasado vino un día, porque quería hablar conmigo. Quería conocerme, escucharme, y me llamó la atención.

—¿Era distinto a lo que te habías imaginado?

—Sinceramente, imaginaba una persona diferente. Un detalle me llamó la atención. Tomaba un café conmigo y con mi hijo, en nuestra empresa. Cuando terminamos de charlar, salió. Atravesó un pasillo, y ahí percibí el primer síntoma. Me di cuenta de cómo venía la mano en el pensamiento de la gente. Muchos empezaron a salir de las oficinas a saludarlo: contadores, profesionales. Todos querían sacarse una selfie con él. Estuvo como media hora en eso. Otro día me llama, me dice: “Alberto, me gustaría charlar con vos, porque sé que a vos te gustan las encuestas”, cosa que es cierto: yo había hecho encuestas. Así fue como vino a mi casa.

—Queda claro que a la política “no” te dedicás.

—Cuando estuvo conmigo (segunda vez en su casa), se acercó a la señora de la casa y le preguntó si tenía mate. Se puso a tomar mate. La misma mujer me dijo: “¡Qué humilde que es este chico!”. Esa es la percepción que tuve de él. Y después tuve otra: un día nos piden tener un encuentro, siempre en nuestra empresa. Así fue como vinieron Máximo y un diputado de La Matanza. Sinceramente, no lo conocía previamente.

—Tenías la imagen que transmitía Jorge Lanata: la de Máximo jugando con la PlayStation.

—No puedo decir una mala palabra, pero sí, tenía la idea del pibito jugando a la PlayStation como un... se dice boludito, ¿no? Cuando empecé a escucharlo, percibí que sabía un montón de economía. Nos deslumbró a todos: estábamos frente a un cuadro político. Algo similar a lo que hace un rato hablábamos sobre Santiago Cafiero: nació en una casa y en una familia política, y aprendió. Aprendió mucho más de lo que muchos se imaginan porque el armado político en la provincia de Buenos Aires fue realizado en un 100% por él. Un 100%. Fue junto con Kicillof y otros intendentes, pero es esencialmente suyo.

—Dicen que Cristina Kirchner afirma que ella no hubiera podido haber unido al peronismo sin Máximo.

—A mí me sorprendió, porque realmente tenía otra imagen sobre él.

—¿Cómo evaluás la gobernación de María Eugenia Vidal?

—Tuve poca relación con ella. Creo que no la vi más de dos veces en mi vida. No sé realmente cuáles son las condiciones en que quedó la provincia de Buenos Aires. Pero según lo que se anuncia, está muy endeudada. Además vi cosas raras, que nunca terminé de entender, porque el gobierno de la provincia de Buenos Aires debería funcionar en La Plata. Al poco tiempo se trasladó al Banco Provincia en CABA. Después del Banco Provincia, terminó en un edificio de Ferrocarriles. Creo que se manejó mejor políticamente hablando, en cómo las demás fuerzas políticas convivieron en su gobierno, que en la gestión general a nivel nación. Tuvo un poco más de mano política, que es lo que faltó al gobierno nacional. Para el gobierno nacional existía la economía y contaba con un desprecio absoluto por la política, además de una soberbia generalizada, salvo algunas excepciones, como la del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, fue uno de los mejores ministros de los últimos tiempos: una persona muy humilde, sensata. Muy buena gente.

—¿Hubo mejoras en la seguridad en La Matanza?

—No hubo mejoras. La seguridad es un problema que viene de hace tiempo. Creo que tiene que ver con distintos factores. El primero es la pobreza. Usted le pregunta a cualquier familia, a cualquier persona, cuál es el principal problema. Y las respuestas son dos: lo económico y la seguridad.

—Ambos están imbricados.

—Están relacionados. Pero también están relacionados con otros factores. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires, creo que hay seis helicópteros: no funciona ninguno, están todos parados. No tienen mantenimiento. No hay respuesta para ello. Una policía sin helicóptero, o que los tiene, pero están parados porque no hubo gastos para darles mantenimiento. La inseguridad es creciente. Lo demuestra lo que acaba de pasar en Puerto Madero, con esta persona inglesa. A lo mejor los que andan con custodia se sienten un poco más seguros. Pero ¿sus familias?

Alberto Pierri, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.

—¿Cómo fue Daniel Scioli como gobernador?

—Otro gobernador porteño. Es cierto que aprendió, recorrió un poco más la Provincia. Aprendió incluso a conocer al peronismo. Incluso llegó a ser candidato a presidente. Se ganó un espacio, pero no termina de caer la inseguridad en la provincia de Buenos Aires. Ese es el tema más importante. Y es el gran desafío de la gestión que comienza. Y tiene que ver también con otras cuestiones: vemos la cantidad que hay de venezolanos y de distintos países. En otros países se establecen cupos, se les pide a las personas que van a entrar al país antecedentes, se ve si vienen con trabajo. Argentina tiene que modificar el régimen de admisión de personas que ingresan, es como si fuera un colador.

—Pensás como Miguel Angel Pichetto.

—Sí, pienso bastante parecido en ese tema.

—¿Es cierto que le recomendaste a Mauricio Macri que lo ubicara en la fórmula?

—Miguel venía como senador, tenía un acuerdo con Alberto Weretilneck, el gobernador hasta diciembre del año pasado para volver dentro del peronismo. Weretilneck iba a repetir su candidatura a gobernador. Ahí había una discusión, y la Corte Suprema terminó impidiéndole ser candidato. En ese contexto, me contó Miguel que el gobernador no pudo cumplir con la palabra. Ahí comenzó una serie de conversaciones de su parte con distintas personas. Entre ellas, había algunas del gobierno, imagino. Pichetto formó parte de un primer frente, en el que también estaban Juan Manzur y el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti.

—La tercera vía.

—En la que también estaba Massa. Había unos cuantos: el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey.

—Lo que era Alternativa Federal.

—Eso se dinamitó. Se dinamitó y terminó siendo candidato con Mauricio Macri.

—¿Pero es cierto que tuviste una charla con Macri en la Casa Rosada?

—Me preguntó qué opinaba: le contesté lo que pensaba, lo que pienso de Miguel: que es una persona honesta, muy honesta. Además, me parece que es uno de los mejores cuadros que tiene el peronismo: no importa que haya sido candidato de la oposición. Allí hay varios peronistas, como este chico que fue desmerecido.

—¿Emilio Monzó, Rogelio Frigerio?

—Emilio también es peronista. Tiene ese origen. Y la política tiene esas cosas. También deja experiencias y nos hace gastar lo más importante que tenemos, el patrimonio importante que es el único, el tiempo, tal como dije hace un rato.

Leé la entrevista completa de Jorge Fontevecchia a Alberto Pierri haciendo click acá

ED/MC


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