jueves 04 de junio de 2020 | Suscribite
PERIODISMOPURO / Entrevista
viernes 8 mayo, 2020

In-ho Kim, pandemiólogo de Corea: "El problema del Covid-19 es a largo plazo"

El Centro Coreano de Prevención y Control de Enfermedades (Korea Centers for Disease, Control and Prevention, KCDC) tuvo un rol clave para el caso de mayor éxito a nivel global de control del Covid-19. Su jefe de investigadores trabajó personalmente en la lucha contra la enfermedad. Con ese expertise, asesoró a distintos gobiernos del mundo, incluido el argentino. Pese a que no da habitualmente entrevistas, en este reportaje revela cómo trabajó en su país y explica en qué debe consistir la nueva normalidad global pospandemia.

No hay pasaporte de inmunidad: “No hay evidencia suficiente que permita afirmar con confianza que la infección con Covid-19 previene las reinfecciones futuras”. Foto: Marcelo Aballay

—¿La experiencia previa del MERS (síndrome respiratorio de Oriente Medio) preparó mejor a Corea del Sur y sus vecinos respecto de los países occidentales para una crisis como la actual?

—Sí. La experiencia del brote de MIRV 2015 en Corea fue una muy dura lección para nosotros. Tuvimos un total de 186 casos confirmados y 38 muertes. Fuimos el único país que lo experimentó en ese momento. Por supuesto que hubo algunas situaciones esporádicas en Arabia Saudita, pero no fue a gran escala. A partir de allí, reformamos mucho nuestros protocolos para emergencias. Nos preparamos contra este tipo de enfermedades infecciosas emergentes. Y así hemos robustecido nuestro centro de operaciones de emergencia de salud pública. También intensificamos nuestras pruebas de laboratorio, fortalecimos nuestra colaboración con entornos sanitarios privados, que a su vez vigorizaron su capacidad de prevención y control de infecciones en propios centros de salud. El bagaje de esfuerzos después del brote y del virus de 2015 fue un paso para nosotros. Y nos hizo mejores para estar preparados para esto. Covid-19 seguro. No hay duda acerca de esto.

—¿La disciplina de una sociedad que profesa mayormente la religión confuciana ayuda cuando es necesaria la responsabilidad individual para el combate de una pandemia?

—Permítanme aclarar una cosa. En realidad, el confucianismo no es una religión como tal. Es una especie de tradición. No se la considera como una de las religiones de Corea. Corea está socialmente compuesta de múltiples religiones, incluso un 30% son cristianos y un 15%, budistas. El resto no profesa un credo específico. No creo que haya un vínculo particular entre la tradición confuciana y el control de las enfermedades pandémicas. La clave estuvo en una comunicación transparente y una fuerte cooperación del público en general debido al estado de alerta y a las lecciones que aprendimos en los brotes en 2015.

“La comunicación transparente de las autoridades y la colaboración de la gente fueron claves.”

—¿Es más o menos eficaz para combatir una pandemia un país democrático como Corea del Sur que uno autoritario como China?

—El tipo de sistema político no está directamente asociado con la eficiencia en la lucha contra las enfermedades pandémicas. Países democráticos bien desarrollados, como Estados Unidos y muchos otros países europeos, se vieron muy afectados por este Covid-19. Al mismo tiempo, se sabe que Rusia e Irán tienen muchos casos confirmados. Por lo tanto, no hay ningún tipo de vínculo entre el sistema social y la enfermedad pandémica. Creo que la clave está en cómo se prepara a las personas para la situación concreta.

El pandemiólogo de Corea In-ho Kim, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
“No contamos con la información necesaria para usar la inmunidad de rebaño como estrategia para proteger a las personas”. (Foto: Marcelo Aballay)

—¿Qué importancia tuvo que pasara a ser independiente el Korea Centers for Disease, Control and Prevention (KCDC) a partir de 2015?

—En 2015, inicialmente, el KCDC estaba a cargo de controlar la situación. Pero a medida que se convirtió en un problema nacional, se trató de un tema de control múltiple, que incluía al Ministerio de Salud y la oficina del primer ministro. Eso llevó a que se multiplicaran tareas y esfuerzos y que se generara cierta confusión innecesaria. Aún hoy la independencia del KCDC está en proceso. Pero a medida que adquiere independencia se pueden tomar más decisiones basadas en la ciencia y la evidencia, especialmente para luchar contra este tipo de enfermedades infecciosas.

“El tipo de sistema político no está asociado a la eficiencia en la lucha contra las pandemias.”

—Corea amplió infraestructura y cada centro de salud tiene un cuarto de presión negativa para evitar que salga el aire de allí. ¿Los Covid se contagian también por aire?

—Las salas de presión negativa se utilizan para el cuidado de pacientes con enfermedades infecciosas. Se busca minimizar el riesgo de la infección, el riesgo de propagación en la casa y el hospital en general. Por eso, el KCDC invirtió muchos recursos para aumentar la presión negativa, salas de presión, barras de aislamiento a nivel nacional. Pero el Covid-19 normalmente se transmite a través de gotas. No es eso, pero puede haber una propagación por el aire. Procedimientos como intubación o succión tienen sentido solo en algunos casos. Es por eso que inicialmente ponemos todos esos casos confirmados en salas de presión negativa. Pero el Covid-19 no es de transmisión aérea como el sarampión. Existe una clara diferencia.

“El coronavirus humano es uno de los patógenos de lo que llamamos resfrío común.”

—¿Confirmaron que no se contagia por orina ni a través de las heces?

—Existen algunos artículos de investigación que afirman que hay riesgo de propagación a través de la orina o las heces. Pero la probabilidad de una transmisión por vías no respiratorias es muy baja.

—¿Fue clave que Corea del Sur fuera el país con mayor cantidad de personas testeadas, 650 mil hasta ahora, teniendo días de hasta casi 30 mil tests en 120 centros?

—La capacidad de pruebas de laboratorio masivas fue uno de los factores principales. Así alcanzamos el éxito en el control del brote. La razón principal es que este Covid-19 aparecen en los análisis dos días antes del inicio de los síntomas. En ese momento ya es muy contagioso. Si no se cuenta con ese recurso de laboratorio, especialmente en el campo, puede ocasionarse un problema. Contar con este recurso nos permitió tomar decisiones rápidas y aislar los contactos. Y también pudimos tratar los casos confirmados en función de la gravedad de los síntomas. Contar con esta capacidad liberadora fue un núcleo de nuestra respuesta contra este Covid-19.

“La experiencia del brote de MIRV 2015 en Corea fue una muy dura lección para nosotros.”

—¿Fue importante el uso del barbijo desde el inicio?

—El uso de una máscara facial fue un tema de controversias en muchos países. Normalmente los países asiáticos están más dispuestos a usar voluntariamente una máscara facial, tal vez incluso por razones culturales. Se discutió sobre si era efectivo o no en términos de prevención de la infección por Covid-19. Hoy sabemos que, especialmente cuando hay una transmisión comunitaria más amplia, usar una máscara facial es muy importante. No es solo para protegerse a sí mismo, sino que también puede proteger a los demás con una máscara facial. Porque, como mencioné anteriormente, como dijimos, el Covid-19 puede propagarse incluso dos días antes del inicio de los síntomas. Si no usa esta mascarilla, se puede transmitir el virus sin quererlo, incluso antes de que aparezcan los síntomas.

—Singapur utilizó una aplicación con Bluetooth, Corea del Sur otra con GPS, y el registro de compras para aislar a las personas que estuvieron en contacto con un infectado detectado. ¿La big data fue la más eficaz herramienta para combatir al Covid-19?

—El acceso a esa big data que llega desde un GPS, al posicionamiento geográfico de sistemas y registro de usuarios de tarjetas de crédito nos brinda un tipo de información complementaria, que no puede reemplazar la tradicional. La epidemiología investiga a través de las entrevistas cara a cara. Además, debemos ser muy cuidadosos en el uso de esta información, que es muy abundante. Pero nos ayuda a tomar decisiones rápidas en el período. Aún queda mucho por hacer en Corea del Sur. De hecho, necesitamos encontrar una manera más eficiente de usarla para apoyar nuestras investigaciones de campo y nuestra toma de decisiones. Es un paso hacia el progreso.

“En Corea el sistema médico público solo representa al 10% de toda nuestra sociedad.”

—Corea no tiene un sistema público muy grande, ¿la clave estuvo en la cooperación con el sistema médico privado?

—En Corea del Sur, el sistema médico público solo representa el 10% de toda nuestra sociedad. Dependemos de los sectores médicos privados para el tratamiento hospitalario. Es clave la colaboración de los privados. Fortalecimos nuestras relaciones, incluso desde antes de este tiempo de emergencia, como compartir información. Lo hicimos sobre nuestros protocolos de vigilancia. También nos consultamos sobre muchos temas. Mantenemos una buena relación de trabajo con los sectores médicos privados.

—Esta semana fue el primer día sin casos autóctonos y bajaron a un muerto por día. ¿Podría haber una segunda ola de Covid-19 en el futuro cercano o ya se ganó la batalla contra el virus?

—Estamos felices de haber llegado a un número de un dígito por día. Pero eso no significa que ganamos la lucha contra el Covid-19. La razón principal es la información que indica que otros países todavía se encuentran en el brote, más allá de los casos esporádicos que puedan presentarse y que estabilizamos la condición en Seúl. Esto nos obliga a estar atentos a lo que se importa a través de los viajeros. En las últimas semanas, casi el 80% de los casos que tuvimos fueron importados. Mientras haya un solo lugar con Covid-19, todos tenemos que estar alerta. Y ahora, durante las últimas semanas, casi el 80% de los casos confirmados se importó realmente de otros países. Entonces, mientras haya un solo caso de Covid-19 en este planeta, todavía tenemos que mantener nuestro nivel de alerta. Este es un problema a largo plazo.

“No veo un vínculo entre la tradición confuciana y el control de las enfermedades pandémicas.”

—¿La tasa menor de mortalidad de Covid-19 en Corea del Sur se debe a que la mayoría de los infectados eran jóvenes? ¿Por qué no se enfermaron tanto los mayores?

—La tasa de letalidad según los últimos estudios es un 2,37% en Corea. Una de las principales razones por las que tenemos este tipo de caso bajo es que el brote se originó en el grupo religioso Jesús Shincheonji, que estaba compuesto principalmente por adultos jóvenes, por lo general menores de 40 años, que en su mayoría no tenían condiciones subyacentes crónicas. Las tasas de mortalidad aumentan a medida que las personas envejecen. Con más de 80 años, la tasa de letalidad es aproximadamente del 25%. El origen del brote explica una proporción relativamente baja de estos grupos de edad avanzada en comparación con otros países. Y esa es una de las razones. También realizamos una prueba de detección proactiva para un centro de atención a largo plazo, una vez que identificamos el Covid-19 en nuestra comunidad. Debido a eso, pudimos encontrar una exposición potencial en este tipo de centros de atención, lugares en que la mayoría de las personas mayores están dentro de las instalaciones. Así que pudimos minimizar esa exposición sobre este tipo de instalaciones. Poder tener un acceso completo al servicio médico nos permite controlar las situaciones.

El pandemiólogo de Corea In-ho Kim, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
“Las personas deberán acostumbrarse a nuevas rutinas”. (Foto: Marcelo Aballay)

—Esta semana finalizó la etapa de distanciamiento social y comienza la de distanciamiento de la vida diaria, ¿cómo es eso?

—Una de las principales razones para reducir este nivel de distanciamiento social se debe a la reducción del número de casos confirmados por día. Como mencioné anteriormente, en las últimas semanas más del 80% de los casos confirmados se importan del extranjero. La situación dentro de Corea está mucho más estabilizada que antes. Ahora estamos en un período de transición en términos de pasar de un inmenso distanciamiento social a un distanciamiento en la vida cotidiana. Tenemos que acostumbrarnos a esta etapa de nueva normalidad. Mientras la situación sea la de un problema a largo plazo, las personas deben acostumbrarse a este tipo de distanciamiento social en su vida cotidiana.

—¿Hubo boicots y hasta destrozos de los consumidores a los lugares que no cumplieron con las medidas sanitarias recomendadas?

—No hubo ningún tipo de problema ni tuvimos eventos en los que debimos recurrir a las fuerzas antidisturbios durante esta pandemia de Covid-19. Tuvimos una gran ayuda de la población en general. Muchos negocios voluntariamente cerraron sus tiendas una vez que identificaron que un caso confirmado había visitado una de sus instalaciones. Hubo colaboración voluntaria corporativa. Estamos muy agradecidos por sus esfuerzos y por su cooperación en términos de lucha contra el Covid-19. Por eso evitamos que este fuera un evento más trágico.

—¿Existen herramientas nuevas que no fueron utilizadas previamente?

—Tenemos personas para verificar el estado de las aplicaciones móviles. Herramientas para contactar los hogares con personas en cuarentena. Y  también desarrollamos recientemente una banda de seguridad para apoyar el monitoreo del contacto general y el monitoreo de aquellos quienes están en casa en cuarentena. Junto a las nuevas tecnologías, también se están desarrollando nuevas herramientas y nuevos enfoques en muchos otros países. Hay mucho esfuerzo en innovación para generar respuestas rápidas y controlar el brote.

—¿Cree en la inmunidad en rebaño? ¿Es ética esta postura epidemiológica?

—La inmunidad de rebaño se refiere al potencial significativo de prevención de la enfermedad infecciosa por el aumento de la inmunidad de personas alrededor debido a su infección por un virus o vacunas. Pero como el Covid-19 es una enfermedad infecciosa emergente, no creo que pueda usarse esa estrategia. No sería lo correcto para hacer. También vimos lo que generó en los países europeos que inicialmente la usaron: tuvieron que luchar más intensamente contra la expansión de la enfermedad. Mientras no sepamos más sobre el Covid-19, no contamos con la información necesaria para usar la inmunidad de rebaño como estrategia para proteger a las personas. Por lo tanto, debe usarse con mucho cuidado solo para aquellas enfermedades infecciosas que conocemos muy bien.

“Mientras haya un solo caso de Covid-19 en el planeta, todos tenemos que estar alertas.”

—¿Cómo interpreta que no se le detecten anticuerpos a un porcentaje alto de infectados?

—Una vez que una persona se infecta con Covid-19, usualmente le lleva de una a tres semanas desarrollar anticuerpos. Ese plazo genera una gran dificultad. Incluso existe una cierta posibilidad de que no se le detecten anticuerpos a la persona infectada. Personas inmunocomprometidas y con una enfermedad de inmunodeficiencia también es poco probable que desarrollen anticuerpos contra el Covid-19. Nosotros no usamos los tests de anticuerpos para probar la enfermedad. Lo hacemos para reconfirmar pruebas o casos, solo para obtener informaciones.

—¿Son útiles los tests inmunológicos con un porcentaje tan alto (20%) de falsos negativos?

—La posibilidad alta de falsos negativos conlleva el riesgo de que perdamos de vista a personas infectadas. No se puede usar como sistema de respuesta para diagnosticar el Covid-19. No se pueden usar los tests rápidos como prueba. Es un sistema solo a los fines de la investigación. No se lo recomienda como principal medida de diagnóstico. Es muy fácil perder a la persona infectada confirmada. Y no es apropiado usar esto como una de las pruebas que podemos usar en términos de respuesta contra el Covid-19. Y es como una prueba inmunológica que usa anticuerpos, como se recomienda actualmente, solo para fines de investigación. Y no es recomendado como principal medida de respuesta.

—¿Por qué no se hicieron cuarentenas y solo hubo distanciamiento social?

—Las medidas de cuarentena solo se aplicaron a personas que estuvieron expuestas a casos confirmados y también a personas con una mayor posibilidad de exposición a casos confirmados durante algún viaje. No la usamos a nivel comunitario general. Usamos el distanciamiento social y lo controlamos con tests masivos. De esta manera no fue necesario, no tuvimos que hacerlo. No necesitamos cerrar regiones o ciudades, o incluso parte de las ciudades, porque tuvimos una rápida respuesta a la hora de tomar decisiones.

—¿Qué explicación puede dar a que en 150 días el virus haya podido estar en todos los países del mundo mientras que no fue así con el SARS-1?

—Las explicaciones son múltiples. Hay muchas diferencias con el SARS-1. En realidad, algunos llaman a la fuente del Covid-19 que conocemos en algunos en algunos países Covid-2, con relación al que apareció en China. O es un virus claramente diferente, o se comporta distinto, incluso si es el mismo coronavirus. El coronavirus humano es uno de los patógenos de lo que llamamos resfrío común. El Covid-19 activo es nuevo y diferente, muy diferente en realidad. Esto incide en su enorme transmisibilidad. Beijing hizo cosas diferentes para reducir el número y bajar la tasa de letalidad. Es un contexto muy distinto a la historia del SARS en 2003. A eso se suma el tráfico aéreo actual y el comercio entre los países. Hoy vivimos una realidad de países mucho más interconectados. Todo eso facilita la propagación del virus. La propagación fue anterior a los primeros estudios que se hicieron sobre la enfermedad y la prohibición de entrada para los viajeros.

—¿Qué sabemos con respecto a la inmunidad que produce este virus? ¿Es suficiente haber estado infectado como protección ante futuras reinfecciones?

—No hay evidencia suficiente que permita afirmar con confianza que la infección con Covid-19 previene las reinfecciones futuras. Los expertos siguen investigando esta cuestión. Todavía nos falta avanzar en la búsqueda de datos.

—¿Qué implicancia tienen las diferencias del virus tal como se lo observó en China y el del resto del mundo?

—Parece haber distintos tipos. El Covid-19 realmente del tipo A se informó inicialmente en Wuhan, China. Es el tipo predominante en EE.UU. También en Australia. El tipo B es el que actualmente prevalece en Wuhan y Asia Oriental, mientras que el tipo C en realidad se extendió a Europa y Asia a través de Singapur. Lo que también muestra una mutación continua de este virus Covid-19. Como la situación se convirtió en una pandemia, aún nos hace falta un análisis más profundo para descubrir las diferencias y los números de esos tipos específicos. Y también para determinar si las diferencias son realmente importantes, sobre todo en los efectos sobre las personas.

“La capacidad de hacer tests nos permitió tomar decisiones rápidas y aislar a los contactos.”

—En muchos países se ingresa a la etapa invernal en la que las enfermedades virales y respiratorias se incrementan, ¿cómo cree que se debería actuar al tener estas circulaciones simultáneas según lo vivido en los países de la región?

—Es probable que los patógenos virales aumenten durante el período de invierno. Uno de los principales patógenos invernales es la influenza estacional. Y también hay patógenos respiratorios. Se deberían implementar al menos algunas de las herramientas de vigilancia para diferenciar entre ciertos patógenos respiratorios como la gripe respecto del Covid-19. El KCDC (Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Corea del Sur) incluyó al Covid-19 dentro de los controles de rutina de laboratorio a nivel nacional, para que podamos hacer un diagnóstico diferencial, para encontrar si existe algún tipo de transmisión continua a nivel comunal. También lo sumamos a la vigilancia en casos de crisis respiratoria graves, en la vigilancia de la casuística en hospitales. La razón por la que la incluimos es evitar confusiones a la hora de establecer diagnósticos, tratamientos y detectar problemas graves respiratorios. Esta es una recomendación especial que hacemos como gobierno desde nuestro enfoque: incluir la detección del Covid-19 en los análisis de rutina. Y también es la razón por la que promovemos el distanciamiento social cotidiano. Lo hacemos por lo que dije anteriormente acerca de que el Covid es un problema de largo plazo y que estará entre nosotros durante mucho tiempo. Las personas deben acostumbrarse a la nueva rutina. Y en este sentido es clave el compromiso cotidiano del distanciamiento. Que la sociedad se comprometa es algo que debe recomendarse.

El pandemiólogo de Corea In-ho Kim, en la entrevista con Jorge Fontevecchia.
Barbijos: “Los países orientales aceptan con más facilidad el uso de las mascarillas. Hoy sabemos que son un recurso muy importante para que no se propague la enfermedad”. (Foto: Marcelo Aballay)

—¿En cuánto tiempo tendremos una vacuna?

—Hay muchas predicciones al respecto. Y nos hacen tener una gran esperanza. Para la vacuna contra Covid-19 hay muchas organizaciones internacionales trabajando, además de instituciones asociadas. Muchos hacen su mejor esfuerzo en términos de desarrollar esta vacuna contra Covid-19. Hay instituciones que afirman que se llegará a tenerla en unos 18 meses. Algunos pronostican que tal vez sea recién en 2021. Estados Unidos ahora dice que la tendrá a fines de 2020. Lo que sabemos es que conseguir la vacuna es algo que lleva mucho tiempo. Tiene procedimientos que requieren un lapso, que son complejos. Una vez que se llegue a la vacuna, también hay que desarrollar el tema de los suministros. De lo que estamos seguros es de que todo va tomar algún tiempo.

—¿Qué efectividad de la vacuna se debe esperar para que el mundo no se exponga a esta misma circunstancia el año próximo?

—Con una vacuna estaríamos más seguros. Pero no se garantizará una seguridad del cien por ciento. Lo que sabemos del virus surge de los números conocidos. Pero hay muchas regiones del mundo donde está el virus. Se sabe que la incidencia del Covid-19 es 2,5%. Se necesita alrededor del 60% de la población inmunizada para prevenir brotes. Si se desarrolla la vacuna y todos se pueden vacunar, se requieren esos porcentajes de efectividad para que estemos seguros. Pero son simples cálculos matemáticos. Lo que sucederá en la realidad no lo sabemos. Desearía decir que el año que viene no vamos a tener un brote. Pero me temo que será un camino más difícil, aunque se desarrolle una vacuna.

—Corea del Sur, a pesar de ingresar en la pandemia casi al mismo tiempo, tiene un número de muertos de una magnitud mucho menor que Italia: 250 versus 30.000. Fuera del tema específico del Covid-19, ambos países tienen indicadores generales de salud pública muy similares (como alta sobrevida promedio y baja mortalidad infantil). ¿A qué atribuye esta enorme diferencia, que se refleja también en la comparación de todas las potencias occidentales con los países asiáticos más desarrollados?

—No es muy apropiado comparar diferentes países a partir de estadísticas similares, porque cada país tiene su propia asistencia sanitaria, sus sistemas y características. Pese a que Italia y Corea son similares entre sí en algunas estadísticas, hay mucha diferencia en términos de la estructura de la asistencia médica media. También es muy distinto el entorno social de sistemas. Una de las razones por las que tuvimos éxito en los términos de controlar el Covid-19 se debe a que aprendimos la lección del brote de MERS 2015 y también porque tenemos acceso relativamente bueno al sistema de salud, que cubre a todas las personas. En eso Corea está mejor preparado que otros países. Además, nos orientamos a implementar tres cosas: probar, rastrear e intentar procedimientos, algo que comenzó en aquella experiencia de 2015. En este lapso hicimos muchos ejercicios de simulación para prepararnos para estas enfermedades infecciosas emergentes. También el soporte para el rastreo de los contactos en la calle, el uso de la tarjeta y lo que nos dicen los circuitos cerrados de televisión, del registro de lo que hacen los usuarios. Contamos con el apoyo de la información adicional que nos permite una identificación exacta de los contactos en la calle. También mejoramos en cuanto a las pruebas de laboratorio.

“Las cuarentenas solo se aplicaron a personas que estuvieron expuestas a casos  confirmados.”

—Desde Occidente se sospecha que falta alguna información sobre el Covid-19, por ejemplo es difícil de creer que Malasia tenga solo 150 muertos o Hong Kong solamente cuatro.

—Es posible que usted no crea en los números de algunos países de la región. Se puede explicar en que cada país tiene sus propias situaciones. Algunos tienen recursos limitados en términos de confirmaciones de laboratorio. Los números de casos confirmados deben interpretarse con mucha precaución porque algunos países no tienen suficientes recursos para realizar la confirmación de laboratorio. Son datos que deben manejarse con precaución. Es una información que debe manejarse con sumo cuidado. Hay que saber con qué recursos cuenta cada país. Muchos de esos números pueden no representar la realidad, especialmente de las naciones en desarrollo. Los números bajos de África no significan que no haya propagación del Covid-19. Son informaciones que deben tomarse con precaución.

—¿Pueden estar haciéndose de forma distinta las estadísticas? Por ejemplo, tomando muertes por Covid-19 junto con muertes con Covid-19?

—El criterio para cada país es muy diferente en la realidad. Se basa en las decisiones de sus autoridades de salud pública. No se puede decir que unas son más correctas que otras. Por ejemplo, la definición de caso de Covid-19 en Corea del Sur se cambió, revisó y actualizó continuamente en medio del brote. Partimos de una información limitada sobre el Covid-19 en un comienzo. Cuando contemos con más información y el virus se haya propagado por todo el planeta, deberemos modificar nuestra definición de caso. De momento, es muy común que un país ajuste en medio de la situación, a medida que nos encontremos con nuevos datos. Hay que ser flexible en este sentido.

—¿Puede además haber alguna diferencia entre Oriente y Occidente relacionada con la dieta, la obesidad, la hipertensión arterial o la diabetes que haga más mortal el Covid-19 en Occidente?

—Incide claramente en muchas afecciones crónicas como enfermedades cardiovasculares o cáncer. Y son uno de los principales factores de riesgo para el Covid-19. Pero aun en medio de esta enfermedad pandémica no he visto ningún tipo de informe científico o artículos que muestren la diferencia entre Oriente y Occidente en función de eso, sobre las condiciones subyacentes. Es posible que necesitemos más tiempo para ver si hay algún tipo de diferencia promedio entre las personas de Oriente y las de Occidente como para percibir preexistencias determinantes. Nos falta tiempo e investigación para esto.

“Aun una vacuna no garantizará 100% de seguridad frente al Covid-19. El virus muta continuamente.”

 —¿Qué influencia tiene el tráfico aéreo internacional en el problema y la coordinación compartida con los países vecinos?

—El tráfico internacional se ha mejorado continuamente. Hoy en día, los países están mucho más interconectados entre sí. Las enfermedades infecciosas también pueden propagarse de un país a otro, de un continente a otro. Es algo que sucede todo el tiempo, y el Covid-19 es un muy buen ejemplo. La mayoría de los casos importados de Corea del Sur llegaron por avión. Compartir este tipo de informaciones es esencial. El KCDC comparte permanentemente los casos confirmados de ciudadanos extranjeros. También informa con quién compartieron sus vuelos a otros países. Nos interesa que se cumplan las medidas de salud pública necesarias para esos contactos: su monitoreo o la cuarentena domiciliaria, lo que sea necesario. En esto también es básica la colaboración. Es clave el intercambio de información entre los países. Las autoridades de salud pública tienen las mismas preguntas en términos de implementación de medidas. A su vez, cada una tiene sus propias preocupaciones. Necesitamos que circule una información basada en evidencia, que se compartan documentos. Covid-19 es una nueva enfermedad emergente, ningún país tenía una buena experiencia en términos de control. Por eso tuvimos que confiar. Contamos solo con información limitada. Pero ahora todos los países tienen más experiencia sobre cómo controlar este brote. Los canales bilaterales y a nivel internacional tienen un punto focal de regulación. Entonces estamos tratando de fortalecer este tipo de colaboración entre países. Es la única forma en que podremos tener éxito en términos de la lucha contra esta enfermedad pandémica.

—En los últimos 17 años hemos tenido muchos Covid que vinieron de animales a humanos. Las condiciones para su nacimiento y proliferación están desde hace mucho tiempo. ¿Por qué aparecen estos tipos de pandemias?

—El coronavirus está desde siempre en nuestro derredor, en realidad. Pero aún hay controversias sobre el origen del Covid-19. Algunos dicen que se originó del murciélago y otros que se escapó de uno de los laboratorios más importante. Lo cierto es que estamos en sociedades más desarrolladas y la interacción entre animales y humanos es cada vez más frecuente. Es un tráfico cada vez más intenso. Asimismo hay más leyes y planificación. Pero también es cierto que estamos en una exposición mayor, hay una mayor interfaz de contacto. Así aumenta la probabilidad de desarrollo y la aparición de este tipo de patógenos. Quizás no pudimos detectar este tipo de situaciones antes debido a la falta de capacidad de laboratorio y buenos sistemas de diagnóstico. Hay también una evolución en los países, hay mayor desarrollo. Y eso incide en la aparición de enfermedades emergentes. No tengo una respuesta concreta a su pregunta, pero creo que tenemos una exposición mayor a los animales en la actualidad.

—La última pregunta, doctor Kim, y gracias por su tiempo: en la película ganadora del Oscar “Parasite”, de Bong Joon-ho, se mostró una gran diferencia entre las clases económicas. ¿Cómo se resolvió el problema con la gente de clase económica baja y la clase económica alta respecto del coronavirus. ¿Hay alguna diferencia en las infecciones o en las pruebas entre las diferentes clases sociales?

—Lo que muestra Parasite es algo dramático: la diferencia de clase social basada en sus situaciones económicas. Corea del Sur provee un seguro de salud obligatorio para toda la población, para aquellos que no ganan suficiente dinero tener asistencia sin este apoyo. También estaban completamente apoyados por el gobierno. En una sociedad democrática todos deberían tener posibilidad de elegir, pero no es así. Y para eso existe ese seguro de salud. Lo digo yo que trabajo en la gestión pública. Toda vida humana es algo precioso. Y el Covid-19 no diferencia entre clase alta o baja, entre alguien que gana mucho dinero y alguien que gana menos. No hay diferencia. Y para eso debe estar el Estado.


Comentarios

RECOMENDAMOS...

Periodismo puro

© Perfil.com 2006-2018 - Todos los derechos reservados

Registro de Propiedad Intelectual: Nro. 5346433 | Edición Nº 5016

Domicilio: California 2715, C1289ABI, CABA, Argentina  | Tel: (5411) 7091-4921 | (5411) 7091-4922 | Editor responsable: María José Bonacifa | E-mail: perfilcom@perfil.com | Propietario: Editorial Perfil S.A.