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PERIODISMOPURO / Pandemia de coronavirus
sábado 4 abril, 2020

Roberto Chuit: "Brasil muestra una curva muy parecida a la de Italia y España"

Entrevistado por Jorge Fontevecchia, el director del Instituto de Investigaciones Epidemiológicas de Argentina analizó la situación de la pandemia mundial.

DIFERENTES ESTADISTICAS: “El fallecimiento puede estar vinculado a la estructura poblacional pero también está relacionado con lo que son los sistemas de salud.” Foto: Juan Obregón.
sábado 4 abril, 2020

Entrevistado por el CEO de Perfil Network, Jorge Fontevecchia, en un nuevo programa del ciclo Periodismo Puro que se emite por Net TV, el director del Instituto de Investigaciones Epidemiológicas de Argentina, Roberto Chuit, analizó la situación de la pandemia mundial del coroanvirus y alertó sobre la posibilidad de que Brasil vaya en el camino de Italia y España.

El especialista contó cómo se trabaja en el Instituto de Investigaciones Epidemiológicas argentino que fue la primera institución que informó la presencia del coronavirus en China en el país.

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En cuanto a la pandemia mundial, explicó por qué Italia y España tienen una mortalidad más alta que el resto de los países como Estados Unidos y Alemania, que también tienen muchos contagios. "Los dos países generaron muy tardíamente las acciones de respuesta para tratar de frenar el virus", expresó y agregó que además tienen poblaciones más envejecidas.

En esa línea, también destacó la diferencia de mortalidad de acuerdo al grupo etaria: "No quiere decir que una persona joven que se infecte no tenga riesgos de fallecer, pero sí tiene una probabilidad muy baja de que esto ocurra. Casi parecería que se duplicara la posibilidad de morir a cada decena etaria. En niños menores de 10 años, la probabilidad de muerte está en menos del 1%. Después de los 40 años comienza a aumentar hasta llegar a las personas mayores de 80 años. Allí la mortalidad puede superar el 14% o el 15%".

Chuit, que también es directivo de la Academia Nacional de Medicina, alertó sobre la posibilidad de que Brasil se convierta en el Italia o España de Lationamérica: "A eso se suma Brasil, que tiene una condición muy particular. Es un mundo dentro del mundo, con sus 200 millones de habitantes, con regiones alta o densamente pobladas como Río de Janeiro y San Pablo, que presentan dificultades. Brasil muestra una curva muy parecida a la de Italia y España".

La nota completa al exministro de Salud de Córdoba y experto en epidemiología y salud pública se podrá ver este domingo por Net TV, al término del evento televisivo colectivo "Unidos por Argentina".

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—¿Qué es y cómo trabaja el Instituto de Investigaciones Epidemiológicas argentino?

—Es el único que existe que depende de la Academia Nacional de Medicina. El Ministerio de Salud tiene un instituto de epidemiología en Mar del Plata, que es el Instituto Nacional de Epidemiología Dr. Juan H. Jara, y otro en Santa Fe, que es el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Dr. Emilio Coni, dedicados a distintas actividades y tareas. Nosotros nacemos en la Academia de Medicina en la década del 80. Estamos cumpliendo 40 años en este momento. Nos dedicamos a tareas específicas no abordadas por otras instituciones. Un ejemplo es el estudio realizado en 1982 sobre epidemiología del cáncer de mama en Argentina, investigación repetida. Se trabajó mucho sobre enfermedades como la fisura labio palatina o sobre seguridad del paciente. Nuestra labor aborda todos los ámbitos que ocupan a la epidemiología el instituto, siempre y cuando no haya otra institución en el país que lo esté haciendo. Cuando existe alguna institución que está interesada en las actividades que hace la Academia de Medicina, el instituto le transfiere el trabajo. Es lo que sucedió en el caso de los linfomas cutáneos primarios. La investigación comenzó en el instituto en 2010. Se hicieron descubrimientos, que le parecieron interesantes a la Sociedad Argentina de Dermatología, motivo por el cual se lo transferimos. Gran parte de nuestro bagaje de estudio termina en publicaciones. Después son transferidos a diversas organizaciones para que continúen. Somos iniciadores de proyectos o de actividades que creemos necesarias en el desarrollo y en el conocimiento de la salud de la población.

—¿También iniciaron la investigación sobre coronavirus?

—Fundamentalmente, fuimos los primeros en informarlo. Nos puso en alerta lo que estaba sucediendo en China. Formamos parte de una red de notificación internacional que es Promed, una asociación sin fines de lucro que funciona con aportes voluntarios de distintos investigadores y va dando alerta de distintas enfermedades o de procesos que ocurren o pudieran estar ocurriendo. Lo hicimos a partir de esa alerta recibida hacia fines del mes de diciembre, casi concomitante cuando el gobierno de China habla de una enfermedad rara, que se estaba produciendo hacia el interior del país. Allí comenzamos a ver si esta enfermedad podría ser producto de otras que surgieron también en Asia, como las fiebres porcinas o el SARS. Esencialmente hicimos un análisis de conocimiento, ver qué era lo que ocurría. Profundizamos nuestro trabajo a partir de acciones que se comenzaron a hacer frente a los primeros casos de Argentina. Allí empezamos a tabular todos los informes oficiales del Ministerio de Salud más todos los informes que fue dando la Organización Mundial de la Salud. Este organismo hace un informe diario. En el momento de hacer esta entrevista ya vamos por el número 72. Brinda los datos sobre la ocurrencia de casos y cómo se van distribuyendo en los diferentes países. Un conjunto que se complementa también con la información de la Johns Hopkins University, que también desarrolló todo un mapa que informa casi en tiempo real la evolución del coronavirus.

—¿El Instituto de Investigaciones Epidemiológicas lleva en Argentina estadísticas comparativas como las que en Estados Unidos realiza la Johns Hopkins University?

—Por la experiencia y el perfil de los profesionales que tenemos, trabajamos estudios específicos, utilizando herramientas de la epidemiología o no tradicionales para evaluar las intervenciones de salud y cómo distintas acciones modifican el proceso o la evolución de enfermedades.

“Lo que pasó en Italia fue muy parecido a lo que sucedió en Wuhan, China.”

—Desde el punto de vista estadístico, ¿por qué en Italia la mortalidad es 10,6% de los infectados, en España 8,5%, mientras que en países como Estados Unidos es 1,5%, y en Alemania 1%? ¿Lo atribuyen a la genética mediterránea o a cuestiones de comportamientos?

—Todavía hay mucho para responder. No nos olvidemos de que este virus y su comportamiento son muy nuevos para nosotros. Aunque nos parezca extraño, comenzó apenas hace poco más de ochenta días. Lo que sucede en Italia con este virus es que produjo un número importante de casos en un tiempo muy concentrado, un lapso muy corto. Allí se produjo la saturación de los sistemas de salud como para responder en tiempo y adecuadamente a este proceso. A partir de eso, prácticamente el virus escapa, tiene un crecimiento exponencial, muy parecido al de Wuhan, con la diferencia de que en China se hizo un cierre y se entró rápidamente en la cuarentena. En cambio, en Italia se demoró mucho, el virus transcurrió por muchos espacios. A eso se suma que Italia tiene regiones con población muy envejecida. Si uno se fija cuál es el promedio de edad de los fallecidos, supera prácticamente los 70, está en 60 y pico, lo mismo que en muchas regiones de España. Lo que sabemos de este virus es que tiene una mortalidad diferenciada. No quiere decir que una persona joven que se infecte no tenga riesgos de fallecer, pero sí tiene una probabilidad muy baja de que esto ocurra. Casi parecería que se duplicara la posibilidad de morir a cada decena etaria. En niños menores de 10 años, la probabilidad de muerte está en menos del 1%. Después de los 40 años comienza a aumentar hasta llegar a las personas mayores de 80 años. Allí la mortalidad puede superar el 14% o el 15%.

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—¿Es solamente un tema de longevidad de Italia y España o puede incidir alguna otra cuestión, como por ejemplo la dieta mediterránea, algo que tenga que ver con lo genético o lo filogenético?

—Eso aún no lo podemos responder. Todavía no lo sabemos. Tenemos que ver cómo funciona Francia, por ejemplo. Pero esta mortalidad no tiene el mismo comportamiento en el sur de Italia, pasada la línea románica. Habría que esperar un poco para ver cómo se maneja en otro tipo de poblaciones.

“Las enfermedades no se comportan igual en todas las regiones.”

—¿Es posible en algunas epidemias descubrir que determinado tipo de comportamiento filogenético afecte más a determinado tipo de poblaciones que a otras?

—Sabemos, por ejemplo, que la malaria y el falciparum (N de R: el agente que la produce) afectan más a algunos tipos de población que a otros, también a algunos grupos sanguíneos. Las enfermedades no se comportan igual en todas las regiones. Además, hay que pensar que somos personas, somos iguales pero tenemos ciertas diferencias en cuanto a ocurrencias de algunas patologías. Hay patologías que son más comunes en algunas regiones del mundo que en otras. Por ejemplo, el cáncer de piel es más común en las regiones nórdicas que en las nuestras, donde predomina un tono de tez un poco más elevado. Hay diferencias, y esas diferencias inciden en cada proceso local.

—En España e Italia hay un cierto patrón por el que conviven familiarmente tres generaciones, hay nietos en contacto con abuelos, distinto que en Europa del norte. Pero, ¿puede haber algún otro elemento que produzca una mortalidad diez veces mayor que la de Alemania?

—Fundamentalmente, son los sistemas de salud que se saturan. El problema grave que tiene esta enfermedad es que afecta vías respiratorias bajas, áreas o esquemas pulmonares, y hace que un 4% o un 5% de la población que está afectada requiera elementos de cuidado más específicos o de mayor profesionalización que otras enfermedades. Aparte de esta saturación de servicios, este virus se distribuyó rápidamente en amplias regiones afectando a un grupo muy importante de población. En algunas áreas del mundo, como por ejemplo Islandia, se hacen amplios estudios serológicos grandes. Allí se observa que prácticamente el 50% o el 60% de la población fue impactado por este virus. Su transmisibilidad es más que importante. A tu pregunta respondería que hay condiciones específicas poblacionales y condiciones asociadas, como la disponibilidad de recursos de atención adecuados para esta patología.

—¿En Alemania y en Estados Unidos hay mejor atención a los infectados que en Italia?

—En Alemania seguro que sí. Tiene gran cantidad de recursos. Acá cabe entrar en una discusión sobre lo que son los procesos sanitarios. Alemania tiene una cantidad de recursos por su tecnología, es altamente tecnológica y tenía un número de camas o de recursos remanentes superiores a los que tuvieron Italia o España, que trabajaban con sus recursos muy próximos a lo que son los procesos de atención regular. En una evolución de las enfermedades, si tenés restricciones económicas de planificación, vas a funcionar muy cerca de lo que es tu espacio de saturación. Conocemos bien eso en Argentina. Todos escuchamos por ahí que hay épocas del año en las que se buscan camas de terapia intensiva pediátricas, que los pacientes circulan. Se ve ese problema en situaciones de crisis en las que no hay diferencia entre lo que puede hacer lo público y lo privado. España tenía uno de los mejores sistemas de salud, pero en los últimos años fue perdiendo y funcionaba muy cerca de lo que era su nivel de saturación de atención respecto de la población demandante. Esto generó que mucha población no tuviera la atención requerida o esta atención se demorara mucho. Y los dos países generaron muy tardíamente las acciones de respuesta para tratar de frenar el virus. Cuando trabajás ya con una cantidad de población y de virus circulante amplia, por más que establezcas condiciones de cuarentena, estas se van a demorar mucho tiempo porque la transmisibilidad del virus está a nivel comunitario y se hace muy difícil controlarlo.

“Espero no llegar a los mil fallecidos, pero todo depende de cómo salgamos de esta cuarentena.”

—¿Alemania está mejor dotada en algunas especialidades que Italia y España?

—Lo que puede haber sucedido en España (cosa que se sabrá en los análisis posteriores) es que en algunas regiones estuvo muy cerca de su demanda de saturación de servicios. Este proceso de saturación de servicios llevó atrasos con la población, atrasos en la toma de medidas. Hubo una demora en las respuestas respecto a la presencia del virus.

—Argentina tiene una población más joven que Europa, pero mayor que la de los países africanos. Los estudios al día 28, por ejemplo, informan que Argentina tiene treinta muertos contra 2 mil de Italia y mil y pico de España ¿Se debe a que la cuarentena funcionó?

—Es cierto que África tiene población más joven pero también es cierto que allí el virus llegó más tardíamente porque su relación con el mundo no es tan amplia. Si tomamos Argelia, que está al norte de África, se tienen cerca de mil casos. Y en el momento de este diálogo hay noventa fallecidos. Comparado con Ghana, por ejemplo, se sabe que Argelia tiene mucha relación con Francia, mientras que Ghana es más africana y tiene una condición diferente en cuanto a lo educacional. Y ahí estás teniendo que de 200 casos, hay cinco fallecidos. El fallecimiento en distintos lugares puede estar vinculado con la estructura poblacional pero también está relacionado con lo que son los sistemas de salud. Una alerta de la Organización Mundial de la Salud planteaba que esta pandemia iba a afectar fuertemente a aquellos países que tuvieran sistemas de salud que no pudieran dar una respuesta adecuada en estas circunstancia. En América tenemos situaciones muy diferentes. Es real la posición intermedia entre Europa y África. Pero también existen muchas diferencias en el propio continente. Son diferentes los países del cono sur a los de la región andina. Hay otra realidad en Centroamérica, y luego están las islas. En la región andina, se habla en estos momentos mucho de Ecuador. Cuenta con un sistema de salud que no da respuestas adecuadas. Superó los 3 mil casos y hay más de cien muertes. Las noticias muestran que Guayaquil y algunas otras ciudades hacia la región amazónica no responden y puede verse gente que está abandonada. A eso se suma Brasil, que tiene una condición muy particular. Es un mundo dentro del mundo, con sus 200 millones de habitantes, con regiones alta o densamente pobladas como Río de Janeiro y San Pablo, que presentan dificultades. Brasil muestra una curva muy parecida a la de Italia y España. Un caso totalmente opuesto es Estados Unidos: hay recursos, pero no son adecuados. Hay muchísimos estudios que muestran que Estados Unidos tiene una medicina cara e ineficiente para la totalidad de su población. Tiene aproximadamente 40 millones de personas fuera del sistema, que viven en los suburbios de Nueva York o de las grandes ciudades. Nueva York se transformó en un epicentro importante en cuanto a casos y mortalidad, y en cuanto a respuestas. Este es un virus que barre y satura prácticamente todos los estratos. Que no fallezca gente joven no quiere decir que mucha de esta gente no necesite atención especializada o de tecnología para poder sobrevivir.


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