Santiago Caputo, el asesor presidencial, cree que sigue siendo el vértice más chico del triángulo de hierro que dominaba al Gobierno. Un esquema de poder que entró en crisis y fue integrado por Javier Milei y su hermana Karina.
La secretaria General de la Presidencia movió todas las piezas posibles para quedarse con el control del Ministerio de Justicia y lo consiguió, desplazando la influencia del todopoderoso asesor. Caputo no pretende ir a la guerra con ella ni mucho menos. Por el contrario apuesta a fortalecer sus presencia en las áreas que tiene su sello y su gente.
Fuentes libertarias en contacto con PERFIL realizan distintas lecturas de lo que sucedió en la semana después de la salida de Mariano Cuneo Libarona de la cartera judicial. El primer eje que destacan es que esta disputa por el control del ministerio tiene un punto de partida. Se refieren a la situación judicial que acecha a la hermana del Presidente.
Karina aparece involucrada en el caso de la criptomoneda Libra que el presidente Javier Milei promocionó el 14 de febrero de 2025 y luego se arrepintió. A la funcionaria se la investiga por haber permitido el ingreso de los promotores del activo digital a la Casa Rosada y por su rol en el manejo de la agenda presidencial, lo que habría facilitado los encuentros entre el mandatario y los empresarios imputados.
A esta causa se le suma la investigación de posibles coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad en la gestión libertaria. El exdirector Diego Spagnuolo, amigo y abogado personal de Javier Milei, relató en un audio que existían supuestos retornos del 3% para la influyente funcionaria.
Son dos expedientes que inquietan y mucho a la hermana presidencial. A tal punto que tiene miedo de terminar tras las rejas. Es una de las lecturas que tienen en el oficialismo y quienes la ventilan opinan que ella decidió hacer todo lo posible para quedarse con la cartera de Justicia y sacar a Cúneo Libarona. El abogado fue ministro en los papeles pero en la práctica cada movimiento fue controlado por el excviceministro Sebastián Amerio, un hombre de notable confianza para Caputo.
Karina seleccionó dos candidatos para la cartera: Juan Bautista Mahiques y Santiago Viola, el apoderado de La Libertad Avanza que incluso la asesora en materia judicial cuando ella lo requiere. Ambos obedecen a Karina. La titular del partido libertario quiso en todo momento, y así lo manifestó, tener gente fiable en la cúpula de Justicia. Caputo lo entendió y no tuvo más remedio que ceder. Aunque consiguió que Amerio siga en la función pública ocupando la titularidad de la Procuración del Tesoro, un área que desde la partida de Rodolfo Barra consiguió funcionar en tándem con la secretaría Legal y Técnica de María Ibarzabal, que reporta a Caputo. En el Gobierno, desde que comenzó a sonar la salida de Cúneo, confiaron que no iba a correr sangre en las discusiones por la sucesión del abogado que supo saltar a la agenda pública en la década del 90. Aseguran que cada integrante de relevancia en la mesa de discusión era consciente de que no era un momento para aumentar internas. El momento que transita Milei en el Gobierno no lo amerita, explicaron.
En la Casa Rosada ratifican que Karina tiene más peso que cualquier otro eslabón de la administración libertaria porque ella representa la figura del Presidente. Dispone de ese paraguas para imponer determinaciones y deseos.
No obstante, Amerio no quedó afuera de todo. Seguirá en el Ejecutivo como jefe del cuerpo de abogados del Estado. Su designación fue producto de un acuerdo entre los referentes de los dos bandos en pugna.
Para bajar la tensión que quedó expuesta entre Karina y Santiago durante la jura de Mahíques, los involucrados aseguran que se focalizarán en la gestión, sin necesidad de generar rispideces puertas adentro. “Hay que mirar para adelante”, dicen en el oficialismo sobre los próximos pasos del asesor estrella. Caputo, pese a perder el control de Justicia, sigue influyendo en la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), la secretaría Legal y Técnica, Nucleoeléctrica Argentina (NASA) y la Agencia de Transformación de Empresas con Diego Chaher, al frente.