POLITICA
COSTOSA Unidad en el PJ bonaerense

Kicillof conduce y arranca su proyección nacional, pero Máximo guarda una pieza clave

Tras días de desconfianza, vetos cruzados y negociaciones en reserva, el peronismo bonaerense cerró una lista de unidad para evitar la interna. El acuerdo dejó la conducción partidaria en manos del gobernador y su vicegobernadora. El kirchnerismo debió ceder poder, pero Máximo Kirchner se quedó con el congreso partidario. Ambos espacios buscan clausurar una disputa desgastante y ordenar el partido con la mirada puesta en 2027. Axel Kicillof, con vía libre para su armado.

080226_unidad_pj_bonaerense_cedoc_g
Axel Kicillof, Verónica Magario, Federico Otermin, Mariano Cascallares, Máximo Kirchner, Leonardo Nardini. | cedoc

En medio de una interna prolongada y cargada de desconfianza, el peronismo bonaerense selló una lista de unidad y evitó así una competencia interna que nadie pretendía enfrentar. El gobernador Axel Kicillof estiró la decisión hasta las horas previas del límite y se quedó con la conducción partidaria imponiendo no solo su lugar, sino también el de la vicepresidencia primera, que estará a cargo de Verónica Magario. Máximo Kirchner no queda afuera, ya que será quien controle el congreso partidario.

El cierre llegó tras días de negociaciones subterráneas, desmentidas y mensajes cruzados. Desde el entorno del gobernador negaron que existiera un acuerdo con Máximo Kirchner, aun cuando el calendario avanzaba. El objetivo era mostrar una negociación con mayor consenso que el de solo entre dos partes.

Lo cierto es que el propio kirchnerismo fue el que puso el nombre de Kicillof en la arena pública, aun con las diferencias ya conocidas. La relación entre el gobernador y el diputado nacional llevaba meses congelada. La última conversación directa había quedado muy atrás (sucedió la noche de la elección de octubre) y, aunque se especuló hasta último momento con una charla cara a cara para destrabar el conflicto, ese encuentro nunca ocurrió.

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

La resolución final llegó a través de emisarios de confianza de ambos lados. Durante estos días se sentaron Facundo Tignanelli, Federico Otermín y Alejandro Di Chiara, que representaban los intereses kirchneristas. Del otro (en nombre de Kicillof) hablaban Julio Alak, Gabriel Katopodis, Mariano Cascallares y Andrés “Cuervo” Larroque.

Desde el kicillofismo insistían en que la conducción del partido debía quedar alineada al gobierno provincial. No buscaban un nombre de equilibrio ni una figura de transición, sino alguien que garantizara control político y respaldo a la gestión. Del otro lado, el kirchnerismo buscaba resignar lo menos posible ni entregar la estructura partidaria completa.

Pero tal como contó PERFIL, los vetos cruzados trababan cada avance. El riesgo de llegar a una interna formal empezó a crecer a tal punto que el sector que responde al jefe provincial llegó a armar distintas nóminas para presentar en caso de ruptura.

Uno de los puntos más sensibles de la negociación fue la vicepresidencia primera, lugar que estuvo en el centro de la disputa. Si Máximo Kirchner debió resignar la conducción, lo lógico era quedarse con el segundo puesto. Pero no bien se acordó el nombre del gobernador para la conducción, el jefe provincial les avisó a los suyos: “Yo no voy a llevar cualquier nombre abajo”.

Kicillof pidió por una fórmula repetida que viene sosteniendo desde hace tiempo. “Kicillof -Magario”. El nombre de su vicegobernadora era uno de los vetados por el kirchnerismo para ser la conductora del partido. En el sector que responde a Cristina Kirchner no paran los reproches por saltar de un sector interno al otro. Finalmente, aceptaron que vaya debajo del gobernador.

“A Axel le sirve porque con esta fórmula queda claro que el partido lo maneja él, que pudo ordenar su territorio y que ahora puede cruzar sus límites para la construcción nacional”, evaluó a PERFIL uno de sus funcionarios.

La vicepresidencia segunda quedó en manos de Federico Otermín, el intendente de Lomas de Zamora es uno de los dialoguistas dentro del peronismo bonaerense, pero no hay dudas: es una de las personas de plena confianza de Máximo Kirchner. Su puesto en el partido funcionará como una garantía de que el sector que hasta ahora controlaba el espacio no será del todo corrido en la nueva etapa.

En la Secretaría General fue designado Mariano Cascallares, un dirigente leído como parte del “medio” en la interna, pero que venía jugando más cerca de Kicillof. Leonardo Nardini, intendente de Malvinas Argentinas, seguirá como presidente de la junta partidaria.

Máximo Kirchner continuará dentro de la estructura, y esta vez, el kirchnerismo apuntó al control del Congreso partidario, que quedó en manos del diputado nacional. Desde allí se manejarán los debates internos y las definiciones estratégicas que miran más allá de la coyuntura inmediata.

Ambos sectores coinciden en que la interna ya había entrado en una fase de desgaste absoluto.

Sin embargo, la discusión por cargos, avales y nombres empezaba a contrastar con el contexto social y con la necesidad de ordenar al peronismo bonaerense frente al escenario nacional. Tanto es así que se decidió que ni siquiera debía haber foto de la lista de unidad acordada, una rosca lejana a la ciudadanía.

El acuerdo no elimina las diferencias ni recompone de manera definitiva el vínculo personal entre los dos principales referentes. Pero establece un esquema de poder claro: la conducción partidaria alineada al gobernador y cierta incidencia del kirchnerismo que no deja de ser parte de la estructura.

Por estas horas, se terminaban de cerrar los 48 cargos que se deben completar y los acuerdos distritales, aunque en algunas localidades sin intendentes se abría la posibilidad de internas. El PJ bonaerense tiene ahora el desafío de dejar atrás una interna que amenazaba con prolongarse sin salida y comenzar a pensar en 2027 para ser alternativa al gobierno de Javier Milei.