La Armada Argentina (ARA) oficializó el retiro definitivo de sus aviones caza naval Super Étendard (SUE) y Super Étendard Modernisé (SEM). La decisión pone fin a más de cuatro décadas de servicio operativo dentro del Comando de la Aviación Naval (COAN). El anuncio forma parte del denominado Plan Dédalo, una estrategia operativa diseñada por la fuerza para reorganizar los medios aéreos navales.
Las aeronaves supervivientes de la ARA serán reubicadas como patrimonio histórico de la Nación en museos militares y bases navales de instrucción. Los cazabombarderos quedarán en la historia militar tras su presencia en la Guerra de Malvinas, operados por la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque.
Pese a la adquisición en años recientes de unidades de segunda mano procedentes de la Marina de Francia (variantes SEM), las restricciones para acceder a repuestos clave: cartuchos de los asientos eyectables y componentes de aviónica afectados por embargos internacionales y descontinuación industrial, impidieron concretar su regreso al vuelo de manera segura e integral.

En 2018, un año después del acuerdo inicial, Argentina adquirió cinco Super Étendard Modernisés (SEM) de la Armada francesa. El acuerdo, valorado en 14 millones de euros, también incluía repuestos y un simulador.
¿Qué pasó con los 5 aviones Super Étendard Modernisés que la Armada Argentina adquirió en 2018?
Las aeronaves se le entregaron a la Armada Argentina en 2019, pero nunca volvieron a entrar en servicio operativo. Esto se debió, en parte, a que la Armada Argentina no pudo obtener los componentes necesarios, incluidos los cartuchos, para sus asientos eyectables Martin-Baker Mk 6, debido a las restricciones a la exportación impuestas por el Reino Unido.
El jefe del Estado Mayor General de la Armada Argentina, Juan Carlos Romay, sostuvo que “la decisión respecto al sistema de armas Super Étendard se fundamenta en un análisis estrictamente operativo y de sostenibilidad presupuestaria. Tras más de 40 años de servicio glorioso en nuestra Aviación Naval, los costos y las barreras logísticas para mantener estas aeronaves en condiciones de vuelo seguras no resultan viables”.
La conducción militar argentina argumentó que la decisión responde a un diagnóstico técnico riguroso y a una reorientación estratégica de los recursos de la Aviación Naval.
El compromiso de la Armada Argentina es reorientar las capacidades aeronavales hacia proyectos sostenibles que garanticen la vigilancia activa del mar territorial y la Zona Económica Exclusiva

En relación con ello, voceros de la Comandancia de la Aviación Naval (COAN) subrayaron que “bajo las directivas del Plan Dédalo, la prioridad pasa ahora por fortalecer la flota de exploración y patrullaje marítimo para la protección de los recursos soberanos en el Atlántico Sur, complementando las capacidades de defensa con los nuevos medios interceptores supersónicos de la Fuerza Aérea”.
Con esta resolución, el Ministerio de Defensa y la Armada Argentina cierran formalmente el capítulo de los caza naval Super Étendard. Con la desprogramación definitiva del cazabombardero francés, la República Argentina cierra formalmente una era dorada de la aviación de caza embarcada en América Latina. La baja de estos aviones deja un vacío irremplazable en el segmento de proyección militar antibuque naval
PM/MSS