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SALUD / Día Mundial de Concientización
sábado 14 septiembre, 2019

Linfoma: qué señales permiten detectarlo a tiempo

Es un tipo de cáncer que si se diagnostica de forma precoz tiene más posibilidades de evolucionar favorablemente.

por Bàrbara Defoix

Los linfomas son un conjunto de enfermedades cancerosas que se desarrollan en el sistema linfático. Foto: Agencia Shutterstock
sábado 14 septiembre, 2019

El linfoma es un cáncer de la sangre poco conocido. De hecho, más de la mitad de las personas que lo padecen no habían escuchado hablar de esta enfermedad antes del diagnóstico. En la actualidad, se estima que entre 18 y 20 personas de cada 100 mil sufren este mal. En Argentina no se cuentan todavía con registros propios, aunque la Sociedad Argentina de Hematología (SAH) y el Instituto Nacional del Cáncer trabajan para poder lanzar próximamente una estadística nacional.

Los factores de riesgo de esta enfermedad no están claros pero sí se puede establecer que llegar al diagnóstico de forma precoz hace que el tratamiento sea más efectivo. Por ello, es muy importante difundir información sobre esta patología. En ese marco, cada 15 de Septiembre se celebra el Día Mundial de Concientización del Linfoma.

Existen dos tipos: Linfoma hodgkin y no hodgkin. “Es bueno consultar ante alguna sospecha. Es muy importante concientizar porque los pacientes llegan bastante tarde al diagnóstico con estadios más avanzados”, consignó a PERFIL María Virginia Prates, Subjefa de la Unidad de Trasplante y Coordinadoraes de Oncohematología del Hospital Italiano de La Plata (MN: 82891).

Qué es el Linfoma no Hodgkin, la enfermedad que sufría el papá de Máxima

El síntoma principal de un linfoma es un aumento del tamaño de los ganglios linfáticos, que normalmente no se suelen palpar en el día a día. Otra manifestación es la aparición de ganglios en sitios que no suelen incrementarse, como las axilas o la región supraclavicular. En caso de detectar que la dimensión de los mismos varía y se asemeja al de una avellana o una nuez amerita una visita con un especialista.

“La mayoría de las veces cuando se agrandan es producto de un proceso inflamatorio o infeccioso benigno como una angina, pero vuelven a la dimensión original. Si se prolonga el aumento de tamaño por algunas semanas, los ganglios de esta enfermedad en general son indoloros, no cambian de color la piel. Es preferible que consulten de más que de menos”, advirtió Prates. 

Existen los síntomas B que están presentes en una gran parte de los casos, aunque no siempre, y también son indicios que permiten detectar el linfoma a tiempo:

  1. Sudoración nocturna significativa, que hace que la persona se cambie la ropa de dormir de forma frecuente.
  2. Pérdida de peso sin un motivo aparente.
  3. Presentar fiebre de más de 38 grados hacia el final del día, entre la tarde y la noche.
La pérdida de peso es uno de los síntomas B del linfoma.
La pérdida de peso es uno de los síntomas B del linfoma.

Otras señales poco habituales pero de las que también se tienen constancia son:

  • Picazón.
  • Falta de aire.
  • Cansancio inexplicado que puede o no estar asociado a anemia.

El diagnóstico se realiza con la extracción del ganglio y su posterior evaluación por parte del patólogo. Primero se realiza un análisis de sangre para descartar otras posibles causas, si no arroja nada significativo luego se estudia la muestra extraída a la persona. 

Conoce los síntomas fue clave para que la profesora Claudia Bulzomi pudiera llegar rápido a su diagnóstico y ahora se encuentre en remisión. En 1996 su madre se enfermó y los médicos tardaron en decirle qué tenía: un linfoma no hodgkin. Al año siguiente la mujer falleció.

En 1998, cuando Claudia tenía 33 años y dos hijos chicos a su cargo, empezó a notar síntomas similares a los que había experimentado su madre, como cansancio o falta de aire, y vio que tenía un ganglio en el cuello inflamado, por lo que decidió consultar con un especialista. Fue así como le detectaron linfoma de hodgkin.

Un consejo es que no se dejen estar, que lleguen rápido al diagnóstico, cuenta Claudia Bulzomi

Después de varios tratamientos, la extirpación del bazo y un trasplante de médula, la docente se curó en 2000. Ahora lleva 19 años en remisión y tiene como su otra vocación difundir información sobre esta enfermedad. Así fue como fundó Linfomas Argentina, una asociación civil sin fines de lucro de pacientes y familiares de pacientes en la Argentina.

El consejo principal que le puedo dar a la gente es que existe esperanza. Hoy en día con los tratamientos disponibles hay muchas chances de curación. Otra recomendación es que no se dejen estar, que lleguen rápido al diagnóstico porque cada día que pasa sabemos que las células malignas son de rápido crecimiento. Por otro lado, es preferible tener una segunda opinión cuando algo no te cierra. Con lo de mi mamá fue la clave, en el caso de ella se equivocaron y le hicieron el tratamiento para un linfoma que no tenía. Es habitual creer que es normal determinadas cosas y no lo son, y es mejor preguntar”, manifestó en una entrevista con este medio.

La entidad brinda información y apoyo para los pacientes y familiares de alguien que padece linfoma y asiste y gestiona acceso a los medicamentos necesarios para el tratamiento, entre otras actividades. Para el próximo 16 de septiembre a las 18 horas organizó junto a la SAH un evento que se realizará en la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires.

BD EA


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